14/11/2019

Màxim Huerta, ¡no pasa nada!

14 junio, 2018
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Querido Max. ¡Enhorabuena! Sí, enhorabuena por tu valentía. Esto es una opinión cien por cien personal, pero creo que has hecho muy bien. Has hecho muy bien y lo has hecho bien, Màxim Huerta. Lo demás no merecía la pena. Pienso –y esto también es una opinión personal– que podrías haber sido un buen ministro de Cultura. No te ha dado tiempo a demostrarlo, pero no pasa nada.

No voy a entrar en temas de Hacienda ni en cuestiones como ‘jauría’ o ‘caza de brujas’. Las jaurías están en todos los campos; las cazas de brujas, también. Y no hay que condenarla solo cuando afectan a uno, sino siempre. En los últimos años hemos vistos demasiadas, y han hecho mucho daño innecesario. En todos los campos, no solo en el político. En tu caso, has hecho muy bien en evitarla antes de que empezase a lo bestia. Es lo más honesto por tu parte, y lo más sensato para evitar ese inhumano dolor colateral. Tu tema con Hacienda ya lo habías resuelto y, personalmente, solo creo en dos tipos de juicios: el divino y el que marca la ley. Al segundo ya te habías sometido, y el primero nadie está capacitado para ejercitarlo por su cuenta.

Voy directo a una cuestión personal. Estamos en una era en la que el consumo rápido está a la orden del día. Y tú no te caracterizas por ser una persona de consumo rápido: eres más de tomarte algo tranquilo en el Café Comercial –a ser posible con amigos– que cualquier cosa exprés en el vaso de cartón de una cadena multinacional. Y no. No se puede cambiar lo que uno es. O no se debe. Vivir así, como uno no es, sería morir de amor. Y por esos amores no merece la pena tener el alma herida, ni tener más vida que esa otra vida. Sería como volver a vivir en el armario. Pese a ser activo tuitero e instagramero, no eres alguien que apueste por lo efímero, por los proyectos de usar y tirar. Igual hubieras dado ese plus de solidez necesaria en estos años en los que es tan importante sentar estos pilares. No te ha dado tiempo a demostrarlo, pero no pasa nada.

Creo que has sido un valiente por aceptar el cargo. Y lo has vuelto a demostrar al dimitir. Como Grande-Marlaska, no eres político; no necesitas serlo. Creo, de verdad, que eres un hombre de la comunicación y la cultura. Porque no olvidemos que la cultura hay que comunicarla. Algo que muchas veces no ocurre. Ese hubiera sido tu fuerte. No te ha dado tiempo a demostrarlo, pero no pasa nada.

Eres generoso (conmigo, al menos, lo has sido cuando yo nunca he tenido nada que aportarte) y un gran comunicador. Como tal, habrá a quien gustes y a quien no. Cosa completamente respetable. Considero que has sido valiente al aceptar la cartera, por el reto que suponía adentrarte en un campo que no es específicamente el tuyo. Y precisamente por ello, creo que habrías dado amplitud de miras a un sector a veces demasiado anquilosado en lo establecido. Diste ese paso como, años atrás, diste otro al dejar un mundo en el que te iba muy bien, la tele, para dedicarte a escribir. No te fue nada mal. Pasaste de ser un televisivo de lujo a convertirte en un colaborador de varios medios para poder cumplir ese sueño. La máxima de tu exjefa Ana Rosa es “el mundo es de lo valientes”. Y tú ya sabes que para mí Ana Rosa es una maestra y le hago mucho caso. Hiciste bien y te ha ido muy bien. Estoy seguro de que como ministro también te habría ido bien. No te ha dado tiempo, pero no pasa nada.

Entre las múltiples tiranías a las que estamos sometidos en esta era post redes sociales, está la de los memes. Y sí, son muy graciosos, lo reconozco; reflejo del ingenio español. Pero también reconozco que me molestan cuando los protagonistas son personas que conozco, tengo afecto o quiero. Suelo borrarlos cuando me llegan al móvil. Injusta contradicción: reenvío sin piedad aquellos de gente a la que no conozco. Mal hecho. El humor puede hacer mucho daño gratuito. Y no todo vale por unas risas.

Tu decisión evitará muchos de esos memes en unos pocos días. Esa es la parte buena del consumo rápido. Al margen de las presiones que –obviamente– habrás tenido, al margen de las más que lógicas contradicciones que existen en esa larga jornada de menos de 24 horas, hasta que diste el paso, tu valiente decisión evitará que tengas que borrar muchos de esos memes de tu memoria. Como no quisiste borrar, tras tu nombramiento, los tuits que luego te escupieron a la cara, ahora no tendrás que hacer lo mismo con los que te hubieran llegado al whatsapp. Te lo habrías tomado con humor. Seguro. No te ha dado tiempo a demostrarlo, pero tampoco pasa nada.

Lo importante es que ahora podrás demostrar quién es ese Màxim Huerta que no se conoce. Lo vas a hacer. ¡Y lo sabes! (es lo malo de vivir en la era de los memes).

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Shangay

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