15/09/2019

Alberto Fuguet: sexo (gay), verdades y cintas de vídeo en ‘VHS’

6 agosto, 2018

El escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet se desnuda en VHS (unas memorias), personal autobiografía en la que aúna su pasión por el cine con revelaciones sobre su despertar sexual de adolescente y las películas que le ayudaron a aceptar su homosexualidad. De su libro, sus confesiones erótico-festivas y su interés por la cultura pop nos habla, cómo no, en primera persona.

Recién llegado de Los Ángeles, donde presentó en el OutFest su nueva película, Cola de mono, el escritor y cineasta Alberto Fuguet [curiosidad: en su día dirigió el vídeo Esquemas juveniles para la también chilena Javiera Mena] pasó por Madrid recientemente para hablar de su último libro, VHS, unas memorias de adolescencia en donde repasa las películas que más le marcaron a primeros de los 80, y de las que nacieron sus primeros sex symbols y las fantasías eróticas que contribuyeron a forjar al hombre gay que es hoy (“el libro y mi película van muy unidos”, apunta).

VHS es la historia de un cinéfilo que, a la vez, nos permite descubrir cómo era la vida de un joven gay en Chile, que descubría referentes y pistas en la ficción estadounidense sobre qué era lo que le atraía y le excitaba. Dejemos que sea él quien lo explique en primera persona.

SEXO GAY

“A los diecisiete yo no le habría contado todo esto ni a mi mamá, pero ha pasado mucho tiempo, ¿para qué refugiarme en un personaje? Si se iba a parecer mucho a mí, mejor que sea yo quien cuenta todo en este libro. Quise concentrarme en unos años concretos de mi vida [entre finales de los 70 y los primeros 80] y no me dio ningún pudor escribirlo, porque tampoco cuento nada muy tremendo. Le genera más pudor a algunos lectores que a mí.

Richard Gere en ‘American Gigolo’

El cine del que hablo en VHS [de La ley de la calle a Amor sin fin, pasando por American Gigolo, Cuenta conmigo, Willie & Phil o A la caza, entre muchas otras] despertaba mi líbido, aunque la mayoría no fuesen películas especialmente libidinosas. Para mí, en aquella época, las mejores películas gays no eran gays. Me fascinaba el subtexto, y decodificarlo. Actores como Richard Gere lograban lubricarme… Pero en ningún caso quería caer en la pornografía ni hablar de cine porno, porque muchas veces no sabes ni cómo se llaman los chicos que ves.

Igual que en una generación posterior seguro que muchos se volvieron locos con Leonardo DiCaprio en Titanic, o ahora tantos con los protagonistas de Call Me By Your Name, yo hablo de Matt Dillon o Michael Ontkean. O de películas como El lago azul, que me parece supergay. Está hecha con perversión y, claramente, Christopher Atkins está mucho mejor filmado que Brooke Shields, a pesar de que ella era una diosa entonces. Además, fue una de las primeras películas comerciales en que se veía un desnudo frontal masculino, aunque fuese breve. Y era una especie de película gay que podías ir a ver con tus padres, porque era como de Disney…

Christopher Atkins en ‘El lago azul’

Cuando uno escribe un libro así, igual que en otras ocasiones busca que el lector ría o llore, en este caso me parece procedente si hay quien se empalma en algunos momentos. Igual que me pasaba a mí en situaciones que cuento de bromance, esa química que surgía en ocasiones cuando quedaba para ir al cine con amigos que muchas veces ni eran gays. Y también me excitaba al recordar a algunos de esos mitos eróticos que comparto, claro, porque revisé muchas de las películas de las que he escrito. Pero el libro no es una colección de carne como la que encuentras en el Museo del jamón” [risas].

VERDADES

“Todo lo que cuento en el libro es mi verdad; me importaba que resultase un libro sincero, como si fuese una conversación entre amigos en un bar. “¿Te acuerdas de El lago azul?”, y empiezo a hablar de ella. Solo que en este caso converso conmigo mismo. Como en los años que he plasmado en VHS, en los que apenas tenía a quien contarle lo que pensaba y sentía.

‘Cuenta conmigo’

Era la época pre-Internet, no lo olvidemos, y me guardaba para mí la perturbación que me provocaban algunas imágenes. Incluso películas claramente homófobas que reportaban cierto placer. Porque para ser así tenían que referirse de alguna manera a un mundo gay que entonces no se mostraba en el cine comercial estadounidense. En el libro confieso, por ejemplo, lo que me marcó Cuenta conmigo. Que no sé si se puede definir como ultragay, pero algo tiene esa historia de amistad de cuatro chicos que se van haciendo hombres. Y enseguida quise adivinar cuál de esos protagonistas sería gay de mayor…, obviamente, el escritor que narra la historia. Y yo, que quería ser escritor, me empecé a plantear si iba a mantener en secreto que lo era o no. Porque veía que en la mayoría de películas los escritores eran gays o alcohólicos [risas].

«El sexo es mejor cuando incluye cierto peligro, cuando implica transgredir normas»

Si no hubiese visto todas esos títulos de los que hablo, quizá hubiera seguido pensando que podía ocultar que era homosexual, o que era algo que debía analizar más adelante. De hecho, durante un tiempo lo oculté, volcaba toda mi emotividad en el cine y en los libros. Hasta que en la universidad me pillaron liándome con un chico… Públicamente no lo dije hasta que ya había publicado varios libros. También porque nadie me lo preguntaba. Decían “voy a entrevistar al maricón de Fuguet”, pero luego el tema no salía, seguía siendo un tema tabú en Chile. Hace cinco años fue cuando decidí hablarlo abiertamente”.

CINTAS DE VÍDEO

“No he querido caer en la nostalgia, porque no comulgo con esa idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo que sí plasmo en el libro es una gran verdad: el cine era la ventana al mundo, sobre todo desde la gran pantalla, y también en tu televisión cuando alquilabas películas. Llegaron las cintas de vídeo y podías, por primera vez, intervenir la experiencia, pararla, ir hacia atrás o hacia adelante…

‘La ley de la calle’

Hoy hay muchas más pantallas a través de las que descubrirlo todo. Entonces, por ejemplo, veías por primera vez a un hombre desnudo en El lago azul, y era una experiencia similar para gente de todo el mundo cuando iba al cine o se la ponía en casa. Hoy día, cada uno se pajea con quien quiere y como quiere. No diré si era mejor o peor, pero era lo que había: entrabas en un lugar oscuro, o veías una película en la tele que te excitaba, y existía un componente de peligro. El sexo es mejor cuando incluye cierto peligro, cuando implica transgredir normas. Me resulta poco erótico que todo esté a la vista”.

EL LIBRO VHS (UNAS MEMORIAS) ESTÁ PUBLICADO POR RANDOM HOUSE.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.