10/12/2018

Aquopolis, o cómo sobrevivir a la ola de calor en verano en Madrid

9 agosto, 2018
964
Léetelo en 4 minutos

Ambientes hawaianos, jardines y praderas verdes, árboles frondosos, cataratas, su famosa playa de arena… Esta es la nueva y renovada imagen en la que se inspira la nueva temporada del parque acuático más grande de Madrid, y el más icónico de España. Aquopolis Villanueva de la Cañada abrió sus puertas al verano el pasado 14 de junio con una oferta emocionante que no solo se limita a sus más que reconocibles piscinas y emocionantes atracciones acuáticas.

Un año más, se trata del lugar ideal para cualquier tipo de plan, ya sea en familia, con amigos, pareja o en solitario, con la posibilidad de elegir el grado de emoción y adrenalina que se quiera derrochar, dependiendo de la edad y de los gustos de cada uno.

Los más osados no podrán resistirse a sus toboganes de pendientes vertiginosas donde se llegan a alcanzar los 50 km/h, rampas con efecto boomerang o tubos donde se desciende completamente a oscuras, mientras que los más moderados encontrarán su espacio en las carreras deslizándose por pistas blandas o pasando el rato con los más pequeños, en un parque acuático a su medida donde volver a la infancia por unas horas.

Además, Aquopolis dispone de zonas VIP ubicadas en espacios tranquilos, con estancias privadas y exclusivas donde poder aislarse para comer a la sombra o tomar el sol sin distracciones; y Malibú Beach, 2.000 metros cuadrados de paradisiaca playa de fina arena blanca con kiosco para tomar un refrigerio o comer algo mientras descansamos, que nada tiene que envidiar a cualquier exótico chiringuito con el que soñamos durante el invierno y desde la que se puede contemplar la piscina de olas, otro de los grandes atractivos de Aquopolis. La gran novedad en forma de atracción es Waikiki Jungle, un supertobogán que combina varias atracciones en una sola donde el dios Hawaiano Kanaloa (dios del mal) quiere destruir a la población y solo un ser humano no nativo podrá evitarlo…

Para amenizar la estancia, los personajes más populares de Cartoon Network volverán a pasar todo el verano en el parque para deleite de los más pequeños, que podrán fotografiarse y compartir actividades refrescantes con Las Supernenas o los aliens de Ben 10. También pudimos comprobar el pasado 1 de julio su ritmo y sincronización en el divertido flashmob hawaiano que obligó a personal y visitantes a abandonar flotadores y toboganes para bailar una coreografía aprendida para la ocasión. Queda claro que allí es imposible aburrirse.

Un total de 16 atracciones acuáticas –junto a las ya mencionadas Waikiki Jungle, la paradisiaca playa Malibú Beach, su piscina de olas y la zona VIP con múltiples servicios– cuentan con la tematización hawaiana, una vuelta de tuerca con la que Aquopolis se llena de frescura y diversión, y te trasporta a cualquier lugar de la geografía más exótica y playera sin salir de Madrid. No obstante, las míticas atracciones del parque estrenan estética innovadora pero conservan todo el conjunto de emociones que viene despertando en los visitantes desde hace bastantes años.

Black Hole resulta ideal para los que no tengan miedo a lo desconocido. Disfrutarán del suspense del serpenteante tobogán, un tubo negro cerrado de 65 metros de longitud que no permite descubrir sus misterios hasta que se sale de él, un abosluto must. El electrizante y excitante Kamikaze saca a relucir nuestra valentía, porque pone al límite nuestra capacidad para aguantar toda su velocidad mientras sentimos el clásico cosquilleo en el estómago.

Enfrentarse a él es como asomarse al abismo, y la celeridad con la que vuelves a tu estado natural hace que no se pueda ni pestañear. Splash resume a la perfección el sonido que harás al llegar al final de sus dos toboganes de 15 metros de altura, de los más imponentes, que necesita de una tabla con dos asas para agarrarte y sobre la que puedes competir con alguno de tus acompañantes para ver quién es más atrevido.

Para dominar el vértigo que provoca Boomerang habrá que agarrar fuerte el flotador y luego dejarse llevar en un recorrido de ida y vuelta en forma de V, muy similar a las rampas de un skate park. Además, en Turbolance se combinan el tobogán abierto, la pendiente excitante a oscuras y el vaivén final del half-pipe. Su punto más alto es el mejor lugar para divisar las vistas panorámicas del parque, mientras que en su zona de frenado te espera un chorro con el que sacudirte –y refrescarte– todas las emociones. Ellas son los estandartes de un lugar mágico que bien merece visitar con asiduidad.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.