26/04/2019

Madonna, el orgullo de cumplir 60 siendo la reina (y la diva gay por excelencia)

14 agosto, 2018

Su cara viene a decirnos que sesenta años, los que cumple este 16 agosto, no son nada. Su obra nos dice algo muy distinto. Su impacto en la cultura pop es tan, tan grande que es prácticamente inabarcable. La publicación del libro Bitch I’m Madonna, editado por Dos Bigotes, es el primer estudio cultural sobre lo que ha significado hasta ahora la única, inimitable, necesaria artista. Icono musical, feminista y de la comunidad LGTB, Madonna es una revolución en sí misma, y como tal hay que celebrar su orgullo.

De sobra sabemos que ha roto con los estereotipos sexuales, no solo los de la mujer, también los de los gays. La visibilidad que ha dado Madonna al colectivo es inmenso, impagable. Y su voluntad de seguir provocando con sus acciones –lo de su música es otro cantar–, incitando a que reflexionemos, es necesaria. Madonna se resiste a ser una estrella pop desterrada por cumplir sesenta.

Consciente de que el pop es alérgico a las artistas femeninas que pasan de los cuarenta –salvo que se conviertan en grandes damas–, ella sigue a lo suyo. Ni ha sacado discos de villancicos –Dios nos libre– ni ha optado –aún– por girar con orquesta.

Su pasión por el pop es inquebrantable, y que se mantenga fiel a sus principios, ajena a las burlas y los insultos que recibe, dice mucho de su fortaleza. Sus redes sociales son caóticas, sí, pero son suyas, no las deja en manos de un community manager.

Y desde ellas lanza consignas que se sienten auténticas. Musicalmente, va dando palos de ciego desde hace años, pero nunca juega sobre seguro. Tropieza y cae –literal–, pero prefiere arriesgar. Seguir jugando. Ese empeño la hace más fascinante, nos mantiene interesados por saber qué será lo próximo.

ilustración: Iván Soldo

Lo siguiente es cumplir sesenta y sacar nuevo disco, en el que se reencuentra con Mirwais, su gran aliado en Music y American Life, una etapa de Madonna que despierta filias y fobias por igual. Volverá a suceder, seguro, pero al menos sabemos que no nos va a dejar indiferentes.

En la última Met Gala se presentó recientemente con un look entre viuda negra y mater dolorosa. Es evidente que, a estas alturas, se la suda provocar simpatías a quien no la entiende ni la respeta. Su orgullo es el de una mujer que se ha ganado a pulso su lugar, y tiene claro que no ha llegado el momento de pasar el testigo. Sus imperfecciones, que muestra sin cortapisas al mundo, la hacen más fuerte.

Tras las celebraciones del Orgullo LGTBI por medio mundo, Madonna ha dejado claro que para ella todos los meses son de orgullo.

Ha evidenciado, una vez más, su compromiso y agradecimiento a una comunidad que la ha adoptado como madre –más guerrera que piadosa– de una lucha que Madonna siempre hizo suya. Sigamos luchando con ella. ¡Felicidades!

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Shangay

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