22/02/2020

Se publica un libro inspirado en la hija transexual de Nacho Vidal

10 octubre, 2018
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El pasado 25 de septiembre llegó a las librerías españolas Mi nombre es Violeta, un libro escrito por Santi Anaya inspirado –y acordado con la familia– en la hija transexual de Nacho Vidal. Un recorrido donde el actor porno, con la ayuda del escritor catalán, muestra su lado más emocional desde hace dos años, cuando contó en Sálvame Deluxe que su hija era trans y se llamaba Violeta, que por entonces tenía 9 años.

Una niña que nació como Ignacio, y que con 6 años le planteaba a su padre ese “¿por qué me llamáis Nacho si soy una niña?”, que tantas veces ha contado Vidal en entrevistas, como la que le hicimos en Shangay. La visibilidad que el ahora empresario se ha empeñado en dar a esta problemática le ha convertido en un referente para las familias de niños transexuales, y con la publicación del libro da un paso más en este sentido.

El libro habla sobre la diferencia y la empatía, la diversidad y la aceptación, el dolor y el amor. A pesar de que Vidal asegura que su hija no tiene problemas en el colegio, ha querido tratar esta realidad en su proyecto y ha añadido una parte de ficción. “Violeta es la chica nueva del instituto. Sus nuevos compañeros no conocen nada de su pasado. Y eso ya le va bien. Porque significa que nadie sabe que hasta los cinco años fue Nacho y todo el mundo la trató como aquello que no era: un niño. Sin embargo, todo eso se vuelve un problema cuando Violeta conoce a Andrés. Por primera vez le gusta un chico y siente que tiene que explicarle la verdad. Pero cada vez que lo intenta es incapaz porque tiene miedo de que salga corriendo lejos de ella”, narra uno de los pasajes.

Nacho Vidal pensó en un primer momento que su hijo era gay, porque era afeminado y le gustaba el color rosa, pero él mismo cuenta que todo cambió cuando un día estaban viendo un documental sobre la transexualidad y Violeta se desmarcó con un “yo soy así, esto es lo que me pasa a mí”. Violeta es delegada de su clase y muy querida por todo el mundo, así que ha tenido la suerte de no vivir ningún drama de cerca. Y aunque Nacho tiene familiares del Opus Dei, esto tampoco ha supuesto ningún problema con la niña.

“Tienes que educarlos. Mi hija vino un día diciéndome que una niña le había dicho que no iba a llamarle más Violeta, que le iba a llamar Nacho, y estaba súper triste. Yo le dije que era tonta. ¿Si yo te digo a ti ‘caca de vaca’, tú respondes? Pues si te llaman Nacho igual, no respondas, y seguramente este caso se lo volverá a encontrar en otro colegio, en las extraescolares… Pero no podemos meterla en una urna de cristal y que nadie la toque”.

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Shangay

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