16/10/2019

Las declaraciones de uno de los miembros de la primera unidad militar LGTB contra el ISIS

24 abril, 2019

Hace unos meses os hablamos del Ejército Queer de Insurrección y Liberación, la primera unidad militar LGTB creada para luchar contra el grupo yihadista Daesh (Estado Islámico).

Agit (nombre ficticio) es un estadounidense de 30 años, miembro de este ejército, que ha concedido una entrevista al periódico El Mundo.

La historia comenzó el 23 de julio de 2017, tres meses antes de la caída de la ciudad de Raqqa en Siria, con una instantánea en la que se veía a tres encapuchados con una bandera arcoíris y una pancarta en la que aparecía una frase: “These faggots kill fascists” (estos maricones matan fascistas).

Ejército Queer de Insurrección y Liberación, o TQILA

La fotografía despertó varios interrogantes en la sociedad sobre quiénes eran estas personas y de dónde habían salido, y se especuló sobre la posibilidad de que fueran brigadistas internacionales que se organizaban para ir a luchar contra el Daesh a Siria.

Lo que se descubrió fue que detrás de este ejército Queer estaba Agit, un chico de 30 años criado en Massachusetts.

“Me lo tomé como algo personal, como una revancha visual», asegura en la citada entrevistaEl Mundo. «Me sentía investido de poder y la necesidad de izar en Raqqa la bandera del arcoíris, menos para convertir aquello en una declaración homonacionalista que por transmitir una sencilla idea: que te jodan, Daesh. Que os jodan, yihadistas. Somos queer radicales y también podemos combatir. Todo formaba parte de una guerra psicológica”, continúa.

Explica que fue Ricky Martin quien les dio el empujón de visibilidad que necesitaban al retuitear su fotografía.

Agit se considera a sí mismo como queer y como comunista liberartario. La pancarta podría ser considerada más como una performance que como un acto bélico en sí mismo. Lo que está claro es que surtió efecto, ya que fue un verdadero escándalo, no sólo en los entornos más homófobos del planeta o entre la conservadora población árabe local sino, sobre todo, entre las milicias kurdas.

Nos largamos deprisa porque estábamos a apenas dos manzanas de la línea de tiro de los francotiradores del Daesh. Las dos fotos las tomó uno de nuestros compañeros griegos», afirma.

Agit creció en los Estados Unidos en un entorno muy politizado con devoción a Mao, dentro de una familia muy política que lleva la lucha antimperialista en su ADN: “Los varones de mi familia materna combatieron en la Guerra Civil griega y en la lucha contra los fascistas. Mi madre acostumbra a decirme que nunca tuve fotos de rockstars porque prefería a Lenin”.

«Llegué a recibir adiestramiento del Ejército de los EE UU para convertirme en paracaidista, pero me negué a tomar parte en la guerra contra el terrorismo por convicciones personales. Todo aquel background militar me fue después de utilidad durante los nueve meses que estuve en Rojava [Federación Democrática del Norte de Siria]», asegura.

«Hoy tengo 30 años. Combatí en la conquista de la capital del califato; llegué a ser comandante del Batallón Internacional de la Libertad y, aunque existen muchos aspectos controvertidos en el proyecto político de los kurdos, todos coincidíamos en la necesidad de derrotar al islamismo fundamentalista«. Agit cierra la entrevista de la siguiente manera: «Sabíamos que nos buscabais [los medios de comunicación], pero aquel no era el momento para revelar todos los detalles de esta historia a la prensa… Si queréis un resumen, este maricón lucha contra el fascismo. No pasarán«.

Agit con la bandera

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