22/11/2019

Activista LGTBI+ brutalmente asesinada en Rusia

24 julio, 2019
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Su nombre era Yelena Grigórieva, tenía 41 años y había dedicado gran parte de su vida al activismo LGTBI+ en San Petersburgo. El domingo, las autoridades la encontraron detrás de unos arbustos, con signos de estrangulamiento y ocho puñaladas fatales en el rostro y la espalda, según el informe del forense. Su cuerpo permaneció sin identificar hasta el lunes.

Las autoridades han preferido guardar silencio acerca del móvil, intentando sortear el hecho de que fuera un delito de odio por ser abiertamente lesbiana, activista por los derechos LGTBI y conocida por sus movilizaciones. Grigóreva había denunciado en múltiples ocasiones las amenazas que recibía de manera cotidiana de grupos homófobos y ultranacionalistas. Además, el pasado mes de mayo fue detenida por manifestarse en una protesta en contra de la bifobia, transfobia y homofobia.

Dinar Idrisov, activista opositor y compañero de Yelena, denunciaba la impasibilidad de la policía rusa ante sus denuncias:

“Recientemente había sido víctima de violencia, y a menudo la amenazaban de muerte. No importa en absoluto que estos ataques, amenazas y ahora el asesinato estén relacionados con sus puntos de vista políticos, con su actitud vital indudablemente activa, su carácter y su comportamiento. Toda persona tiene derecho a la vida”.

Yuri Gavríkov, otro conocido activista, se pronunciaba así sobre el caso: “No sé lo dispuesta que estará la policía a considerar el motivo de odio. La gente que participa de una u otra manera en la vida pública está a la vista. Por mi experiencia, sé que existen amenazas, así que es difícil asegurar que esto fue un crimen doméstico más. Es posible, pero es difícil de creer”.

A estas dos declaraciones podemos sumar la de uno de los mejores amigos de Yelena, Alexander Mirónov, sobre la inacción de la policía y los ataques que sufren los activistas en Rusia: “Desgraciadamente, no hicieron nada; porque es la policía y aquí nunca hacen nada. Estoy absolutamente seguro de que su asesinato tiene que ver con su activismo, a los activistas no los matan sin razón”.

Empoderarse como lesbiana y miembro activista en pro de los derechos humanos fue su sentencia de muerte en un país en el que, desde 2013, existe una Ley contra la propaganda homosexual; donde la literatura LGTBI no pasa la censura; donde impera la homofobia y surgen grupos como el llamado  ‘La sierra contra LGTBI’; donde se hacen listas negras contra asociaciones e individuos homosexuales. Descansa en paz, Yelena.

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