20/10/2019

‘Rhythm Nation 1814’ de Janet Jackson cumple 30 años, y hay que celebrarlo

19 septiembre, 2019

Hace treinta años, Janet Jackson puso al mundo firme… de riguroso uniforme. Se la jugó y creó una nación imaginaria inclusiva, donde heteros y gays, blancos y negros, hombres y mujeres, pudieran vivir en igualdad. Un audaz ejercicio artístico, de lo más revolucionario en 1989, que tituló Rhythm Nation 1814.

Tres años después de decir “aquí estoy yo” con Control, Janet Jackson se confirmó como una artista extraordinariamente ambiciosa. Junto a sus inseparables Jimmy Jam & Terry Lewiscon los que se reunió hace unos días en Minneapolis para celebrar este sonado aniversario–, dio forma a un arriesgado álbum conceptual con el que derribó muchas barreras. Fusionando pop, r&b, hip-hop y funk fue mucho más allá que cualquier artista de su generación, y firmó el último gran megaálbum de los 80.

Su deseo de plasmar preocupaciones de índole social (la necesidad de erradicar la pobreza y la intolerancia, luchar contra el sida y apostar por la educación de los jóvenes) en un momento de transición en Estados Unidos no impidió que se convirtiera en un disco que batió numerosos récords.

De él se extrajeron siete singles oficiales –y un octavo, State of the World, solo promocional–, y logró ser número uno con tres de ellos en tres años consecutivos, 1989, 1990 y 1991. Por no hablar del impacto de sus clips, incluido un elaborado mediometraje promocional que supuso un antes y un después en la historia de los vídeos musicales.

Rhythm Nation 1814 es un disco de lo más variado, en el que se alternan trallazos de funk industrial, como el tema que le da título, o Black Cat –con guitarras filoheavies como las que también gustaban a su hermano Michael– con enérgicos himnos r’n’b (Miss You Much), amables cortes pop a mayor gloria de sus celestiales –y curradísimas– armonías vocales (Escapade, Love Will Never Do) y magistrales baladas (Come Back To Me, Someday Is Tonight). Un disco que, treinta años después, sigue sonando atrevido e inspirado, y cuya relevancia se percibe especialmente si se disfruta de principio a fin.¿Por qué no se ha lanzado todavía una edición especial conmemorativa de Rhythm Nation 1814? ¿Por qué a estas alturas se sigue minusvalorando la impresionante parte central de su discografía, la publicada entre 1986 y 1999, que sin duda la sitúan como una de las artistas pop más importantes e influyentes de las últimas décadas? ¿Por qué a Madonna sí se le reconocen su apuesta por el feminismo y su defensa de una sexualidad libre y a Janet no tanto, cuando es un elemento esencial de su discografía? Preguntas sin respuesta que indican que sigue siendo necesario reivindicar su figura, para que se haga justicia con su legado hasta la fecha.

Janet Jackson, junto a Jam & Lewis, apostó por un utópica comunidad que baila a un mismo ritmo y en la que impera el respeto. Lo sigue haciendo treinta años después, como ha demostrado en sus más recientes giras –incluida su residencia en Las Vegas, Metamorphosis– al dar un lugar preferencial en su repertorio a The Knowledge, toda una declaración de intenciones. Y con el tiempo, Rhythm Nation 1814 –año en el que se compuso The Star-Spangled Banner, el himno nacional de los Estados Unidos– se ha convertido en un álbum emblemático, que no ha perdido relevancia ni capacidad para sorprender.

Esta fue también la era que confirmó definitivamente a Jackson como una artista extraordinariamente influyente a nivel audiovisual. Sus vídeos, sus coreografías y su gira Rhythm Nation World Tour –que continúa siendo la más exitosa gira debut de un artista, y que no pasó por nuestro país– marcaron un antes y un después. Y su influencia ha sido clave: imposible concebir los shows y/o actuaciones coreografiadas de Beyoncé, Britney SpearsMissy Elliott, Jennifer Lopez e incluso, como comprobamos el otro día, Little Mix, sin el legado previo de miss Jackson.

De momento, una edición limitada en vinilo coloreado que Janet vende ha supuesto el único guiño especial para esta celebración que, a juzgar por el movimiento en sus redes, todavía nos deparará más sorpresas. Ojalá que pronto, porque es un álbum que pide a gritos una edición especial 30 aniversario ampliada y remasterizada. De momento, su fiel ejército de fans celebra los treinta años de una consolidada ‘nación del ritmo’.

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