11/07/2020

El Twitter de Ussía da cancha libre a la homofobia más repugnante para atacar a Jorge Javier Vázquez

29 abril, 2020
Léetelo en 4 minutos

Jorge Javier encendió la mecha cuando en Sálvame se enfrentó a Antonio Montero y zanjó la conversación con el ya famoso “este es un programa de rojos y de maricones”. El hilo de Twitter de Alfonso Ussía está que arde con el tema. Ya se había convertido en un terreno abonado para la homofobia más casposa y repugnante –por ejemplo, para descalificar a Fernando Grande-Marlaska–, pero ahora está que arde.

A raíz del comentario de Jorge Javier, tanto el periodista como sus seguidores llevan días vomitando repugnantes tuits en los que, para atacar al presentador de Telecinco, recurren al más burdo humor, que nos retrotrae a una época que parecía más que superada. Pues no. Este poema –que él ha adaptado y no es la primera vez que sube uno a su Twitter para descalificar a algún ‘ilustre maricón’– es un claro ejemplo de ello.

Lo primero el corazón
y lo segundo el trasero,
como Jorge es maricón
lo segundo es lo primero.

Se puede estar o no de acuerdo con el conductor de Sálvame. Faltaría más. Como se puede –incluso se debe– discrepar en público. Como también cada uno es libre para decidir si ver o no ver su programa. El pasado lunes, Jorge Javier volvió a ejercer de “dueño del cortijo” –como él mismo se definió en broma hace muchos años– para zanjar un tema con el que no está de acuerdo. Una actitud que a muchas personas les molesta, según podemos comprobar en las redes sociales.

Incluso son muchos los gais que, molestos con la actitud del presentador, le recriminan esta ya polémica frase, “programa de rojos y de maricones”, como se ha visto en los comentarios de nuestras redes sociales cuando nos hicimos eco de ello. Son muchos los que opinan que no se debe usar lo de “ser maricones” para meter a todo un colectivo, en el que hay personas de diferentes ideologías y formas de pensar, dentro de un mismo saco. Todos somos libres de pensar y de decir lo que queramos. Y todos nos atenemos a las consecuencias de nuestros actos. Sobre todo si hablamos de un personaje tan mediático y controvertido como Jorge Javier Vázquez.

Vivimos en una sociedad plural y cada uno es libre de elegir qué programas ve, y de hacerlo en base a que comparta o no las opiniones que se viertan en él. Así como también es libre de elegir el medio de comunicación que quiera, aún sabiendo que puede ser información sesgada. Esto es, por ejemplo, lo que le responde un follower a Ussía sobre la cadena en la que trabaja Jorge Javier:

No es ultraizquierdista
ser maricón y rojo.
Cuando busco un periodista
Telecinco nunca escojo.

El límite en los medios de comunicación, como en todo en la vida, lo marca traspasar esa línea –muchas veces delicada– que entra ya en el terreno de lo delictivo. Y para eso ya están los tribunales.

Alfonso Ussía es un periodista y escritor de una marcada ideología ultraconservadora que nunca ha ocultado. Sus  lectores, obviamente, la comparten. Posee una pluma que él considera divertida, y suele recurrir a las coplas y los ripios –algo muy de mediados del XX– que muchos de sus seguidores catalogan como poesía.

Es un estilo periodístico que en unos años (como los de la recordada revista La codorniz) dio lugar a grandes páginas del humor, cuando personalidades de todas las ideologías lo utilizaban en sus viñetas o artículos, muchas veces para burlar la censura franquista. Hablamos –a lo largo de muchos años– de nombres como Miguel Mihura, Tono, Enrique Herreros, Edgar Neville, Jardiel Poncela, Antonio Mingote, Álvaro de la Iglesia, Summers, Gila, Paco Umbral, Víctor Badorrey, Mena, Evaristo Acevedo, Chumy Chúmez, Eduardo Haro-Tecglen, Tip y Coll, Rafael Azcona, Máximo, Francisco Umbral… Ussía es un fiel seguidor de alguno de ellos, y se cree que es heredero de la magistral ironía de genios como Neville.

Toda esa época pasó. Pero quedan algunos que se creen versos sueltos, que han seguido en esa escuela en plena era de las redes sociales. En el caso de Alfonso Ussía –que hasta hace muy poco ha sido columnista del La Razón, periódico con el que se ha enfrentado en los últimos meses por un artículo supuestamente rechazado (y vetado) por el mensaje que trasmitía–, ahora se vuelca en Twitter.

Su cuenta es pasto para una serie de comentarios que no solo retratan a su titular sino, sobre todo, a sus ilustre seguidores. Por sus obras los conoceréis; y por sus tuits, también. Nuestra obligación, desde Shangay, consiste en denunciarlos. No tenemos el menor interés en entrar en una guerra de descalificaciones entre periodistas. Jugamos en otra liga.

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Shangay

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