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Victoria Abril, Premio Feroz de Honor 2021: “Este oficio es terapéutico”

13 enero, 2021

Victoria Abril es, indiscutiblemente, una de las grandes actrices de nuestro cine. Bueno, del cine en general, porque su trayectoria a nivel internacional y el respeto que tiene fuera de nuestras fronteras la avalan. Su último gran reconocimiento es el Premio Feroz de Honor, concedido por el comité organizador de dichos premios, que da la Asociación de Informadores Cinematográficos de España.

Victoria Abril recogerá el galardón en la ceremonia de los Premios Feroz 2021, que se celebrará el próximo 8 de febrero en Alcobendas, y que se retransmitirá en directo a través de YouTube. “Es una actriz inmensa y de inclasificable talento. Su carrera es el espejo mismo de las entrañas emocionales de las mujeres españolas a lo largo de varias décadas de nuestra historia“, ha declarado María Guerra, presidenta de la AICE. “Victoria Abril ha interpretado como nadie la vulnerabilidad, la rabia y el poder, el placer y dolor de mujeres de toda clase. La fortaleza de sus personajes son la extensión de su carisma. Ella misma es una fuerza de la naturaleza que nos ha emocionado en la pantalla, y también, a veces, nos ha hecho temblar como periodistas”.

La última vez que Victoria Abril apareció en la portada de Shangay fue en mayo de 2016, coincidiendo con el estreno de Nacida para ganar, una comedia a reivindicar de Vicente Villanueva. Y este es el momento perfecto para rescatar aquella entrevista con la inmensa actriz, que compartió aquella portada con sus dos coprotagonistas, Alexandra Ximénez y Cristina Castaño.


SHANGAY ⇒ ¿Qué es lo primero que te llamó la atención de tu personaje en Nacida para ganar?
VICTORIA ABRIL
⇒ Que es un papel que no he hecho nunca, y eso cada vez es más difícil. Como también es muy difícil encontrar historias en las que haya personajes de mujeres. Aquí no hay uno, sino diecisiete. Los hombres están presentes, pero fuera de cuadro, las protagonistas son todas mujeres, y eso es muy raro. Y, normalmente, si las mujeres son protagonistas es cuando son chicas jóvenes, un objeto del deseo; si no, prácticamente no hay nada que rascar.

SHANGAY ⇒ ¿No es muy triste eso?
VICTORIA ABRIL
⇒ Bueno, es que el 95% de los directores, guionistas y productores son hombres, con lo cual escriben historias para ellos mismos y se las cuentan a sí mismos. A la mujer a partir de los cuarenta no la quieren ver ni en pintura, salvo excepciones, como Vicente Villanueva. Cuando leí el guion, que me encantó, me puse a ver todo lo que había hecho Vicente antes, y le dije al productor que sí, que hacía el papel que quisieran. Menos el personaje que finalmente he hecho, porque en principio era una americana…

SHANGAY ⇒ ¿Por qué no lo veías?
VICTORIA ABRIL
⇒ Nadie se iba a creer que soy americana y que me llamo Meredith, en ninguna parte del mundo, porque fuera de España soy la mujer ibérica por excelencia. Le propuse a Vicente que llamara a Melanie Griffith, que es muy buena actriz, que habla español y que evidentemente es americana, que así sí resultaría creíble. Porque en la comedia siempre tiene que haber una cuerda que te ate bien a la realidad, un arraigo, un attache, para luego poder delirar.

Entonces Vicente me propuso convertir a Meredith en Victoriaabril. Yo le dije “¡¡Qué?! ¿Hacer yo de esta arpía? No voy a volver a trabajar en España en otros veinte años”. Pero a los tres segundos vi la credibilidad que le daba esa idea a la historia. ¿Cómo no se iba a meter Encarna [el personaje que interpreta Alexandra Jiménez, a la que embaucan para que se involucre en una aventura empresarial piramidal de dudosa credibilidad] en ese negocio si se lo dice Victoriaabril, que asegura que gana más con eso que haciendo películas? Así, tanto Encarna como el espectador entran al trapo.


“Sigue siendo difícil encontrar historias en las que haya personajes de mujeres”


SHANGAY ⇒ Te has metido tanto en el juego que incluso te ríes de ti misma…
VICTORIA ABRIL
⇒ Completamente. Tuve que hacer un cursillo intensivo de humor inglés, porque son los que mejor se ríen de sí mismos. Y a partir de ahí, todo es ficción. A pesar de que tiene mi nombre, mi pasado y mis películas, no he hecho un personaje más extraño a mí que este. En cada secuencia salgo con un look distinto, y sí hago dos guiños a dos de mis películas. En una de ellas salgo con una camisita de Chanel y pendientes que me guardé de Tacones lejanos, y en otra salgo con el moño y las gafas como en Amantes, que son imágenes muy reconocibles de Victoria Abril. Al final, la mala no es tan mala, somos todas más bien perdedoras.

SHANGAY ⇒ Es curioso que tu malvada Victoriaabril desprecie al amigo gay de la protagonista, al que no quiere en su organización…
VICTORIA ABRIL
⇒ Sí, con una gran sonrisa dice [interpreta] “No me gustan los gais, no le quiero en mi equipo, tienen mucha ira encubierta de frivolidad y además son incapaces de guardar un secreto”. Fíjate, que eso lo diga yo, que desde los catorce años soy musa y madrina de todos los clubs… Es una de las contradicciones de las que está llena la película.

SHANGAY ⇒ ¿Sigues teniendo en París mucho contacto con la comunidad gay?
VICTORIA ABRIL
⇒ Hombre, allí rodé Felpudo maldito, una película que veinte años después se ha tenido muy presente cuando la gente exigía el ‘Mariage por tous’. Imagínate lo que fue en su momento contar una historia de un trío, con dos mujeres lesbianas.

Es verdad que con el mundo gay he tenido una conexión especial desde mi primera película. Porque gracias a Cambio de sexo soy actriz. Hasta entonces el cine no me interesaba, no formaba parte de mis sueños y mis obsesiones. Al principio solo lo utilizaba para poder pagarme el ballet y no tener que ser secretaria. Gracias a Vicente [Aranda] me di cuenta de que este oficio es maravilloso, terapéutico para todos, los que lo hacemos y los que lo vemos.


“Prefiero un papel pequeño con cuatro secuencias inolvidables que una protagonista banal”


SHANGAY ⇒ A estas alturas, ¿exiges que una película resulte original para embarcarte en ella?
VICTORIA ABRIL
⇒ Hombre, me apetece más trabajar con directores que son autores, y que tienen un punto de vista propio. Y Vicente Villanueva es para mí un director de los de verdad, único, que hace películas originales. Su mundo a veces me recuerda al de los hermanos Coen… Me interesa más eso que participar en un producto a la americana, porque ya te los sabes. No sé qué pasa con las películas americanas que empiezan y sabes cómo van a terminar, y nos las repiten y repiten, siempre es el mismo perro con otro collar, o con otro actor.

Lo bueno de Nacida para ganar es que cuenta una historia local que acaba siendo universal. Se proyectó en el festival de Guadalajara, en México, y no sabes las mexicanas cómo entraron al trapo y cómo se reían. Hay muchas Encarnas en México… Porque estas estafas han existido siempre, sobre todo en tiempos de crisis. Y aunque se desarrolla en Móstoles, por los escenarios y las pintas de los personajes podríamos estar en cualquier estado americano.

SHANGAY ⇒ ¿Habías estado alguna vez en Móstoles?
VICTORIA ABRIL
⇒ No. Pero viví allí durante el rodaje, en el propio hotel en donde me hospedo en la película, todo marrón…

SHANGAY ⇒ ¿Confías que esta película suponga tu vuelta en condiciones al cine español?
VICTORIA ABRIL
⇒ Ya lo ha supuesto. Que ahora la película funcione o no lo decide la CIA, es una lotería. Estoy muy orgullosa de ella, no es como otras veces que cuando ves el resultado final echas cosas en falta. Cuando vi la película lo hice con los nervios de siempre: “¿Lo habré conseguido? ¿Estaré bien?”. Voy siempre acojonada viva. Pero la vi como si la Victoria Abril que sale no fuera yo, entré enseguida en la película.


“Siempre voy a verme en mis películas acojonada viva”


SHANGAY ⇒ En los últimos Goya llamaste la atención, como siempre, por tu look, y también porque osaste pedir trabajo en público…
VICTORIA ABRIL
⇒ Claro, cuando una lleva casi veinte años sin trabajar aquí es momento de decir “chicos, estoy frita por rodar aquí”. Lo hice por lanzar una llamada, para que no se piense que soy inaccesible o muy cara, porque me adapto siempre al mercado en que trabajo. Es mucho tiempo sin pasar por aquí y lo echo de menos, porque llevo treinta y cinco años viviendo en París. Si no vengo a trabajar, no vengo, y me da penita sentirme extranjera en una ciudad que es la mía. Porque voy por Madrid mirando hacia arriba, como una turista, sorprendida por su luz, por el cielo azul…

SHANGAY ⇒ ¿Te gustaría volver a trabajar con Pedro Almodóvar?
VICTORIA ABRIL
⇒ Me encantaría. Es a él al que no le gustaría, por lo visto [risas]. Claro, es que en cinco años hicimos tres peliculones juntos, y además yo cumplí los cuarenta. Ni siquiera a Almodóvar le gustan las actrices de cuarenta, prefiere las de treinta o las de cincuenta, como les pasa a casi todos los directores. Por lo que sea, no ha vuelto a surgirle la historia o el personaje que pudiera estar a la altura de lo que ya hemos hecho antes, y claro, a mí también tendría que presentarme algo muy especial. Encontrar ahora, ya en la cincuentena, un proyecto para que estuviéramos a la altura de lo que ya hemos rodado probablemente no sea fácil.

SHANGAY ⇒ Pero si apareciera, te arriesgarías…
VICTORIA ABRIL
⇒ Claro, me encantaría. Yo nunca me arriesgo: cuando las cosas me gustan me tiro, y lo hago sin paracaídas, porque creo en ellas y las defiendo a muerte hasta el final. Unas salen bien, otras no, unas funcionan, otras no. Pero si la historia me gusta me da igual que el personaje sea grande o pequeño; porque hay papeles pequeños con cuatro secuencias inolvidables. Y de las películas al final solo te acuerdas de cuatro secuencias. ¡Si tienes la suerte de que te toquen a ti! [risas] Prefiero eso que una protagonista banal.

SHANGAY ⇒ ¿Qué se te pasa por la cabeza al pensar que se cumplen 25 años de Amantes de Vicente Aranda, una de tus cumbres?
VICTORIA ABRIL
⇒ Que me alegra que se le haya hecho un homenaje a Vicente en el Festival de Málaga, porque en los Goya ni la hora le dieron. La Academia no hizo nada en su recuerdo, y para mí es tan importante ese hombre. Mi vida y mi carrera enteras se apoyan sobre Vicente Aranda, que me ha aceptado, llamado y querido desde que nos encontramos en 1975 para hacer Cambio de sexo. Me ha querido a todas mis edades, a los 18, a los 24, a los 34, a los 44… Y porque se nos murió, si no, ahí estaríamos probablemente con otros proyectos.


“Me encantaría volver a trabajar con Almodóvar. Es a él al que no le gustaría, por lo visto”


SHANGAY ⇒ ¿Sigues siendo una fashion victim?
VICTORIA ABRIL
⇒ Ya nada, pas du tout. Cuando estoy sola, siempre llevo la misma ropa; me cambio las braguitas y la camiseta y ya, lo lavo todo una vez por semana y listo. Me tengo que vestir tanto para mi trabajo que, cuando no lo hago, las verdaderas vacaciones significan ni pasar por el armario.

SHANGAY ⇒ ¿Tener hijos veinteañeros te ayuda a mantenerte en contacto con lo que pasa en su mundo?
VICTORIA ABRIL
⇒ ¡No te queda más remedio! Ahora tienen 23 y 25 años, uno vive en Londres, trabaja allí y tiene novia española, y el otro, en París, terminando de estudiar y trabajando ya también. Está dura la cosa para los jóvenes menores de 25, igual que para los mayores de 45, tanto para los juniors como para los seniors.

SHANGAY ⇒ ¿Qué tal llevas el paso del tiempo?
VICTORIA ABRIL
⇒ Bien, los años los llevo bien. Ya estoy ciega, no veo nada, así que de las arrugas tampoco me entero, ni las mías ni las de los demás. Solo me pongo la gafa para ver quién me ha llamado.

SHANGAY ⇒ ¿Nunca has sentido presión externa por operarte?
VICTORIA ABRIL
⇒ Qué va. ¡Quién te va a sugerir que te operes? En todo caso, las revistas, pero ¿cuándo he hecho yo caso a las revistas? ¡La moda soy yo! Así que las revistas me hacen caso a mí [risas]. No, no, esa es una batalla perdida, ¡y eso sin contar con la pasta que cuesta y el miedo que me da que el cirujano se pueda confundir! He visto tantos horrores que no quisiera yo arriesgarme. Y tampoco quiero pasarme el último tercio de mi vida metida en quirófanos sin poder salir, porque tienes la cara tumefacta.

No hay que hacerse nada permanente en una cara o en un cuerpo, porque la vida continúa y la decadencia sigue su curso. Así que quiero ser coherente, y tener la misma edad en la cara, en las manos, en las tetas y en el cuello. Si no acabas siendo una especie de patchwork y te conviertes en un monstruito. Frenemos lo más posible, eso sí: comamos bien, cuidémonos, durmamos mucho y pasémonos lo menos posible, pero vayamos hacia la decadencia en un conjunto.


“Ya no vivo cada rodaje como la primera vez, es como si fuera la última”


SHANGAY ⇒ ¿Confiamos entonces en verte pronto en un proyecto español de nuevo?
VICTORIA ABRIL
⇒ Para este año no, pero en esta visita [a España] que he hecho ha aparecido alguna cosa. Ahora me vuelvo a París porque ruedo [la serie] Clem hasta noviembre. Sería para después. Opciones hay, ahora falta que los proyectos se monten, vayan para adelante y esas cosas.

SHANGAY ⇒ ¿Sigues entrando con ilusión en cada nuevo rodaje?
VICTORIA ABRIL
⇒ Sí. Ahora ya no es como la primera vez, es como si fuera la última. Pero la intensidad es la misma.

VICTORIA ABRIL RECIBIRÁ EL FEROZ DE HONOR EN LA GALA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS FEROZ 2021, EL 8 DE FEBRERO EN EL TEATRO AUDITORIO DE ALCOBENDAS, RETRANSMITIDA EN DIRECTO EN EL CANAL DE YOUTUBE DE LOS PREMIOS FEROZ


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