02/03/2021
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Filippo Meneghetti, director de ‘Entre nosotras’: “Es triste que haya personas LGTB mayores que se avergüencen de quienes son”

19 febrero, 2021

El director Filippo Meneghetti, italiano de origen pero afincado en Francia, es buen ejemplo de que la perseverancia se puede convertir en la llave para lograr lo que uno ambiciona. A sus 40 años, visita Madrid para presentar su primer largometraje, Entre nosotras. Un proyecto que tardó casi siete años en ver la luz, desde que lo imaginó hasta que se estrenó. Y que, a día de hoy, es candidato al Globo de Oro a la mejor película extranjera, y una de las quince películas finalistas al Oscar a mejor película internacional.

De lo más cercano en el cara a cara, Meneghetti bromea sobre el hecho, más que probado, de que no podrá vivir la(s) experiencia(s) de los galardones estadounidenses como debería. “Es todo muy surrealista cuando lo pienso. Podría haber conocido a gente muy interesante si hubiese podido viajar a Estados Unidos, pero bueno, me consuelo con que, de repente, en una encuentro por Zoom puedo charlar con artistas tan increíbles como Julianne Moore”.

Francia escogió Entre nosotras para representar a Francia en los Oscars. Y de primeras podía llamar la atención que lo hiciese: una primera película, dirigida por un italiano, que cuenta la historia de una pareja de lesbianas maduras que llevan toda la vida escondiendo su relación. Después de disfrutarla, se entiende todo. Porque Filippo Meneghetti firma una película intensa y especial, en la que huye del melodrama asfixiante y ha preferido acercarse al thriller. Y es de destacar la manera en que tanto las interpretaciones como la dirección hacen que el espectador se involucre muy activamente en el drama que se cuenta.

“El cine nos ha acostumbrado a pensar que el mundo pertenece exclusivamente a los jóvenes y los guapos, y no es así”

Nina (Barbara Sukowa) y Madeleine (Martine Chevalier) viven enfrente la una de la otra, pero nunca reunieron el valor de hacer pública su relación. Cuando las protagonistas por fin lo tienen todo organizado para irse a vivir juntas, un inesperado suceso trunca sus planes, y hará que salga a la luz lo que ellas siempre quisieron mantener oculto. “No quería que se clasificase como una película queer, aunque cuente la historia de una pareja de lesbianas”, afirma el director. “Por eso me hace tan feliz ver la repercusión mundial que está teniendo, significa que conecta con todo tipo de público”.

Siempre fue es su intención. “De ahí también que apostase por una estructura de thriller”, destaca. “Buscaba huir a toda costa de que el proyecto pudiese transmitir la sensación de ser una película oscura y triste que solo pudiese interesar al público que ama el melodrama de arte y ensayo”. Viendo el viaje emocional de Nina (Sukowa), que en algunos momentos llega a recordar a la Glenn Close de Atracción fatal, está claro por dónde quería ir.

Está muy orgulloso Meneghetti de haber logrado a dos actrices como Barbara Sukowa y Martine Chevalier, que forma parte de la prestigiosa Comedie Française. “Cuando me paré a mirar el currículum de Barbara, con todos los directores increíbles con los que ha trabajado, me entró ansiedad”, dice entre risas. “Y el prestigio de Martine es incontestable”. Confiesa que una de ellas tuvo ciertos reparos cuando se embarcó en el proyecto ante la perspectiva de vivir en la ficción una intensa historia de amor lésbica. “Puedes imaginar cuál…”, y ahí lo deja.

“Me hace feliz comprobar que esta historia, protagonizada por una pareja de lesbianas maduras, conecta con todo tipo de público”

Como el presupuesto no daba para ensayos (“de hecho, poco antes de rodar tuve que eliminar un montón de escenas del guion porque sabía que, si no, no nos daría el dinero para terminarla”), antes de empezar decidió salir a cenar con ellas para que pudieran compartir sus puntos de vista sobre los personajes y la historia. “Conectaron al momento, y al final el que acabó algo ruborizado fui yo, porque se abrieron en canal y comenzaron a compartir experiencias de sus vidas muy íntimas que les podrían ayudar a componer los personajes”.

Esta es una película sobre la vergüenza y sobre cómo nos autocensuramos en muchos momentos y nos frenamos a la hora de vivir como realmente sentimos. Sobre la manera en que nos construimos una imagen de puertas afuera que, muchas veces, poco tiene que ver con la realidad de nuestra intimidad. “Incluso cuando estamos en casa, y aparentemente nos sentimos seguros, nos refugiamos en un personaje”, reflexiona Filippo. “Por eso, cuando Madeleine se está vistiendo pare recibir a sus hijos en casa [que piensan que Nina es simplemente una amiga de su madre, y a la que ni siquiera invita] y celebrar con ellos sus cumpleaños, a Martine [Chevalier] le dije: “Piensa que te estás preparando para salir a escena, como haces siempre en el teatro”.

Las dos mujeres se aman profundamente, pero por la manera en que fueron educadas y el mundo en que han vivido, son incapaces de mostrarse abiertamente como pareja. Tienen interiorizado que eso solo pueden hacerlo en la intimidad. Y es solo en casa donde viven con naturalidad su amor, siempre que las circunstancias lo permiten. “Tenía claro que quería mostrar que se desean, que siguen disfrutando de su sexualidad. Y con el director de fotografía planteé que debíamos enseñarlo sugiriendo más que mostrando. Apuesto siempre por el ‘menos es más’, porque me resulta más sugerente que el espectador proyecte sus sentimientos y complete lo que en la pantalla se apunta”. Olvidándose además de ese tabú asociado a la madurez, que en nuestra sociedad se suele repudiar. “Las arrugas son bellas, tanto como la piel tersa de la juventud”, afirma. “Pero nos han acostumbrado en el cine y la publicidad que el mundo pertenece exclusivamente a los jóvenes, y que hasta los panaderos deben tener un cuerpazo que mostrar… Pues ni yo ni mi panadero tenemos un cuerpo de gimnasio, y eso me parece más real. Igual que yo espero disfrutar del sexo hasta que me muera, y no veo por qué debería avergonzarme de ello u ocultar ese deseo”.

En su manera de rodar, Filippo Meneghetti utiliza muchas figuras geométricas, que en unas ocasiones recuerdan a Hitchcock y en otras a Almodóvar. No buscaba conscientemente rendirles tributo, pero sí es una característica de su estilo como director que reconoce. “Me parece una forma interesante de delimitar los espacios y los sentimientos de las protagonistas. Que viven una enfrente de la otra, pero solo dejan las puertas de sus casas abiertas cuando se saben solas”. Según se abren o se cierran puertas, según se utiliza una mirilla o no, reconocemos la asfixia que las circunstancias externas provocan en ellas. Mientras, intentan afrontar las distintas situaciones que viven sin renunciar a su amor.

Aunque esta es una historia ficticia, según explica, que escribió junto a Malysone Bovorasmy, el germen sí procede de la realidad. “Siendo adolescente, una pareja de mujeres lesbianas me inculcó el amor por el cine al prestarme continuamente películas en VHS que me recomendaran que viera”. No se inspiró en ellas para los personajes, pero sí les mostró la película en cuanto la tuvo terminada. “Me emocionó que sintieran que era una historia muy real”.

Mientras se documentaba, sí buscó a más mujeres lesbianas de una edad aproximada a la de los personajes para intentar que leyeran el guion y opinaran sobre él, porque buscaba la mayor credibilidad posible en sus maneras de actuar. “No logré que ninguna de las que localicé me echara una mano en ese sentido”, asegura. “Ahí comprendí que la relevancia de visibilizar una historia como la que cuento en la película, porque me resulta muy triste que siga habiendo personas gais y lesbianas de otras generaciones que se avergüenzan de ser como son. Al menos, de puertas afuera”.

LA PELÍCULA ENTRE NOSOTRAS SE PROYECTA YA EN CINES

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