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David Fardmär estrena ‘Vivir sin nosotros’: “Volqué en la película experiencias que he vivido como hombre gay”

14 mayo, 2021

Llega a nuestros cines la película sueca Vivir sin nosotros, el primer largometraje de David Färdmar, que cuenta las complicaciones que conlleva la ruptura de una pareja gay que intenta superar el dramático momento con el que arranca la cinta.

David Färdmar ha venido a España a presentarla, y está pletórico. Desde que Vivir sin nosotros se estrenó, en enero de 2020 en el Festival de cine de Gotemburgo, no ha tenido ocasión de hacer promoción presencial de la cinta. “La gira promocional prevista por todo el mundo se canceló, claro”. En distintos países se ha ido estrenando en plataformas, pero en cines, España es el primero, y estoy feliz de poder encontrarme con el público”, dice.

Con guion firmado por él, Vivir sin nosotros sale de las experiencias que el director tuvo con sus dos últimas parejas. La montaña rusa emocional que le provocaron ambas rupturas le inspiró esta historia protagonizada por Adrian (Björn Elgerd) y Hampus (Jonathan Andersson). El segundo comunica a su novio, en la cama, al inicio del film, que le deja. Adrian, a quien gusta llevar una vida cuadriculada y sin sobresaltos, no da crédito. Y durante la película ambos intentan reorganizar sus vidas, aunque les cuesta más de lo que pensaban vivir el uno sin el otro.

“A un nivel muy personal, esta película me ha hecho mucho bien”

Färdmar trata un tema universal, el del dolor y la confusión que aparecen cuando una pareja rompe, y desde su estreno mundial agradeció comprobar que el hecho de que lo protagonice una pareja gay no impide que cualquier espectador se pueda identificar con la historia que cuenta. “Yo soy gay, y las experiencias personales que he volcado en la película tienen que ver con lo que he vivido y sentido: las situaciones incómodas, las divertidas, las distintas fases por las que pasé tras romper, esos polvos tras romper en los que te das cuenta de que ya no hay vuelta atrás… Pero me tranquilizó el hecho de que mi productora, una mujer hetero de sesenta y tantos años, cuando leyó el guion, me dijo que había vivido exactamente lo mismo”.

Afirma que tiene su aquel también para los espectadores heterosexuales poder enfrentarse a esta historia sin saber con qué personaje se va a identificar. “Porque en una historia de un hombre y una mujer parece que el espectador masculino va a tener que identificarse necesariamente con el hombre. En este caso es distinto. Se pueden identificar por momentos con Adrian y en otros con Hampus”. Adrian, el más controlador y recto –y algo mentiroso también–, es un personaje complicado, y no siempre resulta fácil entenderle. “Lo sé”, asegura David Färdmar. “Pero creo que todas sus contradicciones le hacen más interesante”. Por mucho que en algunos momentos resulte odioso, algo de lo que es consciente. “Aunque procuré que no fuese siempre así, si no ningún espectador le entendería. Aunque yo soy el primero que le odia a veces, y eso que hay mucho de mí en él”, dice entre risas.

Jonathan Andersson [izda.] y Björn Elgerd, en la secuencia que abre la película. Para el director, la más complicada de rodar.

Llevaba desde 2012 deseando trabajar con Björn Elgerd y Jonathan Andersson, a los que ha conseguido desde entonces papeles importantes en su faceta como director de casting. “La cámara los adora, y tenía claro que algún día les dirigiría”. Una vez tuvo el guion de Vivir sin nosotros terminado, les hizo una prueba juntos, y en cuanto vio la química que había entre ellos cuando ensayaron la primera escena, la de la verbalización de la ruptura (“la más difícil de la película”), tuvo claro que ellos eran los actores perfectos para la película.

“La orientación sexual de un actor no es lo relevante, sino que el personaje resulte creíble”

Al preguntarle si le parecía relevante que ambos fueran gais para dar vida a Adrian y Hampus, confiesa: “Uno de ellos es gay, el otro, no”. Y pregunta curioso cuál creo que es hetero… No acierto, porque resulta ser Andersson, quien da vida a Hampus. “Eso está bien, porque viene a probar que la orientación sexual de un actor no es lo relevante, aunque sea un hetero interpretando a un hombre gay. Lo importante es que el personaje resulte creíble”.

Aunque sí considera que en una película que cuente una historia específicamente centrada en la realidad LGTBI debe haber representación de la comunidad. “Mi intención era hacer una historia con un carácter universal, y por eso en este caso no pensaba que resultara fundamental que los dos protagonistas fuesen gais. De hecho, ni les pregunté por su orientación de primeras. Porque también me parece importante que actores gais interpreten personajes heteros si son la mejor opción para ellos, claro”.

Confiesa el director algo que, asegura, no había contado antes. Hay momentos en la película que son exactamente tal y como él los vivió con sus exnovios, aunque recalque que es una historia de ficción. Y ambos estuvieron en la premiere en Gotemburgo. “Incluso vinieron a la fiesta posterior”, añade entre risas. “Uno de ellos sigue siendo uno de mis mejores amigos, mantengo el contacto con ambos”. ¿Y qué le dijeron? “Que la película les había gustado mucho y que estaban muy orgullosos de mí”.

“Mis dos ex que inspiraron muchas situaciones de la película vinieron al estreno”

De paso, pudieron cotillear entre ellos. “Se preguntaron el uno al otro quién había vivido qué experiencia de las que se cuentan en la película… Fue surrealista”. Acto seguido, vuelve a ponerse serio. “Gracias a la película, también tuve la oportunidad de hablar con ambos sobre nuestras rupturas y todo lo que pasamos una vez nos separamos; compartimos todo lo que nunca nos habíamos dicho. De manera que, a un nivel muy personal, la película también me ha hecho bien”.

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