fbpx
04/12/2022

Pablo Pérez-Mínguez y sus años más locos de la movida (en el 10º aniversario de su muerte)

22 noviembre, 2022

Relacionado

La vida y obra de Pablo Pérez-Mínguez estuvo marcada por la prodigalidad, la generosidad y una frenética energía, a veces compulsiva. Una muestra en el Centro de Arte Alcobendas que se pudo ver el año pasado recordaba sus años más locos –a la que pertenecían estas imágenes–, para situarlo otra vez en el olimpo de la fotografía española.

Hubo una época en que, apenas uno pisara algunos significados garitos madrileños –La Gloria, el Baticano, Le Ki (todos de su amigo Pepe Patatín)–, podía toparse y asistir al milagro creador de un hombre grande, apresurado, siempre en dinámico correteo, pertinentemente vestido con un chaleco de fotógrafo que en absoluto pegaba con la hora y el sitio, y con varias cámaras al cuello, haciendo que sus fortuitos modelos sujetaran cartones con palabras certeras mientras les tomaba una instantánea.

3 en 1

No eran los mejores momentos vitales de Pablo Pérez-Mínguez (Madrid, 1946-2012), aun cuando pronto sería objeto del Premio Nacional de Fotografía, en 2006; el mundo editorial parecía haberse olvidado de él, apenas recibía encargos para hacer retratos, fotos de portadas de discos o incluso revisar su ingente archivo de imágenes de uno de los periodos más fértiles de la cultura popular española: la movida.

Divina May

Un terrible destino para el que probablemente fue el gran renovador de la fotografía española del último tercio del siglo XX. La persona que, incluso trabajando en estudio y realizando preparadas composiciones teatralizadas a modo de happenings, inundó de dinamismo, espontaneidad y magia la entonces correcta pero anquilosada y académica fotografía patria.

No solo eso: como fundador y director del Photocentro y la Photogalería, a mediados de los años setenta, apoyó las incipientes carreras de toda una nueva generación de fotógrafos españoles, dándolos a conocer a través de su revista Nueva Lente.

Fanny agente secreto

Todo esto sin dejar de divertirse: con una pasión que lo convertía todo en una fiesta, y una enorme casa-estudio en Monte Esquinza, por donde pasaba el todo Madrid para “chochonear” mientras él no paraba de retratarlos.

Pedro fumando

Desde sus foto-textos (imágenes con palabras añadidas), nombrados así en 1990 pero con los que llevaba experimentando desde 1978, o sus foto-poros (capturas a traición de primeros planos radicales), en 1980, y su fotografía mística a partir de 1985, granguiñolesca y kitsch, o sus famosos “desvirgues” (primeras sesiones fotográficas a futuras celebridades, como Pedro Almodóvar, Radio Futura, Ana Curra o Alejandro Sanz) hasta sus íntimas fotos eróticas, con esos chulos y chaperos que rescataba de las calles y convertía en modelos, sus virtudes como retratista aparecen hoy aún, lamentablemente, condicionadas a los prejuicios por su pertenencia al núcleo duro de la movida.

Foto-poro

Por eso se agradeció una muestra como esta que repasaba mínimamente pasos previos en su posmoderna visión de la fotografía, incluyendo muchos retratos inéditos y apuntando a su lado más desconocido: era también un obsesivo cronista de sí mismo.

P.P.M. y Fanny en Vespa

Relacionado

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.