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09/02/2023

Eduardo Casanova estrena ‘La Piedad’: “He huído del cliché de las madres sobreprotectoras y sus hijos gais”

13 enero, 2023

El 13 de enero se estrena en cines La Piedad, la sorprendente segunda película de Eduardo Casanova, en la que, según nos confiesa, se ha dejado literalmente la vida.

La Piedad es una película muy especial, un nuevo ejemplo del personal universo narrativo y estético de Eduardo Casanova que, en ella, a sus 31 años, alcanza una madurez sorprendente.

Protagonizada por Ángela Molina y Manel Llunel, La Piedad cuenta la intensa relación de una madre y su hijo, enfermo de cáncer, en donde la dominación y la dependencia juegan un papel muy importante. Hasta el punto que el director traza un paralelismo con la dictadura del norcoreano Kim Jong-il. Ahí es nada.

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“Me ha revuelto tanto hacerla que tengo claro que no quiero volver a pasar por algo así”, confiesa Eduardo Casanova. “No creo que se deba poner la salud mental al servicio de un trabajo. Pero esta película ha sido muy importante para mí”.

Dice que el germen de La Piedad está, inconscientemente, en su nacimiento, “cuando cortaron el cordón umbilical que nos unía a mi madre y a mí”. Y explica que es una historia que siempre ha tenido en la cabeza.

Además, Casanova –uno de los protagonistas de nuestro Anuario 2022– ya ha hablado de relaciones entre madres e hijos en proyectos anteriores, como en el corto Jamás me echarás de ti y en el mediometraje Amor de madre. Y ya recreó la imagen de La Piedad en el vídeo de Cuando me miras, que dirigió para C. Tangana.

En esta película lo lleva todo más allá: “Es un parque temático de todas mis obsesiones”, confiesa. “Resulta paradójico, pero a la vez que es mi trabajo más pomposo y esteticista, es el más real”.

Foto: Mafe Espitia

SHANGAY ⇒ ¿Es la historia de la relación entre tu madre y tú?
EDUARDO CASANOVA ⇒ No es autobiográfica, aunque toma como punto de partida cómo he vivido las relaciones, tanto en la materno-filial como en cualquier otro tipo: ese miedo a separarse, el enganche a la dependencia… Hay mucho de la relación con mi madre, sí. De hecho, el personaje de Ángela Molina es muy parecido físicamente a ella. Y hay cosas que he vivido, pero pasadas por mi filtro y por la ficción, para hacerlas más apetecibles, porque la realidad siempre es una mierda.

“Mi protagonista es malvada, pero terminas por entenderla”

SHANGAY ⇒ ¿Ha cambiado la relación con tu madre a raíz de La Piedad?
EDUARDO CASANOVA ⇒ Sí. Para eso hago pelis, para entender cosas mías y cambiar las que no entiendo. A todos nos ha modificado el arte. A muchas personas del colectivo nos cambió Querelle, de Fassbinder, o La ley del deseo, de Almodóvar, o darnos cuenta de nuestra sexualidad. Esta película nos ha cambiado a ambos en un plano positivo, por lo mucho que habla de los dos.

SHANGAY ⇒ En un principio, la madre iba a ser Ana Belén… ¿Qué pasó?
EDUARDO CASANOVA ⇒ Me encantaría poder contar aquí una historia de salseo, pero no lo tiene. Ana iba a interpretar el personaje porque mi madre lo decidió así, porque siempre ha sido muy fan suya. Igual que yo, porque me fascina. Pero vino una pandemia, La Piedad se tuvo que retrasar y, cuando se pudo retomar el proyecto, Ana ya no tenía disponibles las fechas en las que íbamos a rodar. Y yo no la podía retrasar más por mi salud mental.

Mi madre tenía que estar de acuerdo con la actriz que interpretara el personaje, y su nombre había surgido en un principio, aunque a mí me aterrorizaba la idea de proponérselo, porque Ángela Molina es una leyenda. Lo cierto es que el guion llegó a sus manos y me llamó para conocernos. Me di cuenta de que era la más adecuada para el papel, y el destino no se equivocó.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué dices que casi te dejas la vida en ella?
EDUARDO CASANOVA ⇒ Sé que lo del artista atormentado es todo un cliché. Pero es cierto que al tocar temas tan personales en ella me hizo revolverme de más, a la vez que sentía esa necesidad de contar esta historia. Una película antisistema como esta es dificilísima de hacer; no paré de recibir ‘noes’ por todas partes antes de poder hacerla.

Encima, con una pandemia de por medio, ¿cómo no me iba a deprimir? Y ha sido duro salir de esa depresión. La Piedad también habla de la salud mental, me parecía importante hacerlo. Estoy intentando ser más asertivo y no meterme tan dentro de mí para contar las historias, pero en este caso se me fue de las manos.

SHANGAY ⇒ Plasmas una relación madre-hijo muy tóxica…
EDUARDO CASANOVA ⇒ Hemos visto muchas a lo largo de la historia. Incluso me viene a cabeza la de Psicosis, porque no hay relación más queer que la que tiene Norman Bates con su madre. Hay que ir acabando con esa idea tan antigua que tenemos muchos hombres gais en relación con nuestras madres: la de los niños mariquitas sobreprotegidos por ellas que son débiles. Si he tenido esa relación de dependencia con mi madre es porque estamos condicionados por muchos constructos sociales, y quería romperla.

SHANGAY ⇒ ¿Te creó algún conflicto más el personaje de Mateo, el hijo, interpretado por Manel Llunel?
EDUARDO CASANOVA
⇒ No sabía si debía hablar o no de su orientación sexual y de su identidad de género. Decidí no hacerlo para no caer en ese cliché que te digo de las madres sobreprotectoras y los hijos gais. Y también siento que lo hice así para huir del fanatismo que el hombre blanco gay muestra hacia las malvadas, ya sea la Úrsula de Disney o Joan Crawford haciendo de mala. Porque veo un punto misógino al venerar solo a las mujeres cuando tienen poder y lo utilizan con maldad. Eso no lo podemos hacer con nuestras aliadas. Mi protagonista tiene poder y es malvada, pero terminas por entenderla.

SHANGAY ⇒ ¿Te costó encontrar a Manel?
EDUARDO CASANOVA ⇒ Hicimos un casting muy grande, y fue el primero en que me fijé. Después de muchas pruebas más, decidí que debía interpretarlo él. Quería a un actor desconocido, y él era el adecuado, porque tiene una sensibilidad profundísima y la puso desde el primer momento a disposición del trabajo. También jugó a su favor el parecido físico conmigo, aunque yo no sea tan delgado… Todo eso me ayudó a la hora de dirigirle.

“Siempre ruedo los desnudos con conciencia social”

SHANGAY ⇒ ¿Eres de ese tipo de directores a los que les gusta hacer sufrir a sus actores en el set?
EDUARDO CASANOVA ⇒ No. Fue suficiente con que sufriera yo en el rodaje… También hay que romper de una puñetera vez con ese cliché del director dictador. Todo está cambiando, y lo que se debe hacer es convertir al equipo en partícipe de la historia. Precisamente para que los directores y directoras puedan conseguir lo que buscan, que es tener gente implicada en el proyecto que lo dé todo.

Conozco a muchos directores que sí hacen sufrir a sus actores, y no creo que sea la manera de trabajar. Recuerdo la escena del parto, en que Ángela lo pasó realmente mal, porque era una escena complicada que requería un esfuerzo físico importante. Ella tenía una prótesis de todo un cuerpo, y dentro estaba Manel desnudo, que tenía que salir de una vagina de silicona fría que tenía que rajar. Lo que hice fue estar al lado de Ángela todo el tiempo, dándole la mano. Hay que cuidar mucho a la gente con que trabajas, y sobre todo en una profesión como esta, en la que somos tan vulnerables.

SHANGAY ⇒ Hay mucho coño en La Piedad
EDUARDO CASANOVA ⇒ Sí los hay, y está muy bien. Y están rodados desde perspectivas muy concretas. No me interesan las mujeres sexualizadas en el cine; si se van a mostrar desnudas, que no sea de esa manera. Un buen ejemplo es la vagina de mi hermana Ana Polvorosa, a la que solo puedo hacer la ola por su valentía y entrega… Su desnudo es muy explícito, bello y natural, como creo que deben ser. Porque yo siempre ruedo los desnudos con conciencia social.

SHANGAY ⇒ La Piedad ha logrado importantes premios internacionales, como el Premio Especial del Jurado en Karlovy Vary y el Premio a la mejor película en el Fantastic Fest. de Austin. ¿Has echado en falta más nominaciones en los Feroz y [candidata al Feroz Arrebato de ficción] y en los Goya [cuenta con tres nominaciones: a dirección de arte, diseño de vestuario y maquillaje y peluquería]?
EDUARDO CASANOVA ⇒ Yo estoy muy contento. Para mí el éxito no radica en ganar premios (y he ganado ya más que nunca con La Piedad) ni en tener nominaciones, porque representan opiniones subjetivas. En un momento de cambio tan extraño en el mundo del cine, el verdadero premio para mí es que se haya podido hacer una película como esta.

Creo en el poder transformador del arte, y aplaudo que La Piedad esté dentro del sistema, con tres nominaciones en los Goya. No olvidemos que cuando en la gala del año de Pieles se anunció nuestra nominación a Mejor maquillaje se vio en Televisión Española a Ana Polvorosa ¡interpretando a una mujer con un ojete en la cara! Y este año, cuando llegue el mismo momento, se verá a Ángela Molina con un coño gigante dando a luz a un hijo de 20 años... Eso ayuda a cambiar las cosas de verdad, y vale más que cualquier premio. Ese es el compromiso que tengo con el público y con mi arte.

FOTOS EDUARDO CASANOVA: MAURI

MAQUILLAJE Y PELO: CECILIA THUN-HONESTEIN

LA PELÍCULA LA PIEDAD SE ESTRENA EN CINES EL 13 DE ENERO

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