Rosa Clará, diseñadora nupcial: "Nada me gusta más que vestir de novia a dos mujeres para su boda"

Paulina Rubio, Laura Escanes, Paula Echevarría, Esther Cañadas... son solo algunas de las famosas que la han elegido. Pero también muchas mujeres lesbianas, que son anónimas, confían en ella. Hablamos de ese tema con la empresaria catalana, y también recordamos la polémica de su negativa a hacer el vestido de Belén Esteban.

Rosá Clará, en Casa Lucio, sede de la peña periodística Cuarto Poder.
Rosá Clará, en Casa Lucio, sede de la peña periodística Cuarto Poder.
Nacho Fresno

Nacho Fresno

Plumilla poliédrico -escondido tras una copa de dry martini- que intenta contar lo que ocurre en un mundo más absurdo que random.

22 enero, 2026
Se lee en 4 minutos

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Lleva treinta años en la profesión y es una de la reinas indiscutibles de la moda nupcial. Su empresa, Rosa Clará, es un referente en todo el mundo. No solo en lo que a trajes de novia se refiere, sino también en fiesta y para las madrinas. Quedamos con ella en Casa Lucio, en Madrid, sede de la peña periodística Cuarto Poder, para que nos contara sus planes, en los que la retirada está cada vez más cerca. Pero cuando hablamos de retirada nos referimos solo a la suya, porque deja la empresa en muy buenas manos: las de su hijo, Dani Clará.

Ha vestido a muchas novias. Algunas muy famosas, como Paulina Rubio o Esther Cañadas, que han confiado en ella para el día de su boda. Este hecho ha llegado a copar miles de titulares, como ocurrió con la muy mediática boda de Belén Estaban. También es frecuente ver en su taller a muchas mujeres lesbianas, que la eligen para el día del «sí, quiero». Pero no solo acude una de ellas, sino que, en muchas ocasiones, son las dos novias las que quieren llevar un Rosa Clará. ¿Van juntas? ¿Lo eligen por separado? ¿Cómo ha cambiado el tema de los trajes de novia desde que se aprobó el matrimonio igualitario?

De todo ello hablamos con la diseñadora y empresaria catalana en la mesa del mítico Casa Lucio, el restaurante que lleva sentando cátedra del buen comer desde 1974 en la Cava Baja de Madrid. Treinta años triunfando en el mundo de la moda nupcial, ser un referente internacional en todo el planeta, no es algo fácil: «Diría que hay un gran esfuerzo, no solo mío sino de todo el equipo, para llegar donde hemos llegado. Si no, habría sido imposible».

Con una gran expansión internacional, ya está pensando en dar un paso atrás. ¿Una retirada? «Sí, absolutamente sí. Por suerte, empecé la desconexión de la empresa hace ya unos años, y lo voy haciendo despacito pero sin pausa. Y es el equipo el que me va marcando las fechas para ir haciéndolo de manera progresiva».

En estas tres décadas hubo un momento muy mediático. Fue cuando saltó la noticia de que se negaba a hacer el traje de novia a Belén Esteban en 2008, tras haber anunciado la colaboradora televisiva que sería Rosa Clará quien la iba a vestir camino del altar. Hoy es ella quien nos aclara aquella polémica que copó horas y horas de televisión.

Rosa Clará Cuarto Poder

Rosa Clará es un referente de moda nupcial en todo el planeta.

«Hay mucha leyenda sobre ese tema, y a mí me pilló de salida. Tú lo que no puedes hacer es ponerle un traje de nuestra colección a Belén Esteban, porque es una persona súper famosa, súper conocida. Entonces, claro, había que hacerle algo especial. Aquel era un momento en el que no teníamos ni un minuto de tiempo. Estábamos creciendo mucho. Yo, al principio, dije que no. Luego pensé ‘si se va a poner todo el mundo como se ha puesto, pues lo hacemos’. Pero entonces hubo otra empresa que se metió por medio y nos arrastró esta vorágine, por la que estuvimos tres meses en televisión. Quizá de forma injustificada. Y yo, la verdad, pues con mucho miedo, porque no controlaba lo que estaba pasando. Un lío. Pero se lo habría hecho encantada», nos dice hoy, con las aguas ya calmadas.

Niega que el desencuentro fuese porque pudiera ser una mala imagen para la marca. «No, en absoluto. Era más un problema de qué vestido ponerle a una persona tan famosa, un diseño de la colección, y que a la semana siguiente se casase otra mujer con el mismo vestido. Era imposible», nos asegura.

Dos novias, dos vestidos… ¿un secreto?

Para una novia, el día de su boda es algo muy importante. Y el traje que lleva ese día, también. Muchas de ellas se llegan a poner verdaderamente nerviosas en las pruebas y a la hora de tomar decisiones. Desde la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, son muchas las mujeres lesbianas que se acercan a su taller. ¿Tener a dos novias es un problema? ¿Hay muchos ‘desencuentros’, dudas, con la diseñadora? «No, en absoluto. Como con cualquier novia. Yo siempre digo que cuando una mujer se casa, vive un momento tan especial de su vida que da igual a lo que se dedique, lo que haga, su orientación… ¡da igual! Es un momento especial. No hay nada más».

Si van dos mujeres, eso tan típico, y tópico, de que el vestido de una novia es «el secreto mejor guardado»…, ¿cómo se consigue mantener? «Nosotros sabemos lo que lleva una y lo que lleva otra. Y, salvo casos excepcionales en los que las dos van juntas, en general, una novia no sabe cómo va la otra. Me encanta vestir de novia a dos mujeres para su boda».

Nos asegura que tiene muchas bodas de mujeres, Y bromea sobre el tema: «Nos encanta que vengan a vernos, porque no hacemos una venta, hacemos dos, mínimo. ¡Felices de que vengan!», nos asegura entre carcajadas.

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