Siempre supone un acontecimiento un nuevo disco de Robyn, una de las artistas más influyentes de la escena pop en las últimas dos décadas. Igual que lo supone hablar con ella, y más cuando presenta un álbum –el noveno de su carrera– tan vigoroso como Sexistential. Un trabajo mucho más directo que su antecesor, Honey (2018), en el que se muestra más libre y provocativa que nunca. «También me enfrento a la promoción más relajada que nunca», asegura.
Su female power brilla más que nunca, y Robyn está feliz de que se vea. “Es un álbum luminoso y cálido”, dice, “y siento que estoy en él con todo mi ser”. En él habla de temas que ya ha tratado anteriormente en su música, como “el contraste entre la vida del día a día y la vida emocional”, y cuenta que quiso retratar principalmente el período que vivió antes de ser madre –tuvo a su hijo en 2023–. “Para mí era importante ser muy honesta en este disco”, afirma. “Siempre lo he sido en mi música, pero en trabajos anteriores creé paisajes emocionales bastante abstractos, y aquí he querido ser más específica a la hora de hablar de mis sentimientos. Hay muchas canciones”.

SHANGAY ⇒ ¿Qué tiene de especial para ti este álbum?
ROBYN ⇒ Aunque hay muchas canciones de amor en el álbum, para mí trata más bien de algo de lo que ya había hablado antes: el contraste dentro de la vida humana y la vida emocional. Aunque comparto en él cómo me sentí estando embarazada y todo eso, siento que el álbum trata realmente del tiempo antes de tener a mi hijo, y de cómo volví a sentirme yo misma después de mucho tiempo.
«Es importante ser auténtico e inclusivo»
SHANGAY ⇒ No es tan habitual encontrar en el mundo del pop bailable hablar con esa honestidad sobre su vida y sus sentimientos. ¿Ha sido algo premeditado o surgió sin más?
ROBYN ⇒ Era muy importante para mí mostrarme así en este disco. Siempre he sido honesta en mi música, pero antes lo era a través de un paisaje emocional bastante abstracto. Esta vez me propuse ser muy específica sobre la calidad de mis sentimientos. Sexistential es la lente a través de la cual hay que ver las demás canciones, porque esa experiencia las permea todas: las que hablan del placer, de las disonancias dentro de una relación… En este disco soy yo hablando sobre cómo me he enfrentado a experiencias extremas en mi vida; de qué he sentido cuando he empezado a salir con alguien, de cómo he madurado y me siento más presente en mi vida emocional. Muchas de esas situaciones han sido delirantes y muy divertidas, y he querido compartirlas.
SHANGAY ⇒ Tu manera de defender la disidencia y actuar sin el miedo al qué dirán es un motivo más por el que la comunidad LGTBIQ+ te adora. ¿Es importante para ti desafiar la corrección política que predomina en el universo pop en estos tiempos que vivimos?
ROBYN ⇒ Sí. Definitivamente, no es es momento de ocultar tus emociones y tus posiciones personales. Es importante ser auténtico e inclusivo. Es fácil aislarte en estos momentos en tu propio universo, sin tener en cuenta las opiniones de los demás, y necesitamos que haya mayor conexión entre las personas, que nos demos más espacio los unos a los otros. Una manera de conseguirlo es siendo transparente contigo mismo y mostrando a los demás lo que sientes en el corazón.

SHANGAY ⇒ Siento que este disco es a su discografía lo que Lovesexy (1998) fue para Prince, porque sexualidad y espiritualidad son celebradas por igual…
ROBYN ⇒ Qué buena comparación, ¡me halaga! ¿Sabes con qué otra artista me identifico en ese sentido, porque lo hacía mucho? Con Janet Jackson, una de las artistas más ‘sexistential’ que existen. Ya no comparto tanto su manera de ver el mundo [risas], pero cuando hizo álbumes como The Velvet Rope me impactó su manera de explorar la sexualidad y la sensualidad, que combinaba con preguntas existenciales sobre lo que significa estar vivo y el sentido de la vida. Para mí todo eso está íntimamente ligado. Pero no ha sido hasta ahora que me he sentido realmente preparada para hablar de ello en mi música.
SHANGAY ⇒ Mencionas en el disco experiencias utilizando [la app para famosos] Raya para ligar. ¿Te da miedo en ocasiones cuando la usas que la otra persona sepa mucho de ti y no comencéis a hablar en igualdad de condiciones?
ROBYN ⇒ Claro que sí. Ese miedo, o esa sensación de si es seguro o no lo que estás haciendo, está siempre ahí. Pero si eres cuidadosa, normalmente te haces enseguida una idea de cómo es la otra persona, y si merece la pena probar o no. Tienes que ser muy honesta y compartir los límites que son imprescindibles para ti que se deben respetar si estás hablando con alguien con quien quieres tener sexo.
«Cuando tienes relaciones íntimas con personas que no conoces conectas en una frecuencia muy especial»
SHANGAY ⇒ ¿Estás muy abierta ahora mismo a conoce gente nueva o te limitas a quedar con follamigos?
ROBYN ⇒ Ahora que estoy en plena temporada de promoción y tan expuesta, es complicado plantearte quedar con alguien desconocido, porque no sientes ser tan dueña de tu privacidad. Son momentos en que me siento muy vulnerable.
SHANGAY ⇒ ¿De qué manera te han inspirado experiencias sexuales algunas de las canciones?
ROBYN ⇒ Cuando tienes relaciones íntimas con personas que no conoces conectas en una frecuencia muy especial. Puedes entender muchas cosas de una persona al tener sexo con ella, y es una vía de comunicación increíble. Además de extremadamente compleja. Y la vulnerabilidad que implica lo hace muy interesante. Sentirme deseada en un espacio en que, a la vez que me siento vulnerable, tengo la posibilidad de expresarme me ayudó en ciertos momentos a entenderme a mí misma mejor. Hablo en concreto del momento en que estaba intentando quedarme embarazada. De esto trata Talk to Me, por ejemplo. Habla de una persona en concreto que me dio mucho amor justo en esa época. Y no es que me planteara en ningún momento formar una familia con él, porque eso ya lo estaba haciendo sola por mi cuenta [risas].

SHANGAY ⇒ Da la sensación de que tienes el ego muy trabajado para lo admirada que eres…
ROBYN ⇒ Es que siempre me ha incomodado el aspecto más narcisista de mi profesión. No quiero sonar pretenciosa, pero es que realmente no disfruto los privilegios derivados del narcisismo. No creo en un mundo que funciona así. Lo interesante para mí de las personas que ocupan un lugar de privilegio y se mantienen subversivas es que tienen un impacto real en la gente. No seré yo quien diga que Prince era una persona sencilla, pero su dualidad era muy interesante, siempre estaba negociando con su ego, y con sus dos caras, la más luminosa y la oscura. Si eres capaz de compartir eso cuando eres famoso, me parece revolucionario, e importante. Hay que ser auténtico siempre, porque no somos unidimensionales. Así es qe como quiero ser, y mostrarme en todo momento.
«No disfruto los privilegios derivados del narcisismo»
SHANGAY ⇒ Imposible no pensar en Madonna al escuchar este disco, la gran estrella pop femenina que más abierta ha sido siempre sobre su sexualidad en cada etapa de su carrera. ¿Te resulta inspiradora?
ROBYN ⇒ Por supuesto. Ha sido un gran ejemplo para las mujeres de mi generación, se dediquen o no a la música. Ha conseguido cambiar muchas cosas siendo como es. A mí me costó mucho más que a ella llegar al punto en que estoy. Yo no pude actuar como ella cuando a los 16 años me vi dentro de la industria musical mainstream. Mi instinto me llevó a protegerme y no mostrar mi sexualidad; me puse una especie de armadura y opté por una actitud más machirula. No me veía capaz de exponerme.
«Madonna ha sido un gran ejemplo para las mujeres de mi generación, se dediquen o no a la música»
SHANGAY ⇒ Cuando echas la vista atrás a esos inicios en que se te quería convertir en una estrella pop convencional, y que rechazaste, ¿te duele?
ROBYN ⇒ No, porque era algo imposible para mí [risas]. Lo intenté, pero se me daba fatal. Crecí con otro tipo de valores; mis padres entendían la manera de desarrollar la creatividad de otra manera. No les motivaba el dinero a la hora de compartir con el mundo creaciones artísticas, y en ese sentido me protegieron mucho, y es algo que me inculcaron desde pequeña. Por eso tomé las decisiones que tomé. Me vi en una situación que podía haber acabado de cualquier manera; conocemos muchos ejemplos de artistas con una edad similar a la que yo tenía cuando empezaron su carrera. Cada cual elige su camino y vive su proceso. En aquella época la industria era muy homogénea; no tenías manera de meterte en un estudio si no conocías a un hombre blanco mayor [risas]. Ahora todo es más abierto, y tienes la posibilidad de apostar por vías alternativas en cualquier momento de tu carrera. Ahora el mainstream y el underground están interconectados, antes no.
SHANGAY ⇒ ¿Te sientes cómoda en ese punto intermedio que has logrado, siendo una gran estrella que a la vez funciona de manera independiente?
ROBYN ⇒ Sí. Cada vez que saco nuevo disco y salgo de gira me sorprendo de que haya gente interesada en lo que hago. Me parece increíble que me siga pasando, no lo puedo evitar, y por eso me siento tan agradecida. En cierto modo sí soy una estrella pop, pero creo que la gente piensa que mi éxito es mayor del que realmente tengo [risas]. Soy consciente de que he tenido un impacto en la cultura pop, en el zeitgeist o como quieras llamarlo, pero a nivel comercial siento que no he llegado tan alto como muchos creen… Y está bien así.

SHANGAY ⇒ ¿Qué se siente al ver cómo te reverencian estrellas más jóvenes como Charli XCX, que te invitó a formar parte de un remix de Brat para evidenciarlo?
ROBYN ⇒ Es una sensación increíble. A Charli la adoro yo también. Debo hacer las cosas muy bien para que el público sienta que no me ha costado, que todo me resulta fácil, pero no es así. Cuando veo que he inspirado a otra persona con lo que hago nunca se me pasa por la cabeza «me está copiando», ni mucho menos. A mí también me inspiraron otros antes. Esto en realidad es una conversación continua que se prolonga en el tiempo, y hay veces que leo a artistas que dicen que les he influido y yo no lo veo en su música. Con Charli sí lo veo, hay una gran conexión entre nosotras, y a mí también me inspira su manera de trabajar tan libre. Se lo ha currado muchísimo, y yo sé lo que cuesta llegar donde lo ha hecho, así que jamás se me ocurriría pensar que parte del mérito es mío porque yo he tenido algo que ver.
«Celebrar de nuevo ‘Dancing on My Own’ y que me siga haciendo feliz es maravilloso»
SHANGAY ⇒ No puedo evitar terminar mencionando Dancing on My Own, aunque me había propuesto no hacerlo… Cuando cumple dieciséis años y su impacto global es inapelable, ¿cómo es tu relación con el mayor clásico de tu carrera?
ROBYN ⇒ Es compleja. Cuando llevas mucho tiempo en la música, siempre hay momentos o trabajos que no te hacen sentir orgullosa al mirar atrás. Eso no me pasa con Dancing on My Own. La grabé tal y como quise, y compartí algo que resultó ser muy universal a juzgar por cómo conectó con la gente. Durante un tiempo sí que me cansé de ella, y ese arquetipo de persona con el corazón roto de que hablo. Con el álbum Honey quise hablar desde otro lugar, mostrarme como una persona curada. Creo que lo estoy. Al grabar este nuevo álbum pude volver a abrazar a la Robyn que la cantaba con ese dolor y esa tristeza. Puse de nuevo sobre la mesa la canción, celebrar lo que significa para la gente y cómo me ayudó a mí a salir del estado en que me hallaba. En cierto modo, me salvó. Es algo con lo que también conecta mucha gente: incluso en tus peores momentos, puedes seguir amándote y aceptándote. Ahora puedo acceder a ese estado cuando la canto, pero de manera voluntaria. Eso demuestra lo conectada que sigo a la canción. Celebrarla de nuevo y que me siga haciendo feliz es maravilloso.


