Cher cumple 80 años y lo único que cabe decir es «¡Viva Cher!». En el prólogo del libro Efecto Cher, de Daniel María, escribí: «Es brutal el poder que encierran esas cuatro letras juntas que, de un golpe, con un monosílabo, nos hacen pensar en una artista más allá del tiempo y el espacio, una gran dama que siempre ha desafiado las convenciones de este término tan manido y que solo deberíamos utilizar al hablar de estrellas como ella, que son contadas supervivientes». Así lo sigo sintiendo, claro.
Su autenticidad ha sido una de las principales armas con la que ha combatido, sin despeinar nunca ninguna de sus pelucas, el machismo y el edadismo. Y hasta aquí ha llegado, en una forma envidiable, más disfrutona y suelta que nunca –al menos, lo parece–.

Portada de The Memoir, primera parte de las memorias de Cher.
He tenido la enorme suerte de entrevistar a Cher para Shangay en cuatro ocasiones –hasta ahora–, y he pensado que una buena forma de celebrar su cumpleaños era rescatar, de entre todo lo que me contó desde la era Believe hasta hoy, ocho declaraciones, una por década, que contribuyen a hacerse una buena idea de cómo siente, crea y vive la diva. Al final del post, como bonus, incluyo un vídeo con parte de nuestra última entrevista en París, cuando promocionaba su álbum navideño a finales de 2023.
«La música de baile me ha salvo la vida un par de veces que yo recuerde, y Believe fue un momento mágico en mi vida. Viví una historia de amor-odio grabando la canción. Mi productor no hacía más que decirme que tenía que cantarla mejor. Me dijo que acababa de comprar un procesador de voz, que estaba jugueteando con él y que quizá nos pudiera servir, que necesitaba unas horas más para comprobarlo.

Una de las portadas que ha protagonizado Cher en Shangay
Volví al estudio, me invitó a sentarme y me dijo que debía abrir mi mente. Le vi utilizarlo conmigo y pensé «esto es maravilloso», aunque no le dije nada. Participé en la composición de Believe, y ni siquiera pedí que se me acreditara. Mi hermana me repetía todo el rato «Cher, deberías aparecer como coautora» y yo le decía «no, solo he querido mejorar la canción». Vaya idiota [risas]».
«En la película sobre mi vida que estamos preparando había estado trabajando con un gran amigo, y brillante autor, que la estaba escribiendo, hasta un día me dijo ‘has vivido tantas cosas que veo imposible poder meterlas todas en una película’. Así que hemos tenido que buscar otro guionista. Lo bueno es que al mirar atrás no tienes que revivir el dolor, sino los recuerdos. Ya no me duele, no es algo visceral«.
«No es que [las artistas más maduras] tengamos que abrir camino a nadie, pero sí que hemos mostrado a las artistas mas jóvenes cómo actuamos: yo no acepto mierda de nadie, hago lo que me apetece, no soy propiedad de ninguna compañía, bla bla bla. Sé que suena a cliché, pero es verdad: las mujeres hemos tenido que luchar mucho por lograr nuestros objetivos, y cosas que se ofrecen libremente a los hombres, las mujeres tenemos que ganárnoslas».

Foto: Djeneba Aduayom
«La comunidad LGTBIQ+ siempre ha estado ahí, me fuese bien en mi carrera o estuviese en la basura cuando nadie me quería. Siempre me preguntan por qué defiendo con tanto tesón a la comunidad, y es porque siempre hemos estado juntos, habéis estado a mi lado, somos marginados y nunca permitiré que nadie joda nuestra relación. El sentido del humor gay es el mejor, muy perverso, y llevo compartiéndolo con ellos desde que tenía doce años. He tenido seguidores gais cuando nadie quería saber nada de mí, y eso no lo olvidaré nunca».
«La moda para mí pura diversión. Y no es así continuamente, pero siempre llama la atención cuando lo hago. Si te fijas en mis películas, siempre he interpretado a mujeres en horas bajas, y esa es una parte fundamental de mí misma. Mi otro lado es el de alguien que cree que no es tan importante vestir con gusto llevando un traje de Armani, en el mundo del showbusiness te puedes permitir ser más grande que la vida, y es algo muy divertido. No sé cuáles son las reglas que te impiden hacerlo.

Foto: David Scheinman
Las reglas las hace gente que no tiene por qué compartir mi visión de las cosas, igual que yo no comparto la suya. Y yo no estoy dispuesta a quebrantar mis propias normas. Podría cantar con una sudadera y un pantalón de chándal, pero no sería tan divertido para mi público«.
«No quiero convertirme en esclava del glamour, porque entonces deja de ser divertido. Tengo la actitud de una niña a pequeña frente a todo lo que me gusta: necesito pasármelo bien, me gusta tomármelo como un juego».
«Las cosas más inesperadas me hacen feliz, sobe todo las más pequeñas y estúpidas. Me hace tanta ilusión un inmenso castillo como el mechero que me ha regalado mi mánager hoy, ¡un mechero en forma de crucifijo! ¡No dejo de encenderlo y apagarlo! [risas]. Un anillo de diamantes no me hubiese hecho más feliz. Los caprichos lujosísimos están bien de vez en cuando, pero… no soy ‘así’ [adopta actitud dignísima de diva y estira el cuello hasta límites insospechados], para nada. Solamente actúo de ese modo en el escenario, pero es lógico, no puedes evitar adoptar poses teatrales. Lo que no sabe casi nadie es que un lado de mi personalidad es muy oscuro, soy una gran amante de la soledad…, cosas de familia».

«Ni se me ha pasado por la cabeza desbancar a Mariah Carey como reina de la Navidad. Es una gran cantante, y el suyo es un mega álbum que se ha convertido en parte de la tradición navideña».


