El mundo del espectáculo tiene varias máximas que son incuestionables. Una, por ejemplo, es there’s no bussines like show bussines. Y es más que cierta. Otra, show must go on, que también se cumple a rajatabla. Una tercera podría ser que los mitos no tienen edad, son incombustibles y llenan con su simple presencia el escenario. Patti LuPone lo confirmó en esta gira española en la que aún quedan tres citas que nadie debería perderse: viernes 19 de junio en Tenerife, domingo 21 en Gran Canaria y Miércoles 24 en Bilbao.
Estamos a lunes 15 de junio del año 2025 después de Jesucristo. Todo Madrid está vacío porque los romanos están viendo el primer partido de España en el Mundial de Fútbol… ¿Todo Madrid? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles fans resiste, todavía y, como siempre, al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios fans en reducidos campamentos como los teatros en los que actúa Patti LuPone en España. There’s a place for us… Lo dijeron bien claro Bernstein y Sondheim en 1957.

Patti LuPone, la gran diva de Broadaway llega a España. Foto: Douglas Friedman.
El sentido del espectáculo, del show bussines, corre por las venas de Patti LuPone. La diva se definió a sí misma, tras una breve (y maravillosa) introducción en español del show Songs from a Hat, como una leyenda de Broadway. Y lo hace porque lo es. Esa es otra verdad absoluta. Carol Channing tenía en la puerta de artistas un gran cartel bajo el que cada noche pasaba tras su último reestreno de Hello, Dolly! En el cartel se podía leer «por este pasillo pasa cada noche una leyenda viva de Broadway». Ellas pueden.
Patti LuPone viene a España por primera vez, y lo hace con un espectáculo de cuarenta y dos canciones que va sacando, literalmente, de un sombrero de copa. Desde sus primeros Sondheim al mítico Don’t cry for me Argentina de Evita, el único Lloyd Webber de la noche, aunque, por supuesto, recordó todos los sinsabores vividos tras el estreno de Sunset Boulevard, que ella no pudo protagonizar en Nueva York tras el éxito vivido en el West End de Londres.
El sentido del espectáculo corre por sus venas. La diva se definió a sí misma como la leyenda de Broadway que es
Recordó todos sus éxitos, pero también sus fracasos. Y lo hizo en una sala mítica para los amantes del musical: el Teatro Nuevo Alcalá, que cuando se llamaba Alcalá Palace, fue el escenario en el que Nacho Artime y Jaime Azpilicueta (ayer presente en la sala) estrenaron Evita en 1980 con Paloma San Basilio en el papel que Patti había estrenado un año antes en el Broadway Theatre de Nueva York.
La LuPone nos dejó bien claro que, como bien plasmaron Bernstein y Sondheim en West Side Story, «There’s a place for us, somewhere a place for us…». Ese lugar, sin duda, son estos conciertos de esta primera gira española de la gran dama de Broadway. Porque sí: si ayer se hubiese hundido el techo del Teatro Nuevo Alcalá, Madrid se habría quedado sin maricones… Vamos a decirlo de una manera muy clara, sin rodeos.


