La Justicia rusa ha condenado este lunes al propietario de un bar y a dos de sus empleados por organizar eventos dirigidos al colectivo LGTBIQ+. Las penas van desde los dos años y tres meses hasta los siete años de cárcel.
Se trata del primer proceso penal de este tipo desde que las autoridades rusas declararon al movimiento LGTBIQ+ una organización extremista. Según informó el Tribunal del Distrito Central de Oremburgo, en los Urales, los tres acusados fueron declarados culpables y sentenciados a penas de prisión por los hechos que se les imputaban.
Las autoridades sostienen que el propietario, el administrador y el director artístico del local organizaron actividades «unidas por la idea común de demostrar su afiliación hacia personas de orientación sexual no tradicional«. Por ello, fueron condenados por organizar y participar en las actividades de un colectivo considerado extremista.

Protestas LGTBIQ+ en Rusia.
Además de las penas de prisión, el tribunal les impuso una multa conjunta de un millón de rublos, unos 11.144 euros, al considerar que obtuvieron supuestas «ganancias ilícitas» derivadas de la actividad del establecimiento.
El director artístico, de 23 años, fue condenado a dos años y tres meses de cárcel; la administradora recibió una pena de seis años y tres meses; y el propietario del bar, de 37 años, fue sentenciado a siete años de prisión, la condena más alta de los tres.
El colectivo, todavía perseguido en Rusia
La investigación comenzó después de que el establecimiento fuera objeto de una redada policial a raíz de un aviso de un grupo nacionalista de la región. Meses más tarde, en marzo de 2024, el caso se convirtió en el primer procedimiento penal abierto en Rusia por supuestos vínculos con el movimiento LGTBIQ+ tras su ilegalización.
La ofensiva contra este colectivo se intensificó después de que, el 30 de noviembre de 2023, las autoridades rusas catalogaran a la comunidad LGTBIQ+ como una organización extremista. Desde entonces, las fuerzas de seguridad han llevado a cabo numerosas inspecciones y redadas en bares, clubes y otros espacios de reunión frecuentados por personas queer.


