18/10/2019

Alejandro Amenábar: “Hace poco me llamaron maricón por la calle. Me fui a la acera de enfrente, y se acabó”

20 septiembre, 2019

Los caminos creativos de Alejandro Amenábar son imprevisibles. Tras Regresión, un proyecto de clara vocación internacional rodado en inglés en el que volvió al thriller, estrena Mientras dure la guerra, que ha supuesto volver a rodar en nuestro país y en español. Se acerca nada menos que a la guerra civil a través de figuras como Miguel de Unamuno y los generales Millán-Astray y Franco.

Mientras dure la guerra es una ambiciosa propuesta que surgió de una manera inesperada. “Nunca pensé que acabaría haciendo una película sobre la guerra civil”, confiesa. “Cuando encuentras una anécdota que te interesa, en este caso un acto en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca en el que Miguel de Unamuno pronunció un discurso que me fascinó, empecé a tirar del hilo. Es como trabajar en una mina: empiezas a picar y a picar, y acabé dándome cuenta de que esta iba a ser una película sobre España”.

El principal responsable de que descubriera esa anécdota que le enganchó y le inspiró a hacer una película como Mientras dure la guerra fue nada menos que el escritor Arturo Pérez-Reverte. “La encontré en un capítulo de su libro La guerra civil contada a los jóvenes, que decidí leer a ver si me enteraba de algo, porque yo, la guerra civil apenas la estudié en el instituto; de la República se pasaba enseguida a la democracia”, recuerda. “Así descubrí que la famosa frase ‘Venceréis, pero no convenceréis’ era de Unamuno… Me empecé a preguntar cosas sobre él, sobre su posicionamiento en la contienda. Desde el punto de vista de la escritura de guion, el arco del personaje era perfecto”, recuerda.

“En una sociedad democrática debe primar un espíritu de convivencia”

Su coguionista Alejandro Hernández y él decidieron mirar también hacia el otro lado e investigar qué estaba pasando con Franco en aquellos momentos. “Investigamos en la historia de todos los generales enfrentados por lograr el mando único, lo que yo llamo ‘el golpe a los golpistas’, y cómo Franco se la juega y logra hacerse con el poder”. Son personajes con los que podría haber hecho una película de terror perfectamente. Lo piensa por un momento y asiente. “De hecho, en una parte jugamos en la iluminación con muchos claroscuros. Igual que recuerdo la casa de mi abuela en verano, con los postigos medio cerrados que la dejaban casi en la oscuridad”.

SHANGAY ⇒ Llama la atención que no hayas querido mostrar a personajes fascistas como Francisco Franco directamente como los malos de tu película…
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No quise, no. Los muestro como unos señores que tienen sus rencillas, sus problemas y que se van pegando puñaladas. No me siento a la misma distancia, moral e ideológica, de Miguel de Unamuno que de Francisco Franco, pero quería hacer una película abierta e inclusiva. En una sociedad democrática debe primar un espíritu de convivencia, para que tú existas tiene que haber alguien que no piensa ni vota lo mismo que tú. Y no debemos escupirnos a la cara por ello, sino hablar tranquilamente.

SHANGAY ⇒ ¿Lo hiciste así en aras de la imparcialidad o por no querer mojarte?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Lo hice para que la historia resultase más interesante, creo que no perjudica lo que quería contar. Francisco Franco es un personajazo, un lobo con piel de cordero que, a pesar de su vocecita y de ser aparentemente tímido, reinó en España durante cuarenta años. Me propuse jugar con eso, no quería a Franco que echase espuma por la boca.

SHANGAY ⇒ No debió de ser fácil justificar sus acciones, dado lo que supuso para nuestro país…
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Me resultaba interesante que el responsable de algo tan terrible como una dictadura fuese un señor que amaba a su familia y, por qué no, también a España. Quería entrar en su cabeza para entender por qué actuó como lo hizo. Que fue, entre otras cosas, por convicción; aunque para seguirla estaba dispuesto a matar a medio país para lograr la España que él quería.

“No me asusta nada que tenga que ver con contar historias”

SHANGAY ⇒ Vista tu filmografía, ¿por qué no te inspira nuestro día a día actual a la hora de plantear un proyecto?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No sé por qué busco inspiración en cualquier lado menos cerca de mi entorno. Todo lo que tiene que ver con mi vida no acaba en mis películas. Mar adentro era más o menos contemporánea…, pero a veces volver al pasado es la mejor manera para hablar del presente (qué bonito me ha quedado…) [risas]. Mi historia no daría para una película, mi vida es poco interesante. Como me la hago muy fácil, no le puede interesar a nadie. La de Unamuno es infinitamente más interesante desde un punto de vista cinematográfico.

SHANGAY ⇒ ¿No suponía un riesgo extra plantear una película como esta, por lo que tiene de lección didáctica?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Soy un creador no críptico, me gusta que se me entienda y ser muy claro. Cuando estás explicando una parte tan importante de la historia de España, intentas que los espectadores la entiendan. En ese sentido, se puede ve una cierta intención didáctica. Pero me gustaría pensar que no he hecho un panfleto con moralina; procuro dejar espacio para que el espectador tome sus propias decisiones sobre lo que está viendo, y no recurrir a letreros.

SHANGAY ⇒ El último rótulo que aparece en la película, en donde recuerdas la fecha en que llegó la democracia a España tras la dictadura, sorprendió a algunos de los asistentes al pase en que la vimos, porque da la sensación de cerrar con un final feliz, cuando el momento que cierra la película sugiere todo lo contrario…
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Seguro que en su momento fue muy feliz volver a la democracia. No deja de ser una perogrullada, porque dice algo que todo el mundo sabe, pero funciona como un recordatorio. Yo soy hijo de la transición, que supuso un borrón y cuenta nueva que permitió que el país cambiara y avanzara muy rápidamente. Pero con el tiempo hemos visto que ese cierre en falso provoca que se estén dando situaciones ahora que nos recuerdan, lamentablemente, a aquel 1936.

SHANGAY ⇒ ¿Eras consciente de la lectura tan actual que tiene Mientras dure la guerra cuando la creabas?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Esa lectura ya era pertinente cuando la escribí hace tres años. Pero en aquel momento no conseguimos financiarla por las vías tradicionales, y el proyecto acabó en un cajón. El haberla retrasado un año ha hecho que ahora tenga un mayor sentido de la inoportunidad [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Te aterroriza tener que guardar en el cajón un proyecto que quieres sacar adelante a toda costa?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No, lo asumes y ya está. Me ha pasado pocas veces. Con Tesis fue así, el guion estuvo tiempo en un cajón, hasta que se lo di a leer a José Luis Cuerda. Ahora mismo tengo algunos guardados, pero no pierdo la esperanza de poderlos sacar.

SHANGAY ⇒ Pensamos que alguien como Alejandro Amenábar puede hacer la película que quiera en cualquier momento…
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Las cosas no resultan tan fáciles cuando quieres rodar una película en libertad, como te dé la gana. El camino resulta sinuoso y largo, porque quieres contar tu historia y a tu manera, y en una industria como la del cine eso pesa.

SHANGAY ⇒ Mientras dure la guerra es una película en donde la palabra tiene un enorme poder, y por otro lado está el poder de la imagen que tú manejas como director… ¿Cómo intentaste equilibrar ambas?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Cada vez me planteo menos si mis guiones tienen más o menos diálogo. Es Cierto que Hitchcock decía que si podías solucionar algo con imágenes, cuanto menos diálogo, mejor. Aunque como has apuntado, hay letreros al final de la película, soy poco dado a rótulos que nos pongan en situación. Si los diálogos son buenos, el público no se da cuenta de si hay más o menos; mira las películas de Tarantino, en que las que hay tanto diálogo.

Esta es una película fundamentada en torno a un gran discurso, pero no quería que pareciese una película “de discursos”. Por eso vino tan bien el trabajo de Karra [Elejalde, que interpreta a Unamuno], porque entre que lo que dijo Unamuno tiene connotaciones muy actuales y que la manera en que lo dice Karra hace que suene muy real y aparentemente improvisado, ese momento clave respira naturalidad.

“Mi historia no daría para una película, mi vida es muy poco interesante”

SHANGAY ⇒ ¿Qué has aprendido de Unamuno a base de documentarte?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Que fue un inconformista. Lo que para mí lo hace tan atractivo como personaje es que, llevado a una situación extrema, en que tu sociedad se vuelve loca, unos se alzan contra los otros y hay tal derramamiento de sangre, decides alzar la voz en el momento más inoportuno. Se jugaba la vida, no tenía nada que perder, más que su dignidad, y me resulta conmovedor. Y me toca directamente, porque pienso que yo nunca tendría valor para hacer algo así, ni a los 20 ni a los 70.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que hay un público joven para esta película?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Siempre busco la manera de conectar con la mayor cantidad de gente posible. Hoy sabemos que lo que atrae a un público joven a las salas de cine son las películas de superhéroes, y esta no lo es. Pero sí creo que puede tener interés para él, por su lectura contemporánea. Solo espero que no aburra a nadie.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas la invasión imparable de los superhéroes de las salas?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Bien…, ¿qué voy a hacer ? [risas]. Los superhéroes son más fuertes que los mortales, lo sabemos todos. Yo sigo viviendo en esa especie de pleistoceno en el que defiendo historias de presupuesto medio y que no duren más de dos horas; soy una rara avis. Y no soy espectador asiduo de películas que podríamos llamar “del imperio Disney”, como amigos míos. Voy menos al cine que antes, aunque sigo manteniendo la costumbre de ir.

SHANGAY ⇒ En casa, ¿qué tipo de cine ves?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ De todo tipo. El otro día le leí a Leonardo DiCaprio que lo único que hace cuando puede es encerrarse en casa a ver películas clásicas. Yo soy de esos, aunque como generalmente tengo amigos en casa no puedo estar siempre poniéndoles películas así… Lo que compruebo cuando veo clásicos es que muy pocos pasarían el examen del #MeToo, porque la mayoría son machistas y clasistas.

SHANGAY ⇒ Tu éxito internacional no provocó en ningún momento una oleada de críticas como la que sufre actualmente Rosalía. ¿Por qué crees que has tenido más suerte que ella en ese sentido?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No sabría decirte. No me he sentido nunca tratado injustamente en ese sentido, habré tenido suerte con la prensa, y con la imagen que he proyectado. Es verdad que esta cosa cainita de echar por tierra lo nuestro existe, también en el cine; tendemos a denostar a nuestros artistas más internacionales. He salido indemne, qué suerte [risas]. Rosalía me encanta, y la interpretación que hizo la noche de los Goya [de Me quedo contigo de Los Chunguitos] me pareció increíble.

SHANGAY ⇒ ¿Te sientes orgulloso del éxito internacional de otros artistas?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Hombre, claro. Me encanta ver, dentro del mundo del cine, a actores, actrices y directores reconocidos fuera. Se puede entender nuestro país a través de la cultura; ni Fitur ni nada, nuestros mejores embajadores son Almodóvar, Penélope [Cruz], Javier [Bardem]…

“Tendemos a denostar a nuestros artistas más internacionales. Yo, por suerte, he salido indemne”

SHANGAY ⇒ Decías antes que no consideras que tu vida resulte cinematográficamente interesante.. Entonces, ¿no podemos esperar de ti en varias décadas un equivalente a Dolor y gloria?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No lo sé…, pero no me lo imagino. Hay artistas cuya vida interior funciona perfectamente en película. Yo proyecto partes de mí en algunos personajes, pero me resulta difícil hablar de mí mismo. A lo mejor es que estoy huyendo de mí mismo, como creador y como espectador [risas].

SHANGAY ⇒ Se acerca la temporada de premios y el morbo está en la batalla entre tu película y la de Almodóvar. ¿Cómo llevas esa situación?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Hace unos meses tuve una conversación con mi hermano, que reproduje en un pase de la película para académicos en la que estaba Pedro. Cuando me preguntó por la película, le dije que estaba muy contento con el resultado, pero que la putada era que este año iba a haber muy buenas películas. Mi hermano me dijo: “¿Dónde está la putada? Cuantas mejores películas hagáis Almodóvar, tú y otros, mejor será para el cine español, y la mejor manera de callar a los de siempre”. No puedo más que alegrarme de que Dolor y gloria sea una excelente película. Pero ahora plantearemos guerra de cara a los Goya, como debe ser.

SHANGAY ⇒ ¿En qué eres tú especialmente guerrero?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ A la chita callando, voy haciendo mi camino a mi manera. Cuando siento fuertes convicciones por algo, es difícil frenarme.

SHANGAY ⇒ Tu salida del armario, que además hiciste pública con nosotros, fue de lo más tranquila y natural. ¿Reflejo también de cómo eres?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Sí. Por un lado, como a todo el mundo, no me gusta sentir que mi vida privada pueda ser invadida por nadie, y por otro, me gusta ser consecuente. Sobre todo por algo así, por lo que no me tengo que sentir culpable, ni por lo que tenga que rendir cuentas a nadie. Salí del armario de la mejor manera posible, para así poder callar la boca a posibles chismosos. En los estrenos de las películas previos a mi salida, no me sentía cómodo hablando en tercera personal del plural de los gais, como si yo no formara parte del colectivo. Fue otra de las razones por las que decidí hacerlo público.

SHANGAY ⇒ Sigue habiendo muchos artistas españoles que, formando parte de la comunidad, prefieren obviar el tema cuando surge en entrevistas. ¿Te molesta que siga pasando?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No me queda más remedio que respetar las decisiones de cada cual, pero me encantaría que cualquier persona [LGTBI], en cualquier gremio, lo dijera sin ningún miedo. No te digo ya en el mundo del fútbol, de los toros… No solo a nivel legal ha habido unos avances impresionantes, a nivel social es algo que está perfectamente asumido.

SHANGAY ⇒ Tu vida personal no es muy carne de Cuore, aunque alguna vez sí te han sacado. ¿Prefieres no despertar excesivo interés en ese sentido?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ El único momento en que sí noté ese tipo de interés fue a raíz de salir en el programa Alaska y Mario, y cuando se me ocurrió casarme. En este país la gente se vuelve loca cuando te vas a casar… Pero me gusta pensar que la gente me conoce más por mis películas que por mi vida.

SHANGAY ⇒ ¿Y cuando llegó el divorcio…?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ El divorcio lo viví como cualquier otra experiencia que forma parte de mi vida. No deja de ser traumático, pero lo bonito es si después quedan la amistad y el cariño.Es algo que en mi caso ha quedado, tanto con mi exmarido como con relaciones anteriores.

SHANGAY ⇒ ¿Qué opinas de Los Javis, que se han convertido en todo un referente de visibilidad?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Me encantan. A Javier Ambrossi le conozco desde hace muchos años, y siempre me pareció que tiene un talento increíble. Valoro mucho la frescura de ambos en la dirección de actores y actrices, que es algo muy difícil de encontrar. Creo que han heredado parte de ese universo y ese humor que creó Almodóvar, y eso también está muy bien.

SHANGAY ⇒ ¿Qué te parece su versatilidad a la hora de combinar teatro, cine y televisión?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Creo que los formatos van a acabar intercambiándose. Lo que me gustaría pensar es que un formato no va a acabar con otro, y que van a convivir las películas de dos horas con las series de seis capítulos o las de siete temporadas. Con este último es con el que yo no me siento muy identificado; dos horas o seis capítulos bien, no me da para más [risas].

“Me preocupa el aumento de agresiones homófobas y racistas, y no solo en España”

SHANGAY ⇒ Ahora que preparas tu primera serie, basada en el cómic de Paco Roca y Guillermo Corral El tesoro del Cisne Negro, para Movistar+ , ¿sientes como si empezaras de cero?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Sí, y es estimulante. Para mí lo importante es contar historias, y todo lo que tenga que ver con ello no me asusta. Porque no sabría dedicarme a otra cosa.

SHANGAY ⇒ Dado el momento en que vivimos, y la película que estrenas, ¿cómo reaccionarías si desde sectores ultraconservadores te tildan de ‘director rojo y maricón’?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Hace no mucho me llamaron maricón por la calle, tal cual; un hombre se volvió loco gritándolo… Me fui a la acera de enfrente, y se acabó.

SHANGAY ⇒ Muy propio… ¿Y qué sentiste al ver cómo te insultaba?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Sentí que no era justo, pero tampoco le di mayor importancia. Si hubiese ido a mayores, ya habría sido otra cosa, porque en esos casos ya hay que denunciar. Me preocupa el aumento de agresiones homófobas y racistas, y no solo en España; creo que los políticos deben aceptar su responsabilidad ante este hecho. Y si viera en un medio escrito que me llaman “director rojo y maricón” procedería a denunciarlo, sobre todo por lo de “maricón”. Porque el tono no sería amistoso, seguro.

SHANGAY ⇒ Vienes de Regresión, que no fue precisamente bien valorada por la crítica. ¿Cómo asumiste ese varapalo?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ Se asume. En todas las películas pongo la misma pasión, el mismo cariño y tesón, y no siempre una película conecta como tú esperabas. Forma parte de la carrera de fondo, y del aprendizaje, de un cineasta. Cuando una no gusta, lo que tienes que hacer es levantarte y procurar que la siguiente sea lo mejor posible.

SHANGAY ⇒ ¿Has vuelto a ver Regresión?
ALEJANDRO AMENÁBAR ⇒ No suelo volver a ver mis pelis. Las revisé para las ediciones que iban a salir en Blu-Ray… y hace unos años volví a ver Ágora, y me gustó. Aunque me costó seguir la trama astronómica [risas].

FOTOS: JOSEMA MATEOS

AGRADECIMIENTO: ILUSTRE COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE MADRID

LA PELÍCULA MIENTRAS DURE LA GUERRA SE ESTRENA EL 27 DE SEPTIEMBRE EN CINES.

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