27/09/2020

Como lograr cerrar la ferretería en Zaragoza… para abrir el armario en Tenerife (y salir de él por culpa del teatro)

13 septiembre, 2020
Léetelo en 3 minutos

El titular es surrealista, sí. Y mucho. Pero salir del armario no es un hecho que solo se pueda aplicar para decir “mamá, papá: soy gay”. Salir del armario es un paraguas que engloba también el hecho de romper con una vida encorsetada, y triste, para lograr ser feliz. Esteban lo hace. Y para eso tiene que cerrar su ferretería “de toda la vida” en Zaragoza, y viajar a Tenerife para entregarse al dios Vulcano a la sombra del Teide. Y todo ello, cantando.

Insistimos: no puede ser más surrealista. Ni más maravilloso ni absurdo. Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es la obra de José Troncoso con la que el Teatro Español abre esta primera temporada diseñada al milímetro por la siempre exquisita Natalia Menéndez. Y pese al título –y a que todos pensamos lo mismo–, no tiene que ver con ‘lo bien que estábamos’ antes de que la maldita COVID-19 viniera a jodernos la vida.

La obra, una producción de la compañía zaragozana Nueve de Nueve Teatro, se estrenó en Zaragoza hace dos años, cuando este nuevo coronavirus ni siquiera existía en la peor de nuestras pesadillas. Ahora abre la primera temporada postpandemia del Español. Da gusto ver la sala llena (al aforo permitido) y ver que el público tiene ‘hambre de teatro’: #CulturaSegura. Desde Shangay no paramos de insistir en ello: hay que llenar las salas; no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Troncoso ha escrito un texto delicioso que, como ocurre con todas las buenas comedias, consigue destilar el drama para obtener el más fino licor de la carcajada. Son 80 minutos brillantes que, gracias a dos actorazos como Carmen Barrantes y Jorge Usón, te hacen pensar muchas cosas. La música de Mariano Marín consigue el resto. Y todo con un delicioso acento maño, potenciado al máximo (hay hasta una jota protesta).

Esteban y Marigel, un día normal en su ferretería de Zaragoza (Foto: Javier Nadal)

Es todo tan deliciosamente absurdo que parece que se está viendo una obra que hereda el delirio de Miura combinado con el estilo de un musical del primer Sondheim. Porque sí, pese a que no lo parezca, Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es un musical. Y más aún, un grandísimo musical. De esos que quienes gustan de teorizar sobre el género podrían denominar ‘de cámara’. Para ello tenemos en el escenario la tercera e imprescindible pata del banco: el pianista Neéstor Ballesteros.

La historia es muy sencilla y muy ‘complicada’ a la vez: Marigel y Esteban tienen una ferretería. De toda la vida. Y esa es, precisamente, su vida. Hasta que Marigel decide ir a ver una obra de teatro en la que Esteban descubre la música. Desde ese momento nada va a ser igual: Esteban vive un proceso de cambio en el que decide cerrar la ferretería… y abrir los armarios de su vida. Y dónde mejor que hacerlo que a la sombra del Teide, con el dios Vulcano: “¡Vámonos a Canarias!”.

Para ello, Esteban –que cada vez recuerda más el mejor Dionisio de Tres Sombreros de copa– tiene un hijo con Marigel… Todo cambiará desde ese momento.

Si estuviéramos en Estados Unidos o en Inglaterra, esta obra estaría arrasando en un teatro del off durante años. Pero eso hubiera sido antes del coronavirus. Ahora, quién sabe. Con lo bien que estábamos, y nos quejábamos… Vámonos a Canarias, Esteban, ¡que cerramos por fin la ferretería!

Los magníficos Carmen Barrantes y Jorge Usón llevan en escena todo el peso de este brillante musical.

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Shangay

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