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Morris Hayes: “A Prince siempre le dio igual que fueses gay o hetero”

6 agosto, 2021

Prince continúa siendo imprevisible e inspirador incluso después de fallecido. Y es que no resulta nada habitual que un álbum como Welcome 2 America vea la luz once años después de haberse grabado. Menos aún, que despierte tanto interés –seguro que más que si lo hubiese publicado en 2010– y que, además, resulte tan relevante, dado el signo de los tiempos.

También es Welcome 2 America uno de los contados discos en los que Prince optó por contar con un coproductor. En este caso, Morris Hayes, un brillante músico que colaboró con él durante más de dos décadas, y que también ejerció como director musical en varias de sus giras, en las que no solo tocaba teclados. Un aliado fiel que fue de los primeros en sorprenderse al saber que se iba a rescatar de sus archivos –que continúan siendo clasificados de cara a futuras publicaciones– este álbum que Prince decidió no lanzar una vez grabado.

No es ni mucho menos la primera vez que Morris Hayes habla sobre la música de Prince. Aunque en esta ocasión da la cara –desgraciadamente, no queda otro remedio– por un proyecto en el que se involucró de una manera muy especial. “Prince me dejaba en muchas ocasiones que hiciese entrevistas por él”, recuerda. “No le gustaban; me decía que no soportaba que le preguntaran por un montón de cosas pero que de lo que menos se hablara fuera de la música. Yo me sentía cómodo haciéndolas. Muchas veces íbamos juntos en limusina mientras me entrevistaban”, y se echa a reír al pensar en ello. “Él iba escuchando la entrevista, a veces me apuntaba algo, pero básicamente disfrutaba viéndome contar sus historias“.

Dado lo que cuenta, y viendo que coprodujo parte de Welcome 2 America, queda más que claro que Prince confiaba mucho en Mr. Hayes. “Así era. Para mí fue un honor hacer todo lo que hice junto a él”, afirma. “Prince no necesitaba ayuda de nadie para grabar sus discos. Y lo que yo aporté a Welcome 2 America podría haberlo hecho él perfectamente. Pero no, empezó a darme canciones para que me las llevara a casa y trabajara sobre ellas; era evidente que tenía confianza en mí, y nunca le estaré lo suficientemente agradecido por esa oportunidad”. Un trabajo que por fin ha visto la luz, y cuyo lanzamiento se ha convertido en un acontecimiento en toda regla, y no solo para los fans acérrimos de Prince.

Foto: Mike Ruiz

SHANGAY ⇒ ¿Cómo te pusiste de nervioso cuando Prince llega y te encomienda la tarea de producir algunas de las canciones destinadas a este disco?
MORRIS HAYES ⇒ Lo gracioso es que fue la vez que menos presión sentí trabajando en un disco con Prince. El estrés era constante grabando con él. Esta vez me dejó llevarme las canciones a casa, y me dijo que no me preocupara, que si algo no le gustaba de lo que añadiese lo quitaría y ya.

Al principio pensé que había gato encerrado, porque no iba a sentir a Prince mirándome por detrás de mi hombro mientras trabajaba ni metiéndome prisas [risas]. Bueno, tampoco es que me diese mucho margen, un día por cada canción. Para mí, más que suficiente. Los nervios me entraban cuando le enseñaba las canciones. En su momento pensaba “ay, ¿le gustará o nooooo?”.

Welcome 2 America obvia las fronteras entre países o el género de las personas”

SHANGAY ⇒ ¿Acaso no le convencieron las canciones en que no apareces como coproductor?
MORRIS HAYES ⇒ En esas no trabajé. Algunas no me las ofreció, y en otras le dije que sentía que no podría añadir nada interesante. When She Comes, por ejemplo, era tan buena…, suena al Prince clásico. Le dije que no debería tocarla; que se la enviase a Clare Fischer, que hizo grandes arreglos de cuerdas para él. Dijo que lo haría, pero no, y suena tal y como yo la escuché en su día. Es una canción hermosa, de mis favoritas del disco.

SHANGAY ⇒ Si alguna de las canciones que te ofreció no te hubiese gustado, ¿se lo habrías dicho?
MORRIS HAYES ⇒ Para él, sus canciones eran sus hijos. Y nunca le dirías a alguien que uno de sus hijos es feo [risas]. Si alguna de sus canciones no me convencía, tenía el tacto suficiente para saber qué decirle. Nunca nada malo, porque el genio capaz de hacer un hit tras otro era él, no yo. Así que, en todo caso, le comentaba “esta me gusta más que esa”. No estaba mintiendo y evitaba una polémica.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es posible que ese año lanzara un álbum tan flojo como 20Ten y archivara ese, que es sin duda mucho mejor?
MORRIS HAYES ⇒ Hablándolo con Tal [Wilkenfeld, bajista en el disco], llegamos a la misma conclusión. Prince se dejaba llevar por impulsos. En este caso, reunió a un grupo de músicos y cantantes con los que quería trabajar en un proyecto, lo grabó y le encantó el resultado. Acto seguido, pensó en presentarlo a lo grande con una gira, pero Tal, por ejemplo, tenía compromisos con Jeff Beck, y no podía dejarle tirado. Habría arrojado su carrera por la borda.

Pienso que cuando vio que la banda que había reunido no podía acompañarle en la gira y promocionarlo en condiciones, tiró para adelante con otro proyecto. Ten en cuenta que cuando Prince se ponía a grabar un disco… le salían tres.

SHANGAY ⇒ Prince siempre dio papeles relevantes a mujeres a lo largo de su carrera, y en este disco es más que evidente, dado que las tres vocalistas que participan [Shelby J., Liv Warfield y Elisa Fiorillo] tienen en ocasiones más protagonismo que él… ¿Cómo lo viviste tú?
MORRIS HAYES ⇒ En ese momento, Prince sentía cada vez más que el grupo era una familia. Algo que siempre cultivó, desde The Revolution hasta The NPG, pasando por 3rd Eye Girl. Pero fue en esa época cuando empezó a dar más cancha al resto de componentes para expresarse. Me di cuenta de lo que comentas cuando me puso por primera vez el disco terminado en su coche, y se lo dije: “¡Guau, este álbum es muy distinto a tantos otros tuyos, has abierto un camino nuevo increíble!”. Porque hasta entonces yo no fui consciente del protagonismo que le iba a dar a ellas.

“Cuando escuché When She Comes, tan sexual, le dije de broma a Prince: “¡Como la oigan, te echan de los Testigos!”

SHANGAY ⇒ Es fascinante cómo los mensajes que lanza son universales. Cualquiera que pertenezca a una minoría, que se sienta esclavo del sistema o discriminado, se puede identificar con lo que canta. A mí, como persona LGTBI, me hace identificarme con muchas de sus palabras. Y es algo que en una parte de su carrera no me pasaba ya, desgraciadamente. ¿Crees que había cambiado cuando lo grabó?
MORRIS HAYES ⇒ Totalmente. Es lo hermoso de este disco, que habla de empoderamiento, de respeto, de no tener miedo a aceptar lo que vales, de la importancia de la educación, de las carencias del sistema político… Mensajes que ya había compartido en canciones como Sign O The Times, Dear Mr. Man o Ronnie, Talk to Russia… Es un disco que obvia las fronteras entre países o el género de las personas. Y le dije a Prince que no me excedería en la producción porque quería que sus mensajes llegasen de la forma más directa posible a la gente. Por eso aposté por el minimalismo en mi trabajo, porque todo estaba ahí ya. Básicamente, fui el pegamento que unió todo.

Foto: Mike Ruiz

SHANGAY ⇒ Cuando se convirtió a los Testigos de Jehová, fuimos no pocos los seguidores LGTBI de Prince que sentimos que quizá ya no hablaba para nosotros en su música, que se había sumergido en un mundo muy cerrado… y hetero. ¿Hablasteis de estas cuestiones alguna vez tú y él?
MORRIS HAYES ⇒ Te contaré lo que yo vi. Larry Graham era un músico que había tenido desde siempre una gran influencia en Prince. Siempre tocábamos música suya en conciertos, y cuando se conocieron la conexión fue inmediata, se convirtieron en buenos amigos. Larry [testigo de Jehová] comenzó a tener una mayor influencia en él. Y, por cierto, yo fui el causante indirecto de uno de sus pocos desencuentros [risas].

A raíz de una crítica muy mala que habían hecho a uno de sus discos, empecé a soltar tacos e inspiré a Prince una canción, que terminó siendo Face Down. En un concierto en donde la tocamos, vinieron Larry, su mujer y su hija. No se quedaron hasta el final, porque después de escuchar ese tema se fueron. Cuando hablaron después del concierto, Larry le sugirió que a partir de ese momento no utilizara tacos cuando actuara, y eso hizo. Prince me dijo que se había sentido como si su padre le hubiese reñido… Se unió a los Testigos de Jehová, y a partir de ese momento cambió.

Cuando grabamos Welcome 2 America sentí que empezaba a volver a ser el Prince de antes. De hecho, cuando escuché When She Comes [Cuando ella se corre], tan sensual y sexual, le dije de broma: “¡Cuando la oigan te van a echar de los Testigos!” [risas]. Estaba volviendo a ser el Prince que era, recuperando partes de su personalidad que habían estado ocultas. Al final, siempre se mantuvo conectado al Prince que era en sus inicios, pero fue algo que no cultivó cuando estuvo tan metido en los Testigos de Jehová. Hacia 2010 comenzó a recuperar su independencia, y creo que el mensaje de este disco lo demuestra.

“Prince me enseñó a aceptar a la gente tal y como es, a celebrar la diversidad”

SHANGAY ⇒ ¿No crees que tuviera nunca ningún problema con la comunidad LGTBI?
MORRIS HAYES ⇒ Nunca me mencionó problema alguno al respecto. Para él eso no suponía ningún problema, él se sentía cerca de personas de todo tipo. Sí era muy suyo para todo. Cuando se hizo vegetariano, por ejemplo, pretendía que todos los fuéramos. ¡Y a mí no me quites la carne! Cuando se metía en algo, lo hacía al 110%. Prince tuvo que renunciar al hacerse testigo a muchas cosas que antes practicaba. Son procesos que llevan tiempo, aprendes de las experiencias y evolucionas. No olvidemos todo lo que Prince había hecho a lo largo de su carrera antes…

Foto: Mike Ruiz

SHANGAY ⇒ Prince me enseñó, entre otras cosas, a quererme como era, a no tener miedo de mostrarme tal y como me sentía. ¿Qué te enseñó a ti?
MORRIS HAYES ⇒ A mí, que provengo de un estado sureño muy conservador [Arkansas], me enseñó a aceptar a la gente tal y como es. Cuando eres como yo un chico de campo, que había tenido experiencias muy limitadas, acumulas muchas fobias. Con Prince me recorrí el mundo, conocí a gente muy distinta. Y él me enseñó a amar a todo el mundo, tal y como dice Dios.

Recuerdo después de un concierto que un tío se me acercó y pretendía abrazarme y besarme. Yo me paralicé, no sabía qué hacer. Prince me animó a hacerlo, para agradecerle todo el amor que nos estaba mostrando. La música era la mejor embajadora posible para conectar con todo el mundo que venía a vernos. Y poco a poco aprendí a aceptar a todo el mundo, por diferente que fuese a mí. Prince, una superestrella internacional que ante todo defendía la diversidad, me ayudó a ampliar mis miras y a respetar más. Él lo aprendió de un grupo como Sly and the Family Stone, en donde había hombres y mujeres, blancos y negros. Pensemos en Wendy and Lisa [de The Revolution] y su relación [eran pareja], por ejemplo. Él fue muy feliz de contar con ellas en un momento concreto de su vida. Al final, todas las personas son iguales y amamos lo mismo.

Me encantaba cuando en ocasiones, en pleno concierto ante veinte o treinta mil personas, en el punto álgido del directo, le decía al público (y a nosotros): “Fijaos, estamos todos pasando un rato increíble. Da igual si eres cristiano o musulmán, gay o hetero, republicano o demócrata… ¿Por qué no puede ser igual fuera de este estadio?”. Recuerdo el ruido que hacía el público y aún se me pone la piel de gallina… Y Prince siempre pensó así, le daba igual que fueses una cosa u otra. Todos éramos amantes de la música, era lo que nos unía, y volver al hotel cada noche con esa sensación y esa idea tan inspiradora era increíble.

Foto: Kevin Mazur

SHANGAY ⇒ Welcome 2 America está siendo mejor recibido ahora, seguramente, que si hubiese publicado en 2010. ¿Crees que este es el momento perfecto para que haya visto la luz?
MORRIS HAYES ⇒ No ha podido ser mejor. Con la de música suya que sigue estando almacenada, me ha hecho muy feliz que este disco vea la luz. Lo de menos es mi papel en él, lo genial es que es un disco atemporal. Y me parece más relevante ahora (en la era post Trump, tras muertes como la de George Floyd) que cuando lo grabamos. Fue profético. Y lo mejor es que queda mucha música por ser publicada. Porque pocos genios han tenido una capacidad para crear tanta música como él.

SHANGAY ⇒ ¿Piensas en cosas concretas que grabaste con él que estés deseando que vean la luz?
MORRIS HAYES ⇒ Te seré sincero: grabábamos tanto y tan rápido que para mí todo es una gran nebulosa [risas]. No nos daba tiempo a procesarlo todo. Había días que grabábamos al menos cinco canciones nuevas… Te acostumbrabas a que todo lo guardara en el ‘vault’ [cámara acorazada]. Era una locura. De vez en cuando se publica algún tema del que no me acordaba y la sorpresa es mayúscula. Y al pensar en todo lo que queda, la sensación es de que vamos estar recibiendo regalos de Navidad de Prince durante mucho, mucho tiempo.

Una última anécdota de este gran genio que me viene a la cabeza. En ocasiones, se me acercaba y me decía: “Morris, ¿te vas a acordar de todas las indicaciones que he dado?”. Y yo les respondía: “Claro, las he apuntado”. Y él decía: “Cuando no necesitas apuntarlas, es que eres un genio” [risas].

WELCOME TO AMERICA DE PRINCE ESTÁ EDITADO POR NPG RECORDS/THE PRINCE STATE/SONY LEGACY

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