fbpx
18/05/2022 onunla daha iyi ve sıkı partiler geçirerek sikiş gecelere akan beyaz tenli kız geceleri erkek bularak porno ikisi de başka otellere gidip seks yapmaktadırlar porno indir gittiği mekanda olduğunu bildiren bir program sayesinde bakıştığı brazzers porno kızı bulan adam onu ekleyerek derin ve uzun sikiş bir sohbetin ardından onun 18 yaşında çıtır bir azgın hd porno video kız olduğunu anlar kendisinden baya küçük yaşta olmasına rağmen çok sikiş seksi ve yetişkin olan azgınye buluşma teklifi eder sikiş birkaç kez buluştuktan sonra sevgili olurlar porno ve onu gündüzleri sürekli boş olan evine sex video çağırır 18 yaşındaki azgın kızı eve atan anal sex izle adam azgınlıktan fena halde kudurmuş

Airam Hernández, el tenor que da vida a Lorca en el Teatro Real: “En la ópera ‘El abrecartas’ la homosexualidad del escritor está muy presente”

27 enero, 2022
Léetelo en 8 minutos

Un estreno absoluto de una obra que su compositor, Luis de Pablo, no podrá ver representada porque falleció el pasado mes de octubre. El tenor tinerfeño es Federico García Lorca en esta ópera contemporánea, un estreno mundial en el coliseo de la plaza de Oriente, que continúa así con su arriesgada programación.

Con libreto de Vicente Molina Foix, basado en su novela homónima de 2006, esta obra es el fruto de la tercera colaboración entre el músico y el escritor. Airam Hernández, como decimos, es Lorca, en un elenco que cuenta con grandes cantantes españoles de carrera más que consolidada, como Borja Quiza, que da vida a Vicente Aleixandre, o Jorge Rodríguez-Norton, el tenor asturiano, tercer artista español que canta en Bayreuth en toda la historia del mítico festival wagneriano.

Desde que salió de su Tenerife natal, Airam tampoco ha parado. Llegó al canto casi por casualidad y lleva una imparable carrera internacional, muy bien planeada, y con todos los ingredientes necesarios para convertirse en algo muy largo y sólido: “Mi contacto con la ópera fue casi accidental, porque mi hermana es soprano. Vengo de una familia de músicos, y tenía una sólida formación de órgano y trompa, pero no de canto. Me propusieron cantar en un proyecto muy amateur en el conservatorio de Tenerife de La canterina, de Haydn, en el que estaba mi hermana. Lo hicieron porque vieron que tenía mucha materia prima, aunque cero técnica. Y como no tenía nada que perder, me lancé. Ese ha sido siempre mi lema desde entonces: ‘como no tengo nada que perder…’. Con esa misma idea me presenté a una plaza en el Guildhall School of Music and Drama. Y me la dieron, aunque al final la rechacé. Pero eso me puso en el camino”.

Tras estar de refuerzo en los coros del Teatro Real y del Liceo, en 2007 salieron dos plazas para el del teatro barcelonés: “Como no tenía nada que perder, ¡pues me presenté! Yo no quería, pero me animaron mis compañeros. Y luego comencé la carrera de canto. Insisto, había materia, pero faltaba modelarla. Tras seis años, di el salto a solista”.

Relacionado

Luego llegó una plaza en la ópera de Zúrich: “Cuando me la dieron, flipé; es una muy buena plataforma y escuela para conocer la industria desde dentro. Y a mi actual agente”, nos dice. La Norma de Toulouse fue su consagración definitiva: “Tenía dos funciones en el segundo cast, y al final las hice todas”. Y como no tenía nada que perder… ha seguido en este mundo. Y con pasos muy sólidos.

Airam, con una chaqueta de Iván Campaña, frente a una fotografía muy lorquiana que nos recuerda a Poeta en Nueva York. [Fotos: miguelangelphoto.com ]

Ahora regresa al Real como solista en esta ópera coral, un estreno absoluto, algo siempre importante para un artista: “Mucho. Y por muchas razones. La primera, por volver a cantar en el Teatro Real, que siempre es un placer. Lo considero mi casa. Nos tratan muy bien. Segundo, porque es una obra que homenajea a uno de los compositores más importantes del siglo XX-XXI, Luis de Pablo. Y que lamentablemente se estrena post mortem. No debería haber sido así, porque estaba previsto que viera la luz en 2016 y luego no se pudo, desconozco las razones. Hace dos meses que falleció, y para mí es un orgullo poder estrenar su última ópera. Además de eso, si le añadimos que interpreto a Federico García Lorca, uno de los literatos más importantes de la las letras universales…, pues imagina la satisfacción”.

“Lorca es un icono, un referente, LGTBIQ+ a pesar de que él nunca militó por los derechos. Obviamente, porque en su época ni siquiera se planteaba esa posibilidad”

Lorca, al margen de la importancia de su obra, es un referente gay, debido a la forma en la que tuvo que vivir su homosexualidad, y a cómo fue silenciado en el franquismo. Por otro lado, la ópera es un género también muy ligado a nuestra comunidad. Somos directos con la pregunta: ¿Por qué hay que ir a ver El abrecartas? “Hablemos de Federico primero. Es un icono, un referente, LGTBIQ+ a pesar de que él nunca militó por los derechos. Obviamente, porque en su época ni siquiera se planteaba esa posibilidad. Era algo castigadísimo por la sociedad y por el régimen. Pero es cierto, y en eso coincido con él, que a pesar de que no fue un militante activo –yo tampoco lo soy, en el sentido propio de la palabra–, militamos a nuestra manera”.

El tenor tinerfeño posa ante el Teatro Real, de nuevo con una chaqueta de Iván Campana, pero esta diseñada en exclusiva para él: “Siempre pensé en posar con ella en Shangay, desde que le dije lo que quería cuando la estaba haciendo”, nos cuenta.

“Yo vivo mi sexualidad de una forma muy natural desde siempre, al igual que hacía él. Simplemente el hecho de vivir su vida y plantearse la posibilidad de que un homosexual pudiese tener una relación de pareja estable, como si fuera ‘homologable’ a lo que en aquel entonces era la familia ‘natural’…, para mí eso ya es reivindicativo totalmente. Yo estoy casado desde hace diez años, y nunca tuve ese rechazo, también es verdad que soy del 83 y, obviamente, no viví la situación que vivió Lorca. A pesar de que ahora hay unas ciertas tendencias a querer volver a encerrar en el armario a la sociedad LGTBIQ+. Siempre he tenido muy claro que lo importante, la mecha que enciende todo, el fin último de toda militancia es, precisamente, poder llegar a vivir una vida lo más cómoda contigo mismo posible, lo más coherente”.

Es consciente de que las cosas han cambiado mucho en los últimos años: “Estoy hablando desde una perspectiva favorable. En mi casa, a pesar de que viví en un pueblo en donde no todo era tolerancia, tuve la fortuna de tener el respaldo de mi familia, y de los que consideré, y considero, mis amigos. Al resto de personas, a aquellas a las que les incomodo…, pues mira, un filtro que te da la vida [risas] para sacarlas de tu espectro visual. Con respecto a Lorca, no solo es que vivió así, sino que además está reflejado también en su obra, pese a que durante muchos años no hubo interés en indagar en esa parte de su vida, que no es otra cosa que su propia identidad. Toda la influencia que hay de esa faceta de su vida en su obra”.

“Una obra como esta ayuda a los espectadores a conciliar la realidad de ‘las dos Españas’, y más en un momento como el actual”

El abrecartas toca temas que siguen siendo de máxima actualidad. Al menos para el tenor tinerfeño: “En una sociedad como la actual, en la que hay muchísimas heridas abiertas todavía, encontrarte con una obra como esta, de alguna manera, ayuda a los espectadores a conciliar la realidad de ‘las dos Españas’. Es el fin último de esta ópera, que cuenta historias reales y ficticias de personajes que vivieron esas dos realidades en la Segunda República, la Guerra Civil y la Transición de manera epistolar, desde 1926, fecha de la primera carta, hasta 1999. Hace un transcurso por toda la historia española, pese a que es una reducción a ocho capítulos de los diecinueve de la obra original de Molina Foix. Lo que el director de escena Xavier Albertí quiere no es hablar de ‘las dos Españas’, sino de personas, hablar del amor, de las grandes pasiones del ser humano vistas desde diferentes prismas. Y en este caso, para mí es súper importante tener en cuenta que lo que van a venir a ver no se entienda como un posicionamiento político ni muchísimo menos, pese a que hay personajes reales con diferentes ideologías, como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre –que de todos es conocido que era bisexual– Eugenio d’Ors… Luego están los personajes ficticios, que representan de alguna manera sectores de la población de esa época, como Alfonso Enríquez, que representa a esos personajes que fueron delatados por gente de su entorno, o Setefilla, una misteriosa mujer lesbiana [es un doble personaje, Salvador/Setefilla]”.

Le preguntamos si hay mucha visibilidad de la homosexualidad durante toda la obra: “Sí, se ve claramente en el caso de Lorca, cuando hay unos policías que dicen algo como ‘puto maricón, bien fusilado estás’. Se ve también en un dúo de amor entre Vicente Aleixandre y Andrés Acero, que está comprobado en la biografía de Vicente que esa relación existió, y los presentó Lorca. Él era un chiquito joven que quería empezar carrera como actor, no era muy bueno, y Lorca decidió mantenerlo en La Barraca [su compañía teatral] en un puesto administrativo, y hace labor de celestina y los presenta… Más misterioso, aunque explícito es el triángulo amoroso que se forma entre Alfonso Enríquez, Setefilla y Manuela [personaje ficticio inspirado en Margarita Xirgu], que es la mujer de Alfonso, al que meten en la cárcel. La obra termina con un dúo a capela entre Alfonso y Setefilla. Sí que hay visibilidad de ello, se ve clarísimamente. Como la presencia de Lorca, un hombre que llamaba la atención solo con entrar en cualquier sitio por su forma de ser. Si no te recitaba un poema, tocaba el piano o te dibujaba. Hay una escena en la que varios hombres están bailando un tango y es cuando Lorca suelta su palabra inventada, ‘epéntico’, para referirse al amor homosexual. Inventó esa palabra clave como las que podamos usar nosotros en entornos en los que no nos sintamos seguros. Se habla de música epéntica en la obra”.

Para un artista, poder hablar de tú a tú con los creadores (en este caso, con el autor del libreto) es una experiencia mucho más completa al poder compartir con ellos todo: “No es mi primer estreno absoluto. El hecho de tener la posibilidad de trabajar con un compositor su obra, o con un libretista como en este caso, es lo que me gusta más de hacer repertorio contemporáneo. Me implico muchísimo en los proyectos, o trato de hacerlo, que no siempre puede uno hacerlo al cien por cien cuando tienes mucho volumen de trabajo. La posibilidad de poder trabajar con ellos, en lugar de quitarte, te da. Porque en el repertorio ya se encargan las tradiciones de decirte cómo hay que cambiar una Traviata…, ‘no, es que Verdi esto no lo quería así’, y tú no puedes hablar con él para preguntarle. O cuando te dicen, ‘si Mozart levantara la cabeza’, cuando era un creador súper progresista e innovador que igual sorprendería mucho si estuviera hoy día. Como artista, creo que tengo un deber para con la obra que vamos a interpretar de, al menos, llevar nuestro punto de vista a la producción. Ir con una idea, por supuesto, flexible, pero que sea una cosa recíproca”.

En este caso, hay un plus añadido: “Se ha dado algo que no había vivido nunca, y mira que he hecho obras contemporáneas, y es que antes incluso de empezar a montar nada hubo una especie de mesa redonda tras cuatro ensayos musicales en los que pudimos empaparnos todos de todas las partes. Fabian Panisello, el director musical, nos planteó hacer una especie de brainstorming en donde todos pudimos hablar. Y a mí, que trabajo siempre la parte psicológica de todos mis personajes al margen de la parte musical, me resultó súper interesante”.

En esas conversaciones surgió un Lorca muy diferente al que Airam tenía en su cabeza: “Pensaba que mi personaje iba a estar tratado de una forma mucho más realista, y me había empapado de toda su vida. Pero mi último pasaje musical es recitando a Calderón de la Barca… Pensaba que me iba a encontrar a un personaje más real, y no. Jugamos un poco en el plano lírico, personajes reales que son ‘invocados’ de alguna manera por los que son ficticios en la obra, es como si estuvieras actuando a través de un filtro. No tenemos una representación fidedigna de Lorca, que también me habría parecido interesante. Será un Federico García Lorca visto por los ojos de otros, y eso es muy interesante. Por un lado, te quita un poco de peso el pensar que no tienes la obligación personal de bordar cada movimiento, porque el director de escena te está proponiendo otra cosa. Estamos buscando la manera de encajar este concepto, que para mí no es nuevo, porque interpreté a Caruso en Caruso a Cuba, y soy físicamente lo menos parecido a él”.

Relacionado

También te gustará leer

El Real culmina 'El anillo' de Wagner: con 'El ocaso de los dioses' llegó el clímax (y el fresno se secó)

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.