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01/02/2023

Elena López Riera estrena ‘El agua’: “Aún vivimos en una mierda de patriarcado’

4 noviembre, 2022

El agua es el primer largometraje de la oriolana Elena López Riera, una película nada convencional repleta de magia y con un potente mensaje feminista.

Orihuela marca a quienes nacieron allí. Elena López Riera empezó demostrándolo en sus cortometrajes, con los que se fue haciendo un nombre en la ruta de festivales. Siempre ambientados en su ciudad natal, al igual que El agua.

Comenzó con muy buen pie la andadura del su debut en el largo también en este sentido, dado que lo estrenó en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes. La visibilidad que ha tenido a nivel internacional antes de su estreno en nuestros cines le ha permitido hablar a Elena López Riera en los lugares más inesperados de Orihuela, sus tradiciones y sus mujeres.

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También de su río, el Segura, que juega un papel importante en esta película, que por algo se llama El agua. Combinando ficción y semidocumental, actores profesionales con otros que no lo son, costumbrismo y realismo mágico, Elena López Riera presenta una de las películas más originales de un año histórico en nuestro cine, por la calidad y diversidad de sus propuestas.

Elena López Riera, a la izquierda, durante el rodaje de El agua

En ella, Ana (la debutante Luna Pamies, de 18 años, espléndida) vive un sofocante verano con su madre (Bárbara Lennie) y su abuela (Nieve de Medina). Un matriarcado ejemplar de mujeres autosuficientes que no son especialmente bien vistas en Orihuela.

“El desarraigo o el sentirte raro donde vives, de lo que hablo, lo experimentamos mucha gente”

A la vez que se comienza a rumorear que el Segura puede volver a desbordarse, la chica comienza una relación con un joven (Alberto Olmo). La leyenda de una mujer a la que se llevó el río “al metérsele el agua adentro” empieza a resonar en su cabeza, mientras intenta mantener el control de su vida y sus decisiones frente a un chico de maneras excesivamente tradicionales para ella. Supersticiones, rituales e idiosincrasias propias de la Vega Baja levantina se plasman con una poesía que, desgraciadamente, poco tiene que ver con la realidad que allí se vive.

SHANGAY ⇒ ¿Dónde encontraste a Luna Pamies?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ En un botellón [risas], en las fiestas de San Bartolomé. Iba cazando talentos así, de botellón en botellón. Imagínate, a mis 40 años. Yo me veía súper integrada, hasta que una de las chicas me confesó que al principio pensaron que era de la secreta… Una vez lo tuve claro, trabajé mucho con Luna, estuvimos ensayando siete meses antes del rodaje. Es una chica muy especial.

SHANGAY ⇒ La has presentado en festivales tan prestigiosos como Cannes, San Sebastián y Toronto. ¿Te tranquiliza ver que una historia en principio tan localista conecta con públicos bien diversos?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Me hace mucha ilusión. Porque con la película me ha pasado como con mis cortos, que se acercaba gente en los pases para decirme que sus pueblos eran iguales que la Orihuela que ven reflejada. Hasta en Noruega me pasó [risas]. Es que no somos tan diferentes, en realidad. Y cuestiones como el desarraigo o el sentirte raro donde vives, de lo que hablo, es algo que experimentamos muchos.

SHANGAY ⇒ Plasmas con una enorme naturalidad la manera en que el grupo de amigas de la protagonista no tiene ningún problema con la chica que habla abiertamente de su bisexualidad…
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Lo muestro porque es su vida tal cual, eso no se lo escribí yo. Es que en el guion hay muchas cosas de las niñas, han sido las mejores guionistas del mundo, casi todos los diálogos son tal cual de ellos. Y me gusta mostrar cuál es la sociedad ahora en el pueblo, afortunadamente distinta a la de mi generación. Entonces todos éramos blancos cis heteros, con los padres y abuelos nacidos allí. Ya no es así, y aunque esa diversidad no es el tema del que trata la película, me interesaba mostrarla.

“Antes, en los pueblos éramos todos blancos cis heteros; ya no es así”

SHANGAY ⇒ ¿No les importó compartir sus historias ante la cámara?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Qué va, estaban felices. El guion, que fue cambiando durante el rodaje, solo lo leyeron dos semanas antes de empezar a rodar. Porque no quería que se aprendieran los diálogos de memoria, para que no sonaran masticados, como en las funciones del cole. Los ensayos suponían quedar a comer, beber, ver pelis, irnos a un huerto a hacer el cabra… Quería generar un vínculo entre ellas, porque en realidad no eran amigas. Cuando les ponía la cámara delante podía pasarme mirándolas horas. De hecho, el primer montaje de la película, el director’s cut, duraba cuatro [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Por qué quisiste contar con dos actrices tan experimentadas como Nieve de Medina y Bárbara Lennie?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Porque me preocupa ver en el cine español el cisma que hay entre actores profesionales y no profesionales. En toda la historia del cine siempre se han mezclado, y a mí me parece que esa combinación es súper rica. Los directores que admiro lo han hecho: Almodóvar, Carlos Saura, Chantal Akerman… A mí me gusta mezclar todo lo que se supone que no se debe.

SHANGAY ⇒ Qué bien que se apuntaran al proyecto…
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Desde luego que sí. A Bárbara, por ejemplo, la tenía en la cabeza hace mogollón, porque la admiro muchísimo; es muy inteligente e intuitiva. Una vez que la he conocido personalmente, he comprobado que, además de ese lado posh que le vemos, también tiene otro muy rockanrolero. Y supo adaptarse al medio enseguida. Estaba en Orihuela y todos íbamos a ir a comer al Bar Manolo, pues ella también. Y mira que cuando intenté llegar a ella por la vía institucional, a través de sus repres, no funcionó.

SHANGAY ⇒ ¿Entonces?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Como soy muy cabezona, no acepté ese no. Daba la casualidad de que una de sus mejores amigas de la infancia es amiga de una amiga mía. Así que, desesperada, porque no encontraba una actriz que me encajase, le hicimos llegar el guion a través de esa persona… Le gustó y se apuntó.

SHANGAY ⇒ ¿Te importaba mostrar a mujeres de tantas generaciones distintas que son dueñas de su destino?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Muchísimo. Para empezar, no quería mostrar una familia típica hetero de papá y mamá. Vale, yo vengo de una familia así, y soy hetero, y reconozco que reproduzco algunos patrones tradicionales. Pero hay muchos tipos de disidencia de la familia tradicional, no solo a nivel sexual. En Orihuela hay muchas familias que las han sacado adelante mujeres solas e independientes, y esa me parece una disidencia del patriarcado fuerte. Por eso quise que la de la protagonista fuese una casa en la que solo vivieran mujeres.

“Lo perverso del machismo en el patriarcado es que se transmite también a través de las mujeres”

SHANGAY ⇒ ¿Qué te interesaba analizar en ese entorno?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Todo eso que va pasando de generación en generación y de lo que no te puedes librar. Porque yo puedo ser muy leída, muy viajada, muy Paul B. Preciado y lo que quieras, pero al final soy de Orihuela. He querido hacerlo todo mucho mejor de lo que he visto, ser diferente a mi madre, y crecí muy peleada con mi entorno porque muchos de los discursos machistas los han transmitido las mujeres a mi alrededor.

Lo perverso del machismo en el patriarcado es que se transmite también por esos conductos, por eso es una maquinaria que funciona tan bien. Y con la película también he querido entender ese lugar desde el que lo han hecho, con las herramientas que han tenido. Porque el peligro de que te violen, te maten o te llamen puta sigue estando siempre ahí, eso es real. Que la solución no es sucumbir al miedo, también.

SHANGAY ⇒ Hay algo de lorquiano en esas secuencias que transcurren en el patio de casa…
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Algo que hablé con Nieve y con Bárbara es que quería que, dentro de esa mierda de patriarcado en que vivimos, en su pequeño territorio personal solo hubiese espacio para la resiliencia, la resistencia, el cariño y el hedonismo. Amo a Lorca, evidentemente, le debo mogollón y le tengo siempre muy presenten, pero creo que en 2022 nos podemos empezar a liberar de la mujer sufriente y encerrada, la Bernarda Alba.

Más que Bernarda, quería que esas mujeres fuesen más como Adela. Es importante que las mujeres de la zona pongan sus reglas en sus patios o sus huertos; que podamos disfrutar de nuestros cuerpos, reírnos, querernos y cuidarnos. Esa también es una manera de rebelión en la que crear espacios subversivos de libertad total, que han sido muy importantes en mi educación y en mi manera de ver el mundo. Y que son fundamentales para todas esas identidades que no se pueden expresar libremente en el espacio público.

Incluidos los hombres cis hetero, que tienen que demostrar constantemente una virilidad en el espacio público que no es la misma en el espacio privado. Y también me ha fascinado mostrar cómo los hombres de la película performan su género según donde se encuentren, para ver dónde permiten que aflore su fragilidad.

SHANGAY ⇒ ¿Te ha gustado reencontrarte con una Orihuela menos cerrada?
ELENA LÓPEZ RIERA ⇒ Mucho, porque pude comprobar que las cosas están cambiando. Y que la gente joven avanza en ese camino. Pero también me ha entristecido ver que hay cosas que siguen igual. Como que la LGTBIfobia sigue muy anclada, y que les chavales continúan recibiendo insultos y siendo marginades. O que chicas como las que aparecen en la peli siguen viviendo relaciones tóxicas con sus novios... Es algo muy loco.

Pero bueno, por eso es importante hablar de estas cosas, como lo hago en la película también. Yo tenía dos sueños: uno, hacer películas, y el otro, que fuesen con, por y para mi pueblo. Pues ya he cumplido los dos.

EL AGUA SE PROYECTA YA EN CINES

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