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04/12/2022

‘Policías y ladrones’, el largo parto de una nueva zarzuela (con final feliz)

19 noviembre, 2022
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A la tercera fue la vencida: la 'zarzuela contemporánea' compuesta por Tomás Marco por fin pudo levantar el telón tras dos intentos fallidos.

Primero fue la huelga motivada por el intento de fusión del Teatro Real con el Teatro de La Zarzuela lo que abortó este estreno absoluto en 2018. La obra saltó entonces a la temporada siguiente, en la que todos los teatros del mundo se cerraron por la pandemia que confinó al planeta. Ahora, por fin, Policías y ladrones ha visto la luz. Es el final feliz de un largo parto para una nueva creación, y en el teatro que lleva el nombre de nuestro género lírico.

Estamos viviendo una buena racha en lo que a creación contemporánea de zarzuela se refiere. El pasado julio vio la luz en los Teatros del Canal la estupenda El orgullo de quererte, de Javier Carmena, coincidiendo con el Orgullo de Madrid. Una obra que debería recuperarse para estrenarse en versión escenificada. Y pronto [el próximo mes de abril] llegará también a La Zarzuela una nueva obra: Trato de favor, de Lucas Vidal, con libreto de Boris Izaguirre, y con Ainhoa Arteta y Nancy Fabiola Herrera en sus papeles principales. Tres estrenos absolutos de zarzuela en menos de un año demuestran que el género está más vivo que nunca en 2022.

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Policias y ladrones recoge el testigo de obras clásicas del repertorio que denuncian la corrupción en nuestro país, en las que los libretos ponen en solfa a los gobiernos y políticos de turno. Lo vemos en títulos tan variados que van desde ejemplos gloriosos de zarzuela grande, como Pan y toros, a obras cumbre del género chico como La Gran Vía, en la que hasta ‘doña municipalidad’ tiene gran protagonismo. En este caso, el libreto de Álvaro del Amo recrea las ‘peripecias’ de unos presuntos ladrones de la trama Gurtel y del policía que lo descubre.

[Fotos: Elena del Real]

Esta obra de Tomás Marco llega al teatro de de la calle Jovellanos bajo la impecable dirección musical de José Ramón Encinar y una estupenda dirección de escena de Carme Portaceli, con escenografía y vestuario de Montse Amenós y Antonio Belart. El montaje –visualmente muy impactante y teatralmente muy eficaz– tiene en el centro una inmensa puerta giratoria (concepto muy de moda en estos años recientes) por la que pasan todos los (presuntos) corruptos, y una imponente escalera, también giratoria, por la que suben y bajan –también metafóricamente– todos los protagonistas.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del coliseo, y el Coro del Teatro de la Zarzuela, dirigido por Antonio Fauró, resultan dos de los grandes triunfadores en una obra, eminentemente coral, que tiene momentos que nos retrotraen a los grandes coros del repertorio tradicional. Una partitura absolutamente contemporánea pero que, sin embargo, resulta ‘escuchable’, algo que no ocurre con otros títulos de nuestra era.

Policías y ladrones tiene la típica estructura de una zarzuela grande convencional. Y una trama también en la línea de los clásicos: dos jóvenes se enamoran durante un Erasmus, pero este noviazgo se puede ver truncado porque el padre de ella es el policía que descubre al presunto implicado, que es el padre de él. La madre de él es la típica trepa que solo busca el dinero fácil, y el presunto implicado es una caricatura del corrupto habitual que vemos cada día en los periódicos pues, como decimos, la trama está inspirada en la Gurtel.

Lo curioso es que, pese a ser una ‘zarzuela contemporánea’, ocurre como en alguno de los malos libretos de zarzuelas clásicas: se ha quedado desfasada. Si La Gran Vía denunciaba –con una ironía que no ha perdido un ápice de su gracia ni mala leche desde que se estrenó en 1886– una situación que ocurría en ese momento, resulta sintomático que este estreno contemporáneo no refleje las corrupciones que copan hoy los titulares de los periódicos digitales, sino un tema pasado del que hasta muchos de los ‘presuntos implicados’ pueden quedar exonerados con las polémicas leyes que son las que hoy encabezan los informativos. Lo malo de esta ‘época contemporánea’ es que todo va tan rápido que hasta la crítica, supuestamente irónica de un mal endémico de nuestro país, se queda antigua antes de que la obra vea la luz. Quizá es que los protagonistas de las corrupciones de 2022, los corruptos de hoy, se suceden demasiado rápido.

La trama se sostiene, principalmente, por su estupendo quinteto protagonista que, junto al coro, se llevó las grandes ovaciones la noche del estreno. El barítono César San Martín es el Presunto Implicado (Padre del Hijo); el bajo Miguel Ángel Arias, El Policía (el Padre de La Hija); la soprano Alba Moreno Chantar, La Hija (la Novia de El Hijo); el tenor César Arrieta es El Hijo (el Novio de La Hija) y la mezzosoprano María Hinojosa es la Mujer del Presunto Implicado (Cómplice de su marido). Los personajes están bautizados así en el libreto, algo que refleja que esta ‘zarzuela contemporánea’ pretende seguir la estela de los grandes títulos, obras maestras muchas de ellas, por las que no pasa el tiempo. Todo el elenco está soberbio en una obra que no resulta fácil de cantar ni de interpretar.

Como decimos, tres nuevas zarzuelas en menos de un año. Dentro de muy pocos meses, Trato de favor será la que levante el telón del precioso coliseo de la calle Jovellanos, templo laico de nuestro género lírico, que entre sus funciones tiene, precisamente, esa: la de parir nuevas obras.

Para eso se construyó en 1856, y en 2022 vemos que ese sigue siendo la hoja de ruta. Esperemos que no cambie.

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