La transversal programación del CNDM va del flamenco a la música barroca, pasando por jazz y otros estilos contemporáneos. Organismo dependiente del INAEM (del ministerio de Cultura), su amplia oferta, por auditorios de toda España, unida a sus precios más que asequibles, hace que sus ciclos sean de lo más atractivo tanto para el público más melómano como para el que se quiera iniciar en este apasionante mundo.
Entre sus muchos conciertos, el Ciclo de Lied –que se celebra en el Teatro de La Zarzuela– es una especie de ‘joya de la corona’ dedicado a la canción lírica, además de todo un referente internacional. Este mes de abril comienza el lunes 6 (salvo excepciones, los conciertos son siempre las noches de los lunes) con Marianne Crebassa. La mezzo francesa –en la foto con todo su porte de gran diva– ya conoce las tablas de La Zarzuela y de este ciclo.

La mezzo francesa Marianne Crebassa ya ha cantado en Ciclo de Lied en otras ocasiones. Foto: Simon Fowler.
Ahora regresa junto a su pianista habitual, el estupendo Alphonse Cemin, que sí debuta en estas lides. Acaban de hacer público el programa que traen a Madrid: Varias canciones de Gabriel Fauré (Lydia, op. 4, nº 2; Dans les ruines d’une abbaye, op. 2, nº 1; Au bord de l’eau, op. 8, nº 1; Deux mélodies, op. 46; De Mirages, op. 113; Reflets dans l’eau y Danseuse), de Gustav Mahler (Kindertotenlieder), de Isaac Albéniz (Lavapiés, del cuaderno 3 de Iberia) y de Manuel de Falla (Siete canciones populares españolas).
El pianista francés Alphonse Cemin debuta en el Ciclo de Lied el día 6 de abril junto a Marianne Crebassa. El músico es acompañante habitual de grandes de la lírica como esta mezzo con la que viene a Madrid, o la soprano Julie Fuchs.

Alphonse Cemin debuta en el Ciclo de Lied en el Teatro de La Zarzuela el lunes 6 de abril. Foto: Sarah Bouasse.
Si comenzamos el mes de abril con Crebassa, lo cerramos el lunes 27 de abril con el barítono Huw Montague Rendall y Hélio Vida al piano. Ambos son debutantes en el Ciclo de Lied. El cantante británico –un artista al que se le augura una brillante carrera ‘liederística’– trae un exigente y refinado programa que recorre desde el lirismo sutil de Fauré (La bonne chanson, op. 61) y Poulenc (Le bestiaire, FP 15) hasta la hondura emocional de Mahler (Rückert Lieder), pasando por la intensidad expresionista de los primeros lieder de Schoenberg (Vierlieder, op. 2).
Pero, como decimos, la programación del Centro Nacional de Difusión Musical es muy amplia y recorre gran parte de nuestro país durante todo el año. Con ciclos como Universo Barroco, Fronteras, Andalucía Flamenca, Músicas Históricas de León, El Órgano en las Catedrales, Liceo de Cámara XXI o los divertidísimos conciertos de Bach Vermut en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, quien no se acerca a disfrutar para engancharse a la música, es porque no quiere.


