La primavera la sangre altera, de sobra lo sabemos. Y siempre compensa ponerle la banda sonora perfecta. Me ha llamado la atención que, de entre los lanzamientos musicales más recientes, estos cuatro discos, además de ser muy recomendables, tengan puntos que, en cierto modo, los unen.
Firman estos discos artistas bien diversos entre sí, con intenciones artísticas muy personales y propuestas bien diferentes. Pero todos sus álbumes respiran una libertad creativa encomiable, con maneras bien distintas de invitar al baile y, sí, una sensualidad que resulta de lo más sugerente. Trabajos, al final, de lo más recomendables.
ROBYN: «SEXISTENTIAL»
(KONICHIWA/YOUNG/EVERLASTING RECORDS)

Hubo a quien descolocó su anterior álbum, Honey (2018), introspectivo y desafiante. A mí me llevó un tiempo entrar en él, pero una vez lo hice, no había quien me sacara de su universo. Lo de Sexistential ha sido bien distinto. Nada más arrancar su primer tema(zo), Really Real, estaba dentrísimo. Su robustez e intensidad –además de la cierta familiaridad que aporta con lo que entendemos como el ‘sonido Robyn’– atrapan de inmediato.
Se agradece que Robyn haya dado forma a un disco tan compacto y conciso, en el que no ha dejado espacio para el relleno. Es, además bien variado; por cada Dopamine hay un It Don’t Mean A Thing. Es decir, están muy bien equilibrados –y secuenciados– los bangers y los medios tiempos, lo que hace que el álbum fluya de manera impecable. Para cuando ha visto la luz, ya ha quedado más que probada la solvencia de sus adelantos, a cual mejor.
Nos encontramos con una Robyn disfrutona y abierta, y que huye de la nostalgia incluso cuando recupera vínculos con su pasado –como su nueva colaboración con Max Martin y la revisión de su Blow My Mind (la original es de 2002)–. Le comenté cuando charlamos que sentía que este disco es a su discografía lo que Lovesexy (1998) fue para Prince, porque sexualidad y espiritualidad son celebradas por igual. Se lo tomó como un gran cumplido, y añadió otro referente complementario: The Velvet Rope (1997), de Janet Jackson. Nada que añadir.
⭐⭐⭐⭐
ARLO PARKS: “AMBIGUOUS DESIRE”
(TRANSGRESSIVE/[PIAS] IBEROAMÉRICA)

Imposible no recordar el –feliz– shock que supuso el debut de la artista queer británica en 2021. Sentó las bases de un estilo propio y un lenguaje de sobra reconocible. En su tercer álbum amplía miras incorporando en algunas canciones potentes bases electrónicas y un ocasional abandono al frenesí de la pista de baile que no hace más que enriquecer su propuesta.
Sigue siendo la Parks de siempre –más bien introspectiva, con la sensibilidad a flor de piel (escucha Nightswimming, que recuerda a Everything but the Girl)–, pero aquí con una capa más, derivada de sus felices experiencias en clubs. Ah, y ojo a Senses, un precioso dúo con Sampha que suena a gloria.
⭐⭐⭐⭐
JUAN LUIS BABY: “2 BECOME A STAR”
(DISKOVER CO.)

Debutó en 2022 con Flores, un single en el que dejó clara su pasión por el r’n’b clásico, y su deseo por impregnar su música de una sensualidad y una sexualidad explícitas. En su primer álbum, Juan Luis Baby combina cortes en donde apuesta por una sofisticación heredada del neo-soul con otros en que el reguetón le sirve de vía perfecta para ser todo lo explícito que le pide el cuerpo.
El artista LGTBIQ+ de origen manchego apuesta por cantar siempre a media voz, y por cultivar una imagen de boy toy con la que confía en conquistar el mundo. No parece que se vaya a cortar un pelo para intentarlo.
⭐⭐⭐1/2
OUINETA “OUINETA VERIFICADA”
(DOBLE CUERPO/ADA)

La joven creadora LGTBIQ+ es de lo más versátil. Tras demostrar su gran talento como coreógrafa, publica un primer álbum en el que, de una manera de lo más juguetona, habla sobre las distintas facetas que llevan a una artista a ser validada como tal.
Con colaboraciones de Mushkaa y Ben Yart, resulta muy interesante ver cómo, partiendo del pop más o menos canónico, se acerca a estilos como el reguetón o el dembow con resultados inesperados. ¡Si hasta Ouineta verificada suena como si la hubieran producido The Neptunes!
Merece la pena acercarse a él sin prejuicios ni ganas de ponerle etiquetas, y disfrutarlo como lo que es: un proyecto libre y delicioso. Que presenta en directo este mes en Barcelona y Madrid, además.
⭐⭐⭐1/2


