Ay, cómo hemos cambiado… Aunque, quizá, no tanto. Hace ahora treinta años salió a la calle el Shangay que ilustra este editorial, ‘la Changay del Orgullo’. Era el año 1996.
El año antes habíamos editado el primer número de nuestra revista dedicado a esta celebración/reivindicación, que entonces se apellidaba solamente gay. Pero hemos elegido esta portada porque también en ese junio de 1996 salió a las calles la primera carroza del Orgullo de Madrid.

Portada de Shangay del mes de julio, el número del Orgullo de Madrid de 2026.
Y esa carroza era, precisamente, la carroza de Shangay; de nuevo ‘La Changay’ dando pasos p’alante, nunca pasitos p’atrás. Estaba patrocinada por una película francesa que se llamaba Todas están locas, una comedia de enredo y travestismo que, entre otros protagonistas, contaba con la divina actriz Fanny Ardant.
Desde la travesía de San Mateo, en el corazón de Chueca, salimos para ir a una marcha que entonces iba ‘de puerta a puerta’: de la de Alcalá a la del Sol. Con pelucones, taconazos y muchas ganas de divertirnos y hacer cosas nuevas, aunque nunca pensamos que fuera un punto de inflexión tan importante, nos subimos algunos de los que aún seguimos haciendo esta revista, hoy junto a otros que en ese año aún no habían ni siquiera nacido.
Con nosotros iban multitud de amigas que estaban encantadas con la idea, las travestis del momento, como Psicosis Gonsales; y aunque ya empezaban a llamarse drags, ella seguía (y sigue) prefiriendo el travestismo. La verdad es que fue una locura muy divertida, un fantástico disparate más de esos que no paran de salir de la mente ‘perversa’ de mi querido Alfon –ese maravilloso Alfonso Llopart que, junto a Roberto Sánchez, había inventado el Shangay solo un par años antes–, que ahora es mi jefe.
Sobre todo fue muy divertido el momento de volver a Chueca, porque entonces las calles no estaban cortadas, y circulábamos junto al resto del tráfico de un sábado por la noche, con nuestros taconazos y nuestras ya desencajadas pelucas, en esa especie de camioneta que nos había prestado nuestro vecino Rafa Guerra, que tenía, y tiene, en esa calle de Chueca, un almacén de material de contrucción.

La primera carroza del Orgullo de Madrid fue la de Shangay en 1996.
Rafa sigue ahí, nosotros también; es el premio a la constancia y a ser auténticos. Al año siguiente seguimos abriendo camino y, entre las amigas, ya había famosas, como Alaska, la primera celebrity en subirse a una carroza del Orgullo de Madrid. El resto es conocido y no hay que recordarlo, porque es el actual Orgullo de Madrid.
Y sí, ¡ay, cómo hemos cambiado! Pero solo en el sentido de que hemos evolucionado a mejor. En estos treinta años hemos ido sumando: no solo letras a la G de gay, pues hoy ese titular de Orgullo Gay chirría, llama la atención; no solo en la cantidad de personas, de todo tipo, que vienen no ya a la marcha, sino a Madrid, que estos días se convierte en la capital LGTBIQ+ mundial; no solo en la cantidad de carrozas que participan; no solo en la larga semana que ahora dura el Orgullo, con multitud de actividades, también de todo tipo, por las calles y plazas de la capital… Sí, en eso hemos cambiado mucho, y para bien.
Pero nosotros, en ‘la Changay’, no hemos cambiado tanto. Aquí seguimos, con mil ganas de hacer cosas, de equivocarnos, de seguir yendo a la contra de todo para hacer la mejor revista posible, y para que el Orgullo siga siendo un lugar de encuentro y no de exclusión.

Editorial del número de Shangay del Orgullo 2026.


