Es momento de cambios. En junio y julio, David Afkham cerró, con unos conciertos antológicos en Madrid y Granada, su etapa como director titular y artístico de la OCNE. Además, el maestro estuvo al frente de la orquesta en su debut en los BBC Proms londinenses. En septiembre, será Kent Nagano quien lleve la batuta de la Orquesta y Coro Nacionales de España.
Entrevistamos a Félix Palomero, director técnico de esta prestigiosa institución musical, que agrupa a ambas formaciones, tanto para hacer balance de la era que termina como para que nos adelante algo sobre la nueva etapa que comienza: “El balance de la temporada que acaba de terminar no puede ser más positivo», nos dice sobre lo primero. Respecto a la temporada que comienza en septiembre, asegura: «Llevamos casi dos años trabajando codo a codo con Kent Nagano. David [Afkham] tendrá dos programas en la 2026/27, y dirigirá a la ONE en Valencia, pero los programas de Kent Nagano, así como la línea general, los hemos trabajado conjuntamente desde las primeras conversaciones para la titularidad».

Félix Palomero posa en el Auditorio Nacional, sede de la OCNE. Foto: Rafa Martín
SHANGAY ⇒ Ya cerrada la temporada 25/26, en la tranquilidad del verano y con la vista puesta en la nueva temporada, ¿qué balance haces del año?
FÉLIX PALOMERO ⇒ No puede ser más positivo. En términos artísticos, un muy alto nivel interpretativo, programas variados que han encantado al público, repertorio, novedades…, todo en un justo balance que los oyentes han sabido apreciar. Y en datos, una temporada para el recuerdo, con el 90% de ocupación media, varios fines de semana sold out y el inicio de la venta de abonos que, cuando aún faltan dos meses para que concluya, ya arroja un incremento del 5%. En un contexto internacional en el que la venta de abonos disminuye en beneficio de la venta libre, este es un dato del que nos sentimos orgullosos. Temporada de éxito sin paliativos.
«Es un placer trabajar con Kent Nagano, una auténtica experiencia intelectual»
SHANGAY ⇒ David Afkham nos dijo, cuando ocupó nuestra portada en Shangay el pasado mes de noviembre, que la Orquesta y Coro tienen «un sonido único, inimitable”… ¿Cómo los definirías tú?
FÉLIX PALOMERO ⇒ David Afkham habla de un sonido profundo, oscuro, personal, reconocible. Un sonido en el que, sin duda, tiene que ver la acústica de la sala. Las grandes orquestas moldean su sonido desde la acústica de la sala: Ámsterdam o Berlín son ejemplos de ello. En nuestro caso, aparte de ese color amaderado de la ONE y del empaque sinfónico del Coro Nacional, que ha encandilado a nuestro próximo director, Kent Nagano, yo hablaría de un “sonido emocional”. La OCNE es una institución artísticamente muy viva, muy expresiva, así como también lo es nuestro público. La experiencia de nuestros conciertos es una experiencia a flor de piel.
SHANGAY ⇒ ¿La próxima temporada ya tiene cien por cien el sello Kent Nagano o todavía hay ecos de la era Afkham?
FÉLIX PALOMERO ⇒ Llevamos casi dos años trabajando codo a codo con Kent Nagano para su primera temporada (y para la segunda y la tercera…). David [Afkham] tendrá dos programas en la 2026/27, y dirigirá a la ONE en Valencia, pero los programas de Kent Nagano, así como la línea general, los hemos trabajado conjuntamente desde las primeras conversaciones para la titularidad. Es un placer trabajar con Kent, una auténtica experiencia intelectual que convierte una reunión de programación en una clase magistral por su parte.
SHANGAY ⇒ El maestro Nagano la presentó como una temporada de «continuidad y crecimiento», pues su objetivo es «renovar sin romper» …
FÉLIX PALOMERO ⇒ Así es, y creo que la programación lo pone de manifiesto. Para el espectador que nos siga habrá una línea de progresión en la que se reconocerá y reconocerá a la OCNE –por repertorio, estructura de programación, adecuación de las obras a la personalidad de orquesta y coro– y, al mismo tiempo, atisbará el lenguaje propio de Nagano, los guiños culturales que introduce en programas a priori convencionales, con pequeñas obras, intermedios instrumentales, guiños a la modernidad que hacen que obras de siempre adquieran una nueva dimensión.
«La nueva temporada es profundamente humanista; para Nagano, el hombre es el centro de todo»
SHANGAY ⇒ ¿Cómo la definirías tú?
FÉLIX PALOMERO ⇒ Como profundamente humanista. La personalidad de Kent Nagano es de tal riqueza que hay que identificar el hilo conductor de su pensamiento, que no es otro que el humanismo. Para él, el hombre es el centro de todo, el hombre en relación con la sociedad, con la naturaleza, el hombre que trasciende, el compromiso ético. Si te paras a analizar todos sus programas, tras ellos está siempre esa constante humanista.
SHANGAY ⇒ La versatilidad, el prestigio y la calidad de la orquesta está más que demostrada. ¿Cuál crees que es su punto fuerte?
FÉLIX PALOMERO ⇒ La orquesta tiene en estos momentos una capacidad interpretativa homologable a los conjuntos sinfónicos más importantes del mundo. Es un éxito de país, hay que llamar la atención sobre ello. Nuestra vida cultural moderna, en la música, es relativamente reciente, no tiene más de treinta años. En los años 90 se crearon orquestas en toda España que tenían que dotarse de músicos extranjeros porque la realidad interpretativa en nuestro país era en general pobre. Hoy los músicos españoles están en todas las orquestas del mundo y los jóvenes instrumentistas copan las plazas de las orquestas juveniles europeas. Los nuevos miembros de la ONE, muchos de ellos mujeres, han elevado el nivel interpretativo a niveles impensables hace pocas décadas. La orquesta se ha renovado y al mismo tiempo ha mantenido una línea interpretativa histórica, una línea reconocible. Hay, como dice el lema de la temporada, «continuidad y crecimiento», basados en la calidad individual y en la planificación estratégica.

El Coro Nacional de España en el Auditorio Nacional. Foto: Rafa Martín
SHANGAY ⇒ El Coro Nacional de España es, posiblemente, uno de los mejores coros sinfónicos de Europa. ¿Tiene el reconocimiento que se merece en nuestro país?
FÉLIX PALOMERO ⇒ El Coro Nacional de España es un conjunto centrado en el repertorio sinfónico coral de una versatilidad admirable. Aborda Bach o Mozart con la misma adecuación estilística que Mahler, Debussy o Tan Dun. Es un conjunto prescriptor en el panorama español, donde, por supuesto, tiene un lugar de preeminencia. Algunas orquestas españolas han creado coros amateurs con preparación profesional para poder abordar por sí mismas un cierto repertorio, pero, llegado el momento, las grandes partituras del repertorio sinfónico coral encuentran en el CNE el vehículo más autorizado.
«El Coro Nacional es un conjunto prescriptor en el panorama español, donde, por supuesto, tiene un lugar de preeminencia»
SHANGAY ⇒ La programación de la OCNE es de vértigo, con estrenos casi semanales. ¿Cómo se gestiona algo así? Debe de ser algo complicado coordinar tantas cosas…
FÉLIX PALOMERO ⇒ Como responsable de la gestión de la OCNE, mi interés ha sido desarrollar un método de trabajo colaborativo. En efecto, la maquinaria de producción es complejísima; son cerca de 120 conciertos anuales en la sede de Madrid y en España y el extranjero, 180.000 espectadores en total, repertorio nuevo cada semana, ediciones, acción social, público…, y todo ello con un equipo reducido. Por eso el trabajo y la comunicación son esenciales. En estos años hemos propiciado el contacto permanente con la orquesta y el coro, hemos desarrollado mecanismos para escuchar, escucharnos, oír al público. Mis compañeras y compañeros viven este trabajo con verdadera vocación y empatía hacia el hecho artístico, y eso se nota en el resultado. Cuando suenan los aplausos, se materializa ese trabajo oculto, callado, que hace que el hecho artístico se produzca con naturalidad y fluidez.

La Orquesta Nacional de España en uno de sus conciertos en el Auditorio Nacional. Foto: Rafa Martín
SHANGAY ⇒ Los conciertos de los domingos por la mañana en el Auditorio son un planazo maravilloso… ¿Y también una forma de acercar la música, mal denominada culta, a nuevos públicos?
FÉLIX PALOMERO ⇒ La palabra está muy manida y se usa indiscriminadamente, pero tengo que referirme a los conciertos de los domingos como una ‘experiencia’. Desde un punto de vista interpretativo, al tratarse de la tercera repetición de un programa, la ejecución alcanza su mayor grado. Pero además está la radio en directo, que crea una atmósfera de concentración en los intérpretes. Y finalmente, el rito del concierto matinal, con el público más relajado, en su día libre, sin las prisas de un viernes o un sábado, con tiempo para compartir después del concierto un aperitivo y comentar el programa… Se lo recomendaría a quien quisiera asistir por primera vez a la OCNE, que se acerque libremente, con la mentalidad abierta y dispuesto a disfrutar. Pero sobre el público joven, una constatación empírica: vemos más jóvenes los viernes y los sábados que los domingos por la mañana… ¿Será por la hora? [risas]


