Sorprende cómo en el arranque de 2026 ha viralizado de manera extrema, sobre todo en TikTok, la santísima trinidad del pop de los 80, formada por Prince, Michael Jackson y Madonna. Esos grandes misterios de las redes que a veces nos dejan sin palabras.

Lo de Prince llegó gracias a la inclusión de dos de sus canciones más populares, When Doves Cry y Purple Rain, en el último capítulo de la serie Stranger Things. Lo bueno es que no solo comenzaron a servir de banda sonora a multitud de publicaciones de jóvenes en busca de visibilidad en las redes, también de muchísimos usuarios con ganas de reivindicar al artista, y que están contribuyendo a que se le conozca más allá de esas dos canciones.
Desde fans de toda la vida hasta músicos emergentes que reconocen su virtuosismo, que hablen de alguien como Prince es muy de agradecer al ver cómo analizan su música y/o reivindican su extenso catálogo, que va muchísimo más allá de sus principales hits. Una de esas ocasiones en que la viralidad trae consigo un plus educativo muy de agradecer.
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Igual que ha sucedido con Madonna y la inesperada reivindicación de Thief of Hearts, una de las joyas que incluye el magistral Erotica, cuyo estatus de culto no ha cesado de reforzarse con las décadas. Claro que nadie habría podido imaginar que dicha canción encontraría un hueco tan potente en TikTok de repente. Da igual el porqué, lo que se agradece es que, tras la reciente reedición de Bedtime Stories, la Madonna de los 90 vuelva a estar de plena actualidad.
¿Y por qué Dangerous de Michael Jackson, otro disco muy a reivindicar, está siendo analizado y valorado insistentemente en dicha red social? Si realmente sirve para que personas que ni sabían que existía lo escuchen, pues ni tan mal. Vale que la campaña de promoción de su biopic Michael ha comenzado, pero cuesta creer que tenga algo que ver con ello. De igual manera que es improbable que el modo en que sus fans defienden su memoria en X, mientras vemos cómo la turbiedad de los “papeles de Epstein” alcanza a tótems como Jay Z, tenga que ver con la superproducción que se viene.

El caso es que la viralidad se está portando muy bien con artistas que la merecen. El más reciente ejemplo, el de Bad Bunny, merecido triunfador en los Grammy, cuyo discurso en defensa de la diversidad no puede ser más necesario en un momento en que las uñazas de la despreciable Nicki Minaj se han convertido en garras al servicio de la ultraderecha.


