Son dos obras magnas, muy diferentes entre sí, pero con muchos puntos en común. El Réquien de guerra de Britten es un alegato pacifista basado, en parte, en la liturgia de una misa de réquiem; la Sinfonía nº9, en re mayor de Mahler, es una obra en la que la muerte está muy presente, en concreto la del propio compositor, que firmó aquí su obra póstuma. La primera, estrenada en 1962, es una de las piezas clave de la música sinfónica y coral del siglo XX; la segunda –que se estrenó en 1912, un año después de fallecer Mahler– es, para muchos, la obra que abrió las puertas otra forma de componer música, el pistoletazo de salida a la creación contemporánea que, años más tarde, evolucionó hacia la dodecafonía desarrollada por Schönberg.
Afkham las ha programado en ese orden: primero Britten, luego Mahler. Ambas obras, además, tienen en común un sobrecogedor final en pianissimo. Y esos dos pianissimi aún retumban entre las paredes del Auditorio Nacional pero, sobre todo, en los oídos de todos los asistentes a estos seis conciertos [en viernes, sábado y domingo cada uno de los programas, como es habitual en los ciclos sinfónicos de la Orquesta y Coro Nacionales de España] que abarrotaron cada día la sala de la calle Príncipe de Vergara.
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La despedida de David Afkham de la que ha sido su orquesta –a la que lleva vinculado desde 2014, y de la que ha sido director titular desde 2019– era una ocasión especial; no era un concierto más. Para cualquier artista la conexión y el cariño de su público es algo muy importante. Pero la emoción que se siente –cuando esta conexión existe y ‘se siente’ de verdad, algo que no siempre ocurre– en un auditorio, una sala de conciertos o un teatro de ópera tiene un plus, un ‘algo’ especial, que no se repite en otros recintos. En ambos programas ese ‘algo’ sobrevoló la sala.
El Réquiem de guerra (War Requiem) de Britten dejó sobrecogido al público. En un momento como este, en el que las guerras han vuelto por la puerta grande a la primera línea de fuego, esta obra pacifista –que fue un encargo para la reinauguración de la catedral de Coventry, destruida en la Segunda Guerra Mundial; solo los británicos son capaces de concebir una obra así para una ocasión como esa– sonó a mucho dolor de tristísima actualidad. El Coro Nacional de España, dirigido por Miguel Ángel García Cañamero, tuvo gran parte de ‘culpa’ de ello. Ese (pianissimo) ‘amén’ final aún retumba en nuestros oídos. El Coro de la Comunidad de Madrid, bajo la batuta de Javier Carmena, fue el complemento y el refuerzo perfecto para tan magna e imponente obra.
¿La orquesta?, en estado de gracia; ¿Afkham?, un maestro en todos los sentidos del término. Mucho ayudaron también los Pequeños Cantores de la ORCAM, dirigidos por Ana González, que sonaron como ángeles desde uno de los palcos laterales del anfiteatro. Todo se ensambló a la perfección en una obra como esta en la que hay tantas capas, y tan diferentes, como el combinar una orquesta sinfónica para las partes de réquiem con una de cámara para los poemas pacifistas de Wilfred Owen.

David Afkham es el director titular y director artístico de la OCNE desde 2019, y esta ha sido su última temporada. Foto: Cuco Cuervo.
La despedida con la Novena de Mahler fue ya el broche de oro a dos semanas con seis conciertos de antología que son el fin de la ‘era Afkham’ en la OCNE. Ambas formaciones comenzaron el curso con un Wozzeck del que aún se sigue hablando; toda una declaración de intenciones que el maestro escogiera esta ópera de Berg. Lo mismo ocurrirá tras estas jornadas en el Auditorio Nacional: durante muchos meses se seguirá hablando de estos conciertos.
Con este mismo programa de Mahler darán un concierto en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada el día 2 de julio y, el 19, David Afkham volverá a ponerse al frente de la ONE en el Royal Albert Hall de Londres en el que será el debut de ‘La Nacional’ en los BBC Proms. Será con un programa de Ravel, Rodrigo y Falla. Bajo su dirección, la OCNE ha ampliado de forma significativa su presencia en el extranjero, algo de lo que el maestro se siente muy orgulloso, tal y como nos dijo el pasado mes de noviembre, cuando ocupó la portada de Shangay: «Justo ahora, al final de mi etapa, el mercado internacional se nos está abriendo mucho más como resultado del trabajo que hemos hecho durante este tiempo».
Coincidiendo con este final de etapa, también acaba de editarse una nueva grabación de la Sinfonía nº 6 ‘Trágica’ de Mahler, realizada en directo en el Auditorio Nacional por Emil Berliner Studios bajo el sello INAEM/OCNE. El álbum recoge una de las interpretaciones más celebradas de Afkham junto a la formación y se incorpora a un catálogo discográfico que durante los últimos años ha reunido títulos como la Séptima de Shostakóvich, Un réquiem alemán de Brahms, obras concertantes de Joaquín Rodrigo o los registros de Atmosphères de Ligeti y la Segunda de Mahler.

David Afkham fue la portada de Shangay el pasado mes de noviembre. [Foto: Cuco Cuervo]
El prestigioso y veterano maestro californiano Kent Nagano sustituye al director alemán al frente del la Orquesta y Coro Nacionales de España. Si el ciclo se cerró con la Novena de Mahler, el nuevo curso comienza en septiembre con el mismo compositor: la Sinfonía núm. 2 en Do menor, ‘Resurrección’. Un programa que se completa con un estreno absoluto: Deseo tomó delicia, de Mikel Urquiza, obra que es un encargo de la Orquesta y Coro Nacionales de España para esta nueva etapa. Por ahora, en la espera, nos quedamos disfrutando del oxímoron de esos sonoros pianissimi del Requiem de guerra de Britten y de la Novena de Mahler.


