25/01/2020

¿Pinkwashing de algunos políticos aprovechando el Orgullo?

3 julio, 2018
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Esta semana, todos los espacios públicos se están llenando de arcoíris como muestra de respaldo al colectivo LGTB. Redes sociales, balcones, empresas y marcas sacan a relucir sus banderas coloridas y dejan patente su apoyo. Sorprende que algunas de las esferas más conservadoras –y tradicionalmente opositoras al colectivo– estén haciendo ahora un ¿lavado de imagen? para no caer en lo políticamente incorrecto.

Los partidos políticos han sido algunos de los más destacados en mostrar el arcoíris en sus declaraciones y perfiles sociales.

Albert Rivera tiene su perfil repleto de orgullo. Sin embargo, hace unos años declaraba que “llamar matrimonio a una unión homosexual genera tensiones innecesarias y evitables”. Ahora, el líder de Ciudadanos se enfunda de la bandera LGTB en su perfil y tuiteaba el pasado 28 de junio junto a una fotografía: “La libertad de todos para amar o formar parte de una familia debería ser un derecho en cualquier sociedad moderna. Vive y deja vivir. Feliz #Orgullo 2018”

Muchos gobernantes populares se han caracterizado por sus perlas repletas de homofobia en contra del colectivo. “Es como la unión entre dos hermanas, un perro y una señora o una señora y un delfín”, criticaba Montserrat Nebrera el matrimonio homosexual, antigua candidata del PPC. Manuel Fraga definía estas leyes como “asquerosas” y se preguntaba: “¿Quién va a tener un hijo en esas condiciones?”.

Ana Botella, experta en asuntos frutales, es quien se lleva la guinda con su definición sobre el matrimonio igualitario. Sus peras y sus manzanas son ya legendarias: “Si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas porque son dos componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta”. Su marido, José María Aznar, fue aún más lejos alegando que “la unión entre homosexuales no podía ser llamada matrimonio” porque esto ofendía a la población.

Perlas como estas se han repetido a lo largo de los años por dirigentes populares. Insultos como “un gay es una persona tarada”, “tienen trastocadas las hormonas” o los despectivos calificativos “repugnantes, desagradables, repulsivos y asquerosos” que María del Rosario Gómez, concejala del PP de Badajoz, vertió sobre una imagen de dos chicos en una manifestación del Orgullo.

Estos comentarios se han visto respaldados, a su vez, por su apoyo y rechazo a determinadas leyes. En 2005 votaron en contra de la ley de matrimonio igualitario y después decidieron recurrirla ante el Tribunal Constitucional. Recientemente, el Partido Popular se ha opuesto a la ley estatal LGTBI presentada por Unidos Podemos. Esta ley pretendía la formación del profesorado del sistema educativo, la despatologización de la transexualidad y la prohibición de terapias que “curan” la homosexualidad.

A pesar de ello, durante el 28 de junio, día del Orgullo, el perfil de Twitter del PP quiso colar la bandera LGTBI en su perfil con un pequeñísimo guiño, lo que causó las risas de muchos tuiteros.

De los seis candidatos populares a liderar el partido, tan solo María Dolores Cospedal se ha manifestado estos días de manera pública en sus redes a favor del colectivo: “El amor, la diversidad y el respeto siempre suman, lo que hace daño es el odio y la intolerancia. Que todo el mundo sea libre para querer a quien quiera y como quiera. #Orgullo2018”.

Foroches, uno de los espacios digitales con más conservadurismo, machismo y homofobia por metro cuadrado, ha sacado la bandera del Orgullo al balcón de sus redes sociales, en ¿una muestra más de lavado de imagen?

Por su parte, el partido de ultraderecha Vox, lo tiene más claro y ha juzgado así esta exhibición de banderas de los principales partidos políticos de España: “En VOX solo tenemos una bandera en la que caben todos los españoles, sin importar cual sea su orientación sexual, su edad, su profesión o la ciudad donde vivan”. Con la española como única bandera de la que sentirse orgullosos, han criticado a PSOE, Podemos, PP y Ciudadanos por sus guiños al colectivo.

A pesar de sus palabras, entre su defensa está la denominada “familia natural” donde se cuela su ideología: “Los poderes públicos han de tributar la consideración que merece a la familia natural, es decir, la formada entre hombre y mujer. Ningún otro tipo de unión será equiparada a la de dicha familia”.

La polémica está servida. La hemeroteca está ahí para recordar las cosas dichas por muchos de ellos en lo que a nuestros derechos se refiere. Ahora vemos cambios. Si se trata de un pinkwashing, esperemos que sea un ‘lavado’ con productos de calidad, de esos que fijan y mantienen el color y no lo destiñen a las primeras de cambio… De ser así, habremos avanzado de verdad.

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