22/03/2019

¿Por qué es Troye Sivan un referente pop clave de 2018 para la visibilidad LGTBI?

12 diciembre, 2018

La visibilidad de Troye Sivan es un éxito más de los muchos que tiene que celebrar este 2018 uno de los mayores referentes LGTB del pop actual.

A sus 23 años, ha logrado un estatus envidiable gracias a unas inquietudes artísticas y sociales que van de la mano. Y han cristalizado en un álbum, Bloom –de los trabajos más redondos de pop que nos deja el año–, y una película, Identidad borrada (Boy Erased). Se estrenará en España el 5 de abril, y en ella participa como actor y como coautor, junto a Jónsi de Sigur Rós, de la canción Revelation, nominada al Globo de Oro a la mejor canción original.

Por no hablar de la envidia sana que da su fructífera amistad con otras artistas como Charli XCX –junto a la que ha grabado la celebrada 1999– y Ariana Grande –su dúo Dance To This y el vídeo de Thank U, Next, en el que Sivan participa, son, de nuevo, momentos muy relevantes del pop de 2018–. Vamos, que no ha dado un paso en falso Troye en los últimos tiempos.

Se agradece enormemente cómo aprovecha cada proyecto en el que se involucra para hablar sus inquietudes, preocupaciones y experiencias como miembro de la comunidad LGTBI. Sin miedo, con sinceridad, con humor cuando toca. Bloom ha resultado ser un ejercicio de honestidad en donde Sivan ha plasmado su realidad como un hombre gay, dispuesto a poner sobre la mesa su intimidad y su sexualidad. Y en él se ha alejado, deliberadamente, de las tendencias imperantes en el pop de 2018.

Bloom es un disco reposado, melancólico y, solo en contados momentos, directo –en conjunto, de una sensibilidad similar al Sweetener de su amiga Ariana–. No ha tenido el éxito masivo que merecía, pero quizá el público mayoritario no está por la labor de disfrutar en condiciones un álbum tan poco obvio.

Con Boy Erased vuelve a la gran pantalla, tras experiencias como la de X-Men Orígenes: Lobezno. Tiene todo el sentido que participe en una película basada en las memorias de Garrard Conley, en donde contó cómo logró sobrevivir a las terapias de conversión a las que le obligaron a someterse sus padres al saber que era gay.

Dicha película es un instrumento más para que continúe hablando con normalidad de su homosexualidad, y de la necesidad de normalizar y visibilizar nuestro orgullo por ser cómo somos. Porque la diversidad afectivo-sexual sigue necesitando de referentes como Troye Sivan, que huye de un tono torturado en su arte y en sus palabras, y transmite una paz que seguirá resultando necesario compartir en 2019.

Ilustración: Iván Soldo

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.