15/12/2018

King Jedet: “Soy una mujer trans, solo que huyo de lo que se espera de una”

9 diciembre, 2018
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Hay un Jedet bastante desconocido detrás de King Jedet, el cantante, DJ, influencer, actor y escritor de 26 años –que comenzó llamándose Prince Jedet, en homenaje al de Minneapolis, aunque pronto vio que a lo que aspiraba era a reinar–.

Es un artista multidisciplinar, como él mismo se define, al que te puedes dirigir igual en masculino que en femenino, y que piensa que ciertas etiquetas que normalmente se relacionan con la comunidad LGTBI siguen siendo necesarias, algo que no es tan habitual en mucha otra gente de su generación. Y que considera que Shangay es un medio muy necesario, porque afirma que es de los pocos que quedan en España que habla de la cultura que a le gusta.

Cuando Shangay cumple 25 años, uno más de los que tiene él, le proponemos reflexionar sobre todo lo logrado en estos 25 años por la comunidad LGTBI y lo que está por conseguir. Y lo hacemos apelando directamente a sus experiencias personales, que son las que le han convertido en el referente millennial que es. Nos alegra saber que Shangay le ha acompañado durante muchos años, y saber que aprecia nuestra labor, que nos lee y nos sigue también lo celebramos. Este es un retrato del Jedet tras el King, sincero y, creo, muy revelador.

Fotos: Danniel Rojas

SHANGAY ⇒ ¿Cuál es tu primer recuerdo de Shangay?
KING JEDETUna portada de Alaska, llevaba el pelo naranja. Me llamó la atención el nombre de la revista también. Yo debía estar todavía en el armario, fue de las primeras veces que vine a Madrid, lo recuerdo muy lejano…

SHANGAY ⇒ ¿Por qué crees que debe seguir existiendo una revista como Shangay?
KING JEDET ⇒ Porque además de dar visibilidad al colectivo y hablar de cosas muy necesarias, también da visibilidad al arte: a la música, al cine, a la literatura… Quedan pocas revistas que hablen de esos temas, de la cultura que a mí me gusta, y que lo hagan de una manera tan especial.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo saliste del armario?
KING JEDET ⇒ Con diecisiete o así. para mí fue muy fácil. Me senté con mi madre y le dije “mamá, creo que no me gustan las chicas”. Me preguntó “¿Quieres decir que eres gay?”. Y yo le pregunté: “¿No tienes nada más que decir?”. Y ella contestó “¡Si te he parido yo!”. Y seguimos viendo la tele. Mi madre es mi gran apoyo. Cuando ve fotos mías antiguas me dice “Ahora estás más guapo”. Que quizá otra diría que su hijo se ha convertido en algo raro. Ha puesto tantas fotos mías por la casa que aquello parece un museo; está muy orgullosa de mí.

“No dejo que nadie me diga dónde debo estar, ni que me arrinconen en una comunidad o en un barrio”

SHANGAY ⇒ ¿Para ti nunca han sido necesarias las etiquetas?
KING JEDET ⇒ Nunca. Porque las únicas veces en que las he usado, me han oprimido. Porque en su momento salí del armario como gay, cuando diría que soy bisexual. Empecé a usar hace unos años la etiqueta de género fluido por necesidad, me lo exigía la gente. “¿Qué eres? ¿Te vas a operar? ¿Eres hombre o mujer? ¿Eres trans?”. Leí una entrevista de Miley Cyrus en la que se definía como género fluido, y de todo lo que veía, esa definición era la que mejor encajaba conmigo. Sentí que era eso. Me preguntaba si necesitaba tetas para ser una mujer y cosas así… Con el tiempo, he descubierto que soy Jedet y punto. Si no lo entiendes, es tu movida.

SHANGAY ⇒ ¿Crees que en la comunidad LGTBI dependemos todavía demasiado de las etiquetas?
KING JEDET ⇒ Sí, pero entiendo que ayudan mucho a la hora de visibilizar, aunque en mí no funcionen. Si no etiquetas las cosas la gente no saben lo que son. Son muy necesarias todas; si no, no seguiríamos viendo homofobia y LGTBIQfobia en general.

SHANGAY ⇒ Dices entonces que, de usar una etiqueta, sería la de bisexual…
KING JEDET ⇒ No me considero homosexual. Yo fluyo, no me planteo las cosas. De repente me he visto comiéndome un coño, y me ha encantado. Un día me atrae mucho una chica, y al siguiente un chico… Aunque, en general, me cuesta que me guste alguien. No sé con qué o quién me vería a largo plazo.

SHANGAY ⇒ ¿Te defines como artista?
KING JEDET ⇒ Soy una persona con necesidades artísticas, y me considero artista multidisciplinar. Consciente de mis limitaciones, eso sí, que no me creo Mariah Carey [risas]. Pero tengo un talento. Y lo saco cuando escribo y soy capaz de darle forma a eso y publicar un libro. O cuando me preparo un personaje, como el que hice en la serie Looser. O cuando me encierro con mi productor a trabajar en mi música. Igual que capitalizarte y poder vivir de tu arte es un talento. Al final, vivo de dar conciertos, de sacar libros, de hacer DJ sets, de salir en series…

“Cuando me operé lo asociaba a feminizarme. Con el tiempo, pienso: “¿qué es la feminidad?”

SHANGAY ⇒ Desde que llegaste a Madrid hace seis años, ¿qué cambios has visto en la comunidad LGTBI?
KING JEDET ⇒ Me viene Chueca a la cabeza. Antes tenía otro encanto; ahora podría parecer el barrio de Salamanca, se ha capitalizado mucho, se ha vuelto muy pijo, y ha perdido mucho su esencia. Cuando quieren, sí vuelven a lo clásico, cuando hay que llenar bares para el Orgullo y se ponen banderitas. Cuando llegué, ir a Chueca era una aventura… En cuanto a LGTBIfobia, ahora oímos hablar mucho más de las palizas que se dan a gente de la comunidad. También es verdad que porque ahora se denuncian, y eso me hace muy feliz. Y me apena mucho lo que vive la comunidad trans, por dios, ¡que las personas trans, sobre todo las mujeres, no encuentran trabajo! Tengo amigas trans con currículums de la hostia que tienen que irse a Suiza a prostituirse… Espero alegrarme en cinco años de lo integrada que esté la comunidad trans en la sociedad. Ese es mi sueño.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué es tu sueño?
KING JEDET ⇒ Un día, fui a casa de una amiga y me dijo “Jedet, tú eres trans”. Le dije que era verdad. Soy una mujer trans, solo que huyo de lo que se espera de una mujer trans: que se hormone, que se opere, que hable en femenino… Yo estoy a gusto con mi cuerpo, solo he hecho cambios en mi cara; no necesito ponerme pecho para sentirme mujer. Muchas veces he pensado en hormonarme, pero es que me siento feliz así. ¿Quién dice lo que es una mujer o un hombre trans? Topacio [Fresh] siempre me ha dicho que no le extrañaría si dentro de unos años le dijera que iba a hacer la transición. De momento no la veo necesaria.

SHANGAY ⇒ Tu madre es una de las que más cuenta se ha dado de tu transformación física…
KING JEDET ⇒ Mi madre sabe lo que soy y quién soy; unas veces me llama ‘hijo’, y otras, ‘hija’. Y mi yaya me dice “eres la niña de mis ojos”, ¡mi yaya! El caso es que mi madre, sin que yo le hubiese contado nunca que me siento mujer, me dijo una vez, así de repente: “si algún día quieres hacer la transición, espero que me lo digas para poder estar a tu lado, porque si no, me voy a enfadar muchísimo”. Cuando le dije que me iba a operar la nariz se mostró en desacuerdo de que me sometiese a una operación de cirugía estética, porque para una madre su hijo es guapísimo como es. Ahora me dice que es lo mejor que podía haber hecho.

SHANGAY ⇒ ¿Para ti las operaciones de cirugía estética son un acto de rebeldía o solo un instrumento para verte más guapo?
KING JEDET ⇒ Cuando me operé lo asociaba a feminizarme. Con el tiempo, pienso: “¿qué es la feminidad?”. Es un cuento de mierda que nos han contado, y que me lo paso por el forro. Entiendo que quien sufre disforia necesita operarse para ser el mismo o ella misma. En mi caso, recurrir a la cirugía plástica es como quien se compra una casa que no le gusta y la cambia; yo tenía que acomodar ‘mi casa’ para sentirme bien en ella. Por eso me hago el láser en todo el cuerpo y la cara, me operé la nariz… No por una cuestión de vanidad, porque me veía bien; salvo con la barba, ahí sí tenía disforia. Ahora, en este momento, sí soy yo. Y quizá dentro de diez años sentiré que no lo era, quién sabe…

SHANGAY ⇒ ¿Te insultan más ahora que antes?
KING JEDET ⇒ A medida que me he ido haciendo más conocido, a mi alrededor se ha creado una burbuja, rodeado de gente que me quiere como soy. Si voy por la calle y alguien me mira mal o me insulta, seguro que voy con la música puesta; probablemente esté escuchando una canción de Lil’ Kim, totalmente empoderado y flipado, y me la suda. Los insultos me importan un pimiento, pongo la atención en el amor que me da mucha gente. Lo que es verdad es que me da pena que se haya creado una burbuja a mi alrededor; ahora que soy conocido, veo que es verdad que es la gente la que cambia en su manera de actuar conmigo, porque yo sigo siendo la misma persona.

“Salgo a la calle con un tacón y maquillado y voy donde me apetece, y eso también es una revolución”

SHANGAY ⇒ ¿Qué te parece que la plumofobia esté tan extendida?
KING JEDETPlumofobia ha habido siempre, solo que antes no existían las aplicaciones, y ahora se habla de ella y se pone el debate encima de la mesa. El estigma de la pluma viene del machismo; la mujer se asocia a lo débil, a lo cursi, ¡y es al contrario! Para empezar, nos paren; imagínate a un hombre aguantando un parto, si la mayoría son unos quejicas de mierda. Y fíjate en lo que viven a diario por el mero hecho de ser mujeres: que te paguen menos en los trabajos, que te despidan por quedarte embarazada, que vayas por la calle y te acosen, que te violen, que te sexualicen, que te cosifiquen… Soy un poco ‘hombrefóbico’, pocos hombres me caen bien. Y pocos gays me caen bien, lo digo abiertamente, porque los hay muy machistas y homófobos. Conecto con los que son aliados del feminismo, que no son mayoría. Todos tenemos dentro micromachismo y microhomofobia, ¡por eso hay que educarse! Yo he dicho muchas burradas en mi vida, pero aquí estoy para aprender y rectificar.

SHANGAY ⇒ ¿Confías en que las generaciones que vienen detrás se preocupen por aprender para evolucionar?
KING JEDET ⇒ ¡Qué va! ¡Si son unos comodones de mierda! Como lo tienen todo a un clic… ¡Si el otro día me preguntaban por Instagram que quiénes son las Spice Girls! Pues igual que miras los Stories de alguien para ver qué ha hecho la noche anterior, si no sabes quiénes son las Spice búscalo en Google, y entérate de la revolución feminista que hicieron en el pop, ¿no? Quieren las comodidades y los derechos, peo no quieren mancharse las manos. Yo, por ejemplo, estoy empezando en la música, y aunque no tengo estudios musicales, me encierro con mi productor para conseguir que todo lo que hago suene como yo quiero; me gusta embarrarme, porque así lo siento más mío. Los jóvenes deberían sentir que si se comprometen y luchan, la sociedad va a ser más suya; que si se van erradicando la LGTBfobia y el machismo sientan que ellos han tenido mucho que ver. Pero no, hacen activismo desde el sofá. La gente es muy cómoda, y yo siempre he sido muy ambicioso, y no solo profesionalmente. Siento que tenemos una misión aquí, por eso estamos viviendo este momento, así que vívelo y haz cosas.

SHANGAY ⇒ ¿Te representa el término ‘orgullo LGTBI’?
KING JEDET ⇒ Por supuesto. ¿Estoy orgulloso de pertenecer a la comunidad? Depende del día. Yo hago activismo a mi manera; me permito moverme por donde me da la gana, y no dejo que nadie me diga dónde debo estar, que me arrinconen en una comunidad o en un barrio. Formo parte de la comunidad LGTBI, pero no solo soy una persona LGTBI. Salgo a la calle con un tacón y maquillado y voy donde me apetece, y eso también es una revolución. Cada vez somos más las personas que nos permitimos darnos visibilidad en ambientes en los que antes no se nos veía. Voy a mi pueblo, ¡y lo hago con mis uñas! Y no me maquillo porque estoy todo el día en pijama. Pero que una señora mayor me veía con mis uñas y me diga ‘¡coño, qué guapo eres!’, me parece revolucionario.

SHANGAY ⇒ ¿A qué aspiras?
KING JEDET ⇒ Soy una persona con muchas ganas de cambiar el mundo, aunque sé que suena cursi. Todo lo que hago ahora mismo es por diversión. Cuando me deje de divertir hacer música, escribir…, de ser Jedet, me volveré al pueblo, me quitaré las uñas y el maquillaje, me pondré un pijama y me dedicaré a cuidar animales, que es lo que realmente me gusta. Mi sueño no es llegar a los 80 años y ser millonario, verme polioperado y decir que tengo ocho Grammys latinos y un Goya. Eso me parece secundario. Lo que quiero es que cuando esté a punto de morirme diga “¡qué viajazo! ¡Y qué bonito haber contribuido a cambiar el mundo un poco!”.

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Shangay

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