22/09/2020

Luis, Pablo y Paula, una (feliz) familia gay en Pekín

17 diciembre, 2019
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Llegaron a Pekín desde Caracas, su anterior destino. Nos cuentan cómo es su día a día en una ciudad en la que la mayor parte de la gente piensa que son hermanos, no dos padres con una niña: “Los valores chinos están apegados a una concepción más tradicional”, nos dicen Luis Melgar, que es diplomático y está destinado en la Embajada de España en China, y Pablo Martín, su marido.

Ahora es China pero, como decimos, el anterior destino de Luis fue Venezuela y, antes, Guinea Ecuatorial. Ninguno de ellos es fácil para una familia LGTBI. Por eso nos interesa saber cómo es el día a día en un lugar tan diferente como Pekín. Al margen de su labor en la Embajada de España, Luis es escritor y ha publicado varios libros centrados en el tema gay. Los dos últimos son Los blancos estáis locos –que fue lo que le dijeron cuando en Guinea Ecuatorial se enteraron de que Pablo no era su hermano, sino su marido– y La cigüeña vino de Miami, en el que narró en primera persona el proceso de gestación subrogada de su hija Paula.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo definiríais el día a día en una ciudad como Pekín?
LUIS Y PABLO ⇒ Pekín es una megaurbe, yo diría que es una de las ciudades más importantes del mundo de hoy. Aquí están pasando muchísimas cosas, se está redefiniendo el futuro. En realidad, es una ciudad muy futurista. Muchos occidentales llegamos aquí pensando en Tintín y el loto azul, y nos encontramos con algo que se parece más a Blade Runner… Así que el día a día es frenético: un tráfico disparatado, una ciudad más grande que muchos países europeos y… bueno, hay que considerar el reto del idioma, porque la mayor parte de los pekineses no hablan inglés, así que para los que estamos aún luchando por aprender chino es una aventura entablar una comunicación fluida. Pero el resumen es fantástico. Pekín es una ciudad muy viva, abierta 24/7, que cambia constantemente, que no deja de innovar y avanzar en las vanguardias de la cultura, la gastronomía, la arquitectura… Y eso hace que cada mañana sea una nueva aventura.

Luis y Pablo, con Paula, en el Templo del Cielo, en Pekín.

“La mayor parte de la gente no piensa que Pablo, Paula y yo seamos un matrimonio con una hija. Suelen dar por hecho que somos amigos, hermanos o algo por el estilo”

SHANGAY ⇒ ¿Cómo se desenvuelve allí una familia gay ? Es decir, dos padres y una niña…
LUIS Y PABLO ⇒ Pues mira, creemos que, en el día a día, la mayor parte de la gente no piensa que Pablo, Paula y yo seamos un matrimonio con una hija. Suelen dar por hecho que somos amigos, hermanos o algo por el estilo. Eso sí, algo que hemos notado –y que nos ha sorprendido muy positivamente– es que la sociedad china está muy volcada con los niños. Cada vez que vamos por la calle con Paula, hombres y mujeres, indistintamente, nos paran para decirnos lo guapa que es la niña, para hacerle cucamonas, regalarle un globo, una flor o algo así… O bueno, para hacerle fotos también, porque en China lo de las fotos con el móvil es constante.

SHANGAY ⇒ ¿Saben ahí que has escrito un libro sobre la experiencia de ser padres por gestación subrogada?
LUIS Y PABLO ⇒ Nada, nada, en China este asunto es algo completamente desconocido. Aquí el debate sobre la gestación subrogada ni se plantea. Hoy por hoy, los valores familiares chinos están muy apegados a una concepción más tradicional. De todas formas, te diré que mi libro sobre nuestra experiencia con la gestación subrogada ha tenido un recorrido mucho más corto de lo que había imaginado. Cuando escribí Los blancos estáis locos contando nuestras aventuras en Guinea Ecuatorial, pensé: “¿A quién le interesará la vida de un diplomático español en África?”. Y resulta que no solo se vendió fenomenal tanto en España como en Venezuela, sino que se sigue vendiendo. Aún me escribe gente que lo acaba de leer y que, por mi ‘culpa’, se anima a visitar Guinea. Pero el tema de la gestación subrogada está tan polarizado, y tan politizado en España, que ya ni siquiera se debate. Es una auténtica lástima, porque sigo pensando que la mayor parte de la población sería favorable a una regulación de la gestación subrogada altruista y garantista.

SHANGAY ⇒ Luis, llevas solo unos meses destinado en la Embajada de España. ¿En qué consiste vuestro trabajo?
LUIS MELGAR ⇒ La Embajada en Pekín es una de las delegaciones españolas en las que he visto que hay más trabajo. Se nota que China es un país enorme, una superpotencia. Además de los temas administrativos, también llevo asuntos de política interior, y te puedes imaginar que entender cómo funciona la política china lleva un trabajo increíble. Eso hay que compaginarlo con los viajes y también con aprender chino, porque desde la Escuela Diplomática se ha lanzado un programa para que los funcionarios del servicio exterior que estamos destinados en lugares como China, Japón o países árabes podamos aprender el idioma in situ, lo que facilita mucho nuestro trabajo.

SHANGAY ⇒ Eres uno de los impulsores del grupo Exterior Es Diverso, que pertenece al Ministerio del Exterior de España. Cuéntanos un poco este proyecto…
LUIS MELGAR Exterior Es Diverso es una plataforma creada por empleados públicos LGTBI del Servicio Exterior español, que abarca no solo a Exteriores sino también al resto de ministerios que salen destinados a otros países, así como sus parejas y familias. Nuestro colectivo se enfrenta a serias complicaciones a la hora de acreditar a parejas ante ciertos Estados, o al ejercer derechos básicos como por ejemplo la patria potestad de sus hijos. Exterior Es Diverso [#ExteriorEsDiverso] apoya y promueve por parte de las autoridades competentes el debido acompañamiento y coordinación a la hora de asegurar la defensa de los derechos básicos de nuestro grupo de funcionarios y sus familias. Además, nuestra plataforma trabaja para que los derechos LGTBI formen parte activa de la política española de Derechos Humanos y, en general, de nuestra política exterior y de cooperación. Alguna actuación reciente que hemos llevado a cabo, por poner un ejemplo anecdótico, es el impulso al cambio de algunos de los formularios de los registros civiles consulares para hacerlos más inclusivos con todos los tipos de familia. Hasta ahora el formulario de nacimientos incluía necesariamente los campos ‘padre’ y ‘madre’. Ahora se está cambiando por ‘progenitor’ y ‘progenitor B’.

SHANGAY ⇒ ¿Y es necesario en un país como China?
LUIS MELGAR ⇒ Yo diría que sí. Otra de las labores que lleva a cabo Exterior Es Diverso es el seguimiento y apoyo a los procesos de acreditación de parejas y familias LGTBI en su salida al Exterior. En China, hasta hace muy poco tiempo, las parejas del mismo sexo no recibían acreditación diplomática, sino que tenían que recurrir a situaciones como acreditar al cónyuge como ‘personal de servicio del diplomático’ o similar, ¡imagínate! Sin embargo, en esto China ha dado un paso adelante y ya admite la acreditación de matrimonios (no parejas de hecho) del mismo sexo, así que Pablo está acreditado legalmente como mi marido.

SHANGAY ⇒ ¿Vas a continuar con tu faceta de escritor?
LUIS MELGAR ⇒ Por supuesto, escribir para mí no es una opción, es una forma de ser. Aunque con la de trabajo que tengo aquí es un reto encontrar el tiempo. Ahora estoy trabajando en una novela histórica que tengo que entregar para el otoño y en la que quiero hablar del que para mí ha sido uno de los primeros personajes queer de los que tenemos noticia: el faraón Amenofis IV. Tampoco descarto escribir otro libro sobre nuestras aventuras, parecido a Los blancos estáis locos, porque te aseguro que en China hay materia de sobra.

“La comunidad LGTBI de Pekín no está tan organizada como en otras ciudades, como Shanghai o Hong Kong. No hay eventos LGTBI oficiales, aunque sí hay locales que celebran el Orgullo de forma más o menos privada”

SHANGAY ⇒ Con respecto a España, ¿qué es lo más diferente en Pekín, lo que más os ha sorprendido?
LUIS y PABLO ⇒ Quizá lo más sorprendente es que en China, debido al idioma y a la diferencia cultural tan enorme, realmente te sientes extranjero en las primeras semanas de estancia. En Europa estamos todos como en casa. Y en mis destinos anteriores, Guinea Ecuatorial y Venezuela, con su tradición hispana, había un nexo cultural evidente. Pero China es otra civilización –¡y milenaria!– y eso se nota en el día a día, hay un montón de pequeñas diferencias culturales invisibles a primera vista. Por ejemplo: en China, en muchos contextos, se considera muy grosero decirle “no” a alguien, y eso genera situaciones un poco rocambolescas. Un día habíamos hecho una escapada fuera de Pekín, y en el hotel nos dijeron que eligiéramos uno de los tres regalos que nos ofrecían: o conexión gratis a Internet, o algo de artesanía local, o puntos de fidelización. Nosotros pedimos Internet, y la chica de recepción repetía “puntos”. Era como una conversación de besugos, nosotros decíamos “Internet” y ella repetía “puntos”. Así una y otra vez. Al final, nos enteramos de que Internet no funcionaba y que se les había agotado el regalito artesanal, así que la única opción era darnos los famosos puntos, pero como en China no le puedes decir que no a un huésped, pues la pobre mujer repetía “puntos” una y otra vez… Esa situación la hemos vivido un montón de veces: en vez de decirte que no, te repiten una y otra vez lo que ellos creen que debes hacer. Hay otro sinfín de cosas que te sorprenden cada día. Al lado de casa tenemos una cafetería para gatos. Hay gatos que viven allí y la gente va para pasar tiempo con los gatos, pero también puedes llevar a tu propio gato y le ponen un platito con leche y tal. O las cabinas de karaoke que hay por la calle en las que ves a gente sola, o a dúo, cantando día y noche… Son cosas tan diferentes que asombran y fascinan.

La familia al completo en la zona de Simatai de la Gran Muralla, que está sin restaurar.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es la actividad del día a día en una ciudad tan diferente a Madrid? Cuestiones como las distancias, los desplazamientos, transporte público…
LUIS MELGAR ⇒ Pues precisamente con el tema del transporte nos encontramos con una de esas diferencias que te contaba antes. Aquí todo se paga con una aplicación para el móvil que se llama WeChat, parecido a nuestro WhatsApp, pero que también te permite hacer pagos con el móvil. La mayoría de la gente y de los comercios y servicios ya no usa ni efectivo ni tarjetas de crédito, solo WeChat. Pero para pagar con WeChat hay que tener una cuenta corriente china, lo cual lleva su tiempo: recuerda que los chinos inventaron la burocracia, así que aquí todos estos trámites son lentísimos. Todo el sistema de transporte público, incluido el Uber de aquí, que se llama Didi, funciona con WeChat, así que las primeras semanas Pablo y yo apenas podíamos movernos. Imagínate el reto además con una niña de un año y medio, que tenía Paula cuando llegamos. De todas formas, el tráfico es un infierno, así que yo he renunciado al coche y a los Didis y voy a trabajar en patinete eléctrico. Más posmoderno imposible…

SHANGAY ⇒ ¿Vuestro círculo de amigos es con gente de ahí? ¿Tenéis grupo de españoles o están mezclados?
LUIS MELGAR ⇒ Tenemos algunos amigos locales, pero no tantos. A diferencia de Venezuela, donde para un español era facilísimo hacer amigos venezolanos, aquí la idiosincrasia local les hace reacios, en un primer momento, a establecer una relación de amistad con un extranjero. Su educación les hace ser cautos y respetuosos, pero una vez que estableces amistad con un chino es alguien de confianza y entrega para toda la vida. La mayoría de nuestros amigos son del ámbito de las embajadas, tenemos un grupo de diplomáticos LGTB muy activo que no para de organizar actividades de todo tipo. También nos vemos con gente local que hemos conocido en el entorno de las actividades culturales del Instituto Cervantes.

Luis y su hija, Paula, con el patinete eléctrico con el que el diplomático se desplaza por Pekín. En la foto están en Sanlitun Soho, la zona en la que viven.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es la presencia española? ¿Se nota, o sentís queridos?
LUIS MELGAR ⇒ La presencia española en China es relativamente modesta, pero sí, nos sentimos muy queridos. A los chinos, en general, les gusta la cultura española, nuestra gastronomía, muchos han visitado España y les encanta nuestro país. También crece el número de personas que hablan español, en gran medida gracias a la labor del Instituto Cervantes. Por no hablar del fútbol, que por cierto, no es mi punto fuerte…, pero he de reconocer que es una enseña de la imagen de nuestro país: aquí todos se saben la última alineación del Real Madrid o del Barça de memoria.

SHANGAY ⇒ ¿Has tenido alguna vez algún problema en el trabajo por tu condición sexual?
LUIS MELGAR ⇒ Afortunadamente no, nunca, ni aquí en China ni en mis anteriores destinos.

SHANGAY ⇒ ¿Qué actos LGTB anuales se celebran en Pekín y cómo se viven? ¿Existe, por ejemplo, el Orgullo?
LUIS MELGAR ⇒ En Pekín, la comunidad LGTBI no está tan organizada como en otras ciudades asiáticas, Shanghai por poner un ejemplo dentro de la propia China, o también Hong Kong, claro. No hay eventos LGTBI oficiales, aunque sí hay locales u organizaciones que celebran el Orgullo de forma más o menos privada. Sin embargo, algunas organizaciones y espacios hacen una labor muy interesante. El Orgullo de Shanghai lleva más de una década superándose cada año, y aunque no se convoca de manera oficial, se celebra en las calles y en decenas de locales como una auténtica fiesta de la diversidad. Chengdu, en la provincia de Sichuan, es conocida por tener un ambiente gay muy abierto. Volviendo a Pekín, por ejemplo, existe un local llamado Destination que por la noche es una discoteca tipo Kluster en Madrid, pero por el día es un centro cultural LGTB con exposiciones, teatro, conferencias…

SHANGAY ⇒ ¿Cómo están las cuestiones legales en asuntos como el matrimonio gay?
LUIS MELGAR ⇒ Como te decía antes, en China los valores familiares tradicionales tienen un gran peso. La homosexualidad se despenalizó en el año 1997, y se reconoce la no discriminación por razón de raza, sexo u orientación sexual. Aunque de momento no parece que esté en la agenda legalizar el matrimonio igualitario ni aprobar una ley de parejas de hecho para parejas del mismo sexo.

El matrimonio, ante el Palacio de Verano.

SHANGAY ⇒ ¿Consideráis que en Pekín la vida LGTB es equiparable, por ejemplo a la tenemos en nuestro país, sobre todo en ciudades como Madrid o Barcelona?
LUIS y PABLO ⇒ No, ni muchísimo menos. Si en Europa somos afortunados, en España y más aún en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, las personas LGTB podemos sentirnos auténticos privilegiados, aunque todavía haya muchas batallas del día a día por ganar. España sigue apareciendo en todos los estudios de opinión como uno de los países del mundo con una percepción más abierta hacia nuestro colectivo. En Pekín, de todas formas, hay una vida LGTB que se refleja en otros ámbitos, por ejemplo en las comunidades digitales que se crean gracias a aplicaciones como WeChat. Y esto tampoco es algo nuevo. Estoy pensando en una novela LGTB china que leí justo antes de venir aquí, se llama Beijing Comrades. Se publicó cuando la homosexualidad aún estaba prohibida en China, tenía un formato fanzine, con entregas periódicas. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta quién es su autor pero se ha convertido en un libro de culto en la comunidad LGTB china. Cuenta cómo a la sociedad china de entonces le costaba aceptar la homosexualidad desde una perspectiva familiar, empezando por los propios homosexuales, que creían que su obligación como ‘buenos hijos’ era casarse con una persona del sexo opuesto, obviamente, y tener hijos. Esa percepción está cambiando a nivel social, eso es evidente.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es la vida gay nocturna? ¿Hay una zona específica? ¿Es una ciudad abierta?
LUIS Y PABLO ⇒ La vida gay es limitada, pero existe. El único club gay de gran tamaño como tal es el que comentábamos antes, Destination, que se pone hasta los topes de forma sistemática todos los fines de semana. Aparte de eso hay varios locales tipo lounge, y cafeterías, orientados a un público LGTB con un ambiente algo más relajado, y suelen organizar fiestas temáticas o actividades especiales. Justo debajo de casa tenemos uno de ellos, el Red DogUna noche nos asomamos a tomar una copa y la dueña, que es una señora encantadora, estaba organizando un speed dating LGTB con un gong que tocaban cada minuto… Resultó bastante llamativo, la verdad. Pero cada vez hay más locales que no son específicamente de ambiente sino que son más friendly, donde el público gay y hetero se junta sin problema. Hay una zona de construcciones tradicionales llamadas hutones, hacia el centro de Pekín, donde hay un ambiente canalla muy atractivo.

SHANGAY ⇒ Y los fines de semana, ¿escapada a otros lugares cercanos o vida de ciudad?
LUIS Y PABLO ⇒ Por supuesto, escapada. Y no tan cercanos. Alrededor de Pekín hay varias zonas de la Gran Muralla que están restauradas y son visitables, Xi’an con sus guerreros de terracota, Chengdú con sus templos que te recuerdan al Potala de Lhasa… Y si ya coges el avión, China es un país inmenso con millones de rincones maravillosos para descubrir, desde los más conocidos en España como Hong Kong y Shanghai a otros más desconocidos como la isla tropical de Hainan, a la que llaman el Hawaii de China, la provincia de Qingahi con sus monasterios budistas o, por supuesto, Sichuan con sus osos panda y su comida extrapicante. La verdad es que nos da rabia porque tres años aquí se nos van a quedar cortos para enseñarle a Paula todo lo que hay que ver en este increíble país.

Los imprescindibles de Luis y Pablo en Pekín y alrededores

Nos cuentan cuáles son sus sitios preferidos tanto en la capital como en los alrededores. Uno, como no podría ser de otra manera, es La Gran Muralla. “Hay tres zonas principales en el entorno de Pekín: Badalín, Mutianyu y Simata”, nos dicen.

La Calle de los Fantasmas, junto al metro de Beixinquiao, alberga más de 150 puestos con la mejor street food de todo Pekín. Ellos suelen ir mucho porque está siempre muy animada.

 

“La Ciudad Prohibida fue, durante siglos, el palacio más importante de los emperadores chinos. En la actualidad, un gran retrato de Mao Tse Tung preside su entrada principal”, nos dice Luis.

Para ellos hay un plan que nunca falla: “Comer pato pekinés en Quanjude. Esta cadena de restaurantes lleva elaborando el pato laqueado desde 1864. Es recomendable visitar la sucursal de la calle Quianmen, al sur de la plaza de Tiananmen”, nos cuentan.

El distrito vanguardista y artístico de Pekín se llama 798 Art Zone. En el entorno de una vieja fábrica de principios de siglo XX se suceden galerías de arte, restaurantes, tiendas, coctelerías y el importante UCCA, el centro de arte contemporáneo más importante de la ciudad.

Álbum familiar

La pareja ha querido compartir con los lectores de Shangay algunas de sus fotos familiares en China. Luis, que ha publicado el libro La cigüeña vino de Miami, es un gran activista por la visibilidad de las familias LGTBI.

En la Ciudad Olímpica durante acto de promoción de España en Pekín.

 

En los arrozales de la provincia de Sichuan.

 

Aguas termales naturales junto a la Gran Muralla, en la zona de Samatai.

En Gubei, un pueblo tradicional y turístico. Luis y Pablo aseguran que se escapan todo lo que pueden los fines de semana para conocer bien el país.

La familia en el Parque acuático Atlantis en Sany, en la isla de Hainan.

 

 

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