12/07/2020

Se expone en Málaga ‘Pasaje Begoña: Isla de libertad’, sobre un referente de diversidad

17 febrero, 2020

Hasta el 25 de febrero se puede visitar en el Instituto Andaluz de la Juventud de Málaga la exposición Pasaje Begoña: Isla de libertad. La muestra resume la historia del Pasaje Begoña de Torremolinos, que durante los años 60 y principios de los 70 fue un referente absoluto de libertad y respeto a la diversidad.

La exposición es fruto de un intenso trabajo de investigación dirigido por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y la Asociación Pasaje Begoña, a la que han contribuido un buen número de personas y entidades LGTBI. Su autor, el artista cordobés Xe Marz, combina imágenes y documentos de la época en diferentes formatos, junto a retratos de personas de diferentes ámbitos y vinculadas al colectivo LGTBI de la actualidad.

Esta muestra comenzó su andadura el pasado año en Torremolinos, con la financiación de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. El Ayuntamiento de Torremolinos ha financiado la ampliación de la exposición, que contribuye a reivindicar el Pasaje Begoña de Torremolinos, un lugar de Memoria Histórica y la Cuna de los Derechos y Libertades LGTBI, según la declaración unánime del Congreso de los Diputados y del Parlamento de Andalucía.

Aquí te mostramos una selección de los retratos que se pueden ver en Pasaje Begoña: Isla de libertad, con algunos rostros del activismo LGTBI patrio que seguramente te sonarán. Ejemplos de visibilidad que contribuyen a que esta exposición sea un must que invitamos a que todas aquellas personas de Málaga y alrededores visiten antes del 25 de febrero.

Cada fotografía va ligada a un concepto relacionado con el Pasaje Begoña de Torremolinos y las historias asociadas a este símbolo de libertad LGTBI, que reproducimos tal y como aparecen en la muestra.

Boti García Rodrigo, Directora General de Diversidad Sexual y LGTBI, activista y expresidenta de la FELGTB.

RECUPERAR LA MEMORIA LGTBI COMO FORMA DE REIVINDICACIÓN DE DERECHOS

La “gran redada” de 1971 y algunas redadas posteriores, impusieron nuevamente el orden moral que propugnaba el nacionalcatolicismo propio del régimen franquista. Este negro capítulo de nuestra historia nos recuerda que los derechos nunca son regalos sino conquistas por las que es preciso luchar de forma continuada, principalmente, a través de la reivindicación. Es igualmente necesario mantener viva la memoria de la resistencia, y patrimonializar los espacios de libertad, como lo fue el Pasaje Begoña, pero también otros espacios de represión LGTBI que hasta día de hoy siguen en un estado de abandono, como la cárcel de Huelva, en la que se concentró un buen número de homosexuales.

Carla Antonelli, activista LGBTI y diputada de la Asamblea de Madrid.

EL COLECTIVO TRANS Y LOS TRAVESTIS

La redada policial que tuvo lugar en el bar neoyorkino e Stonewall Inn el 28 de junio de 1969 desató una insólita oleada de indignación y protestas por parte del colectivo LGTBI, víctima de un sistema heteronormativo, machista y patriarcal. El colectivo trans jugó un papel crucial en aquellas manifestaciones espontáneas enfrentándose a la policía por la reivindicación de los derechos que dieron origen al movimiento de liberación LGTBI. Por el contrario, tras la “gran redada” del Pasaje Begoña, el régimen franquista actuó con especial crueldad contra el colectivo trans y los travestis, que fueron objeto de brutales vejaciones, encarcelados y estigmatizados.

Carmen Hierbabuena, artista, cantante y activista LGTBI, junto a su equipo artístico.

EL VALOR DE LA PLUMA

El régimen franquista castigaba también a quienes hacían “alarde de invertido”, lo que hoy llamamos “tener pluma”. Quien hace visible su pluma le está diciendo al mundo que es homosexual. En esa época era quien recibía los insultos, quien era agredido e incluso asesinado. Cuando hoy día se critica la pluma se está menospreciando a quienes han sido torturados por hacer visible su homosexualidad o transexualidad. La gente con pluma, los travestis y el colectivo trans han encabezado siempre las protestas en nuestra reivindicación de derechos y libertades. A ellos y ellas les debemos en gran parte las conquistas sociales en materia LGTBI.

Agustín Gómez Cascales, redactor jefe de la revista Shangay y DJ.

EL RUMOR COMO ELEMENTO DESTRUCTIVO

La teoría del rumor de Allport y Postman dice que no toda información sin sustento se convierte en rumor como tal. Para que esto suceda, deben cumplirse un conjunto de características. Solo algunos contenidos que la gente considere importantes tienen ese potencial para propagarse y convertirse en “verdad” sin que lo sean. A finales de los 60, los sectores más ultraconservadores de Málaga fueron extendiendo el rumor de que los turistas extranjeros “melenudos” y “de aspecto desaliñado” eran fuente de conflictos. Asimismo, empezó a circular el bulo de la existencia de muertes violentas en este municipio. Había, pues, una clara intencionalidad de poner fin a esa “isla de libertad” en la que se había convertido Torremolinos.

Divino, performer y artista polifacético.

LA INFLUENCIA DE LA RELIGIÓN

La Iglesia se sirvió del Estado para imponer sus normas morales. El franquismo pretendía restablecer el orden moral que la República había trastocado. La homosexualidad cuestionaba un orden claramente establecido con una nítida diferenciación entre hombres y mujeres. La Iglesia católica consideraba que los homosexuales ponían en peligro a la familia y consideraba la homosexualidad como una enfermedad curable.

Josemola, periodista, activista y director de comunicación del Observatori Contra l’Homofòbia (OCH) de Cataluña.

NUEVOS RETOS PARA EL FUTURO

Desde los años 70 hasta la actualidad, el colectivo LGTBI ha tenido que pelear constantemente para reclamar derechos básicos negados de forma sistemática por una sociedad que los ha oprimido, invisibilizado o ignorado. Algunas de las conquistas más destacadas han sido la abolición de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la despatologización de la homosexualidad por la O.M.S., la Ley de Matrimonio Igualitario o las leyes autonómicas LGTBI. Pero empezar a vivir en ‘libertad’ ha hecho que aparezcan nuevas problemáticas, algunas dentro del mismo colectivo, como son la discriminación por expresión de género o la plumofobia, la violencia entre parejas del mismo sexo o el ciberacoso, entre otras. Por todo ello, el reto del colectivo ya no es simplemente combatir la LGTBIfobia externa sino hacer también una mirada interna para terminar con la discriminación en todas sus expresiones.

Liván Soto, activista LGTBI y presidente de Diversports, y David Jiménez, activista LGTBI.

LA DIVERSIDAD

El Pasaje Begoña fue un lugar heterogéneo que se alimentó de la diversidad de personas de todo estatus, orientación sexual y procedencia. Torremolinos se diferenció del resto de la población española, tan influida por la ideología del nacionalcatolicismo. El régimen franquista concedió a la “raza hispana” una posición de superioridad que le otorgaba el derecho de conquista y sometimiento de otras razas. Sin embargo, el Pasaje Begoña fue un ejemplo de respeto y convivencia multicultural que ha marcado la identidad diversa de este municipio hasta nuestros días.

Satín Greco, travesti, artista y empresaria.

UN ICONO DE VANGUARDIA Y MODERNIDAD

Con la llegada del turismo internacional a partir de los años 60, Torremolinos se convirtió en referente de vanguardia y de modernidad en la Costa del Sol y en España. Su proximidad a Málaga, a otros destinos turísticos del norte de África, pero también a Gibraltar y las bases norteamericanas, contribuyó a que Torremolinos fuese rápidamente conocido tanto en Europa como en Estados Unidos. Jugó también un papel importante en el ir y venir de turistas, empresarios, militares, buscavidas, celebridades, escritores, políticos, intelectuales y viajeros de todo tipo, que buscaban divertirse, un lugar saludable para descansar, huir, ganarse la vida, hacer fortuna o simplemente disfrutar de aquella nueva forma de vida en color, tan diferente de la España en blanco y negro de la dictadura franquista.

Adrián Flores, bisexual, y Javier Hiernaux, chico trans gay.

EL ALMA DEL PASAJE BEGOÑA

El alma del Pasaje Begoña engloba dos caracteres primordiales de los derechos y libertades del colectivo LGTBI. Por un lado, la memoria, que busca dar dignidad y reconocer a todas aquellas personas que perseveraron para que hoy podamos disfrutar de ciertas libertades. Y por otro lado, enfocar la diversidad como manera de caminar hacia un horizonte más inclusivo y progresista. En el pasado, presente y futuro el Pasaje Begoña debe continuar siendo un lugar de referencia que sirva a las generaciones venideras como un sitio de culto. Esas generaciones que llegaron a nuestro mundo y se encontraron una sociedad libre ya consolidada pueden ser responsables y protagonistas del presente. Saben que tienen muchas cosas que decir y que hacer, pero aún no son conscientes de que les estamos esperando.

Uge Sangil, activista LGTBI y presidenta de la FELGTB.

EL VALOR DE LA MEMORIA

Poner en valor la memoria LGTBI es descubrir y valorar la vida de muchas personas que tuvieron que sobrevivir en un tiempo hostil y que nunca se vieron reconocidas en los libros de historia. Es igualmente necesario mantener viva la memoria de la resistencia, y patrimonializar los espacios de libertad, como lo fue el Pasaje Begoña. Pero también es preciso trabajar día a día para la formación de quienes, en definitiva, tomarán el testigo generacional, para evitar que se repitan los errores del pasado y se sigan defendiendo los valores democráticos de libertad, igualdad y respeto a la diversidad. Porque la memoria LGTBI nos recuerda que los derechos nunca son regalos sino conquistas por las que es preciso luchar permanentemente.

Víctor Gutiérrez, nadador de waterpolo, miembro del Club Natació Terrassa y de la selección española.

EL PAPEL DE LA PSIQUIATRÍA

A principios de los años setenta, los psiquiatras defendían la homosexualidad como conducta aprendida y condicionada por el entorno. Con el fin de corregir dicha orientación, usaban técnicas aversivas con bandas que emitían descargas eléctricas a los pacientes mientras se les mostraban imágenes de hombres semidesnudos en una serie de diapositivas, con el fin de corregir su desviación y curar su homosexualidad.

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