23/09/2020

El emotivo vídeo nunca visto de David Delfín, que recuperamos en el aniversario de su muerte

4 junio, 2020

David Delfín se fue hace tres años. Este 2020 habría cumplido 50 años, pero su destino era otro. El interés por su trabajo no ha decaído, como hemos comprobado con el impacto que ha tenido la exposición sobre su obra que se pudo visitar recientemente en la sala Isabel II de Madrid.

David Delfín fue un artista de lo más completo, que creó un universo propio, fácilmente reconocible, y que se convirtió en protagonista imprescindible de su propia obra. Tres años después de morir, víctima del cáncer, le rendimos un homenaje muy especial, recuperando imágenes inéditas de un viaje organizado por Pasión Turca a principios de verano de 2007, que realizamos con el diseñador a Turquía. David sería portada de Shangay en julio de ese año.

Fueron varios días muy intensos, viviendo una aventura como de cuento en la Turquía profunda. Y, como no podía ser de otra manera, dejamos la entrevista para hacerla de noche. En realidad, cuando empezaba a amanecer, en lo alto del monte Nemrut, a más de 2.000 metros de altura, casi en la frontera turca con Siria.

Recuperamos ahora un vídeo inédito de nuestro viaje, filmado por Raquel Sánchez, asistente de David y también modelo suya. Raquel documentó todo el viaje, y la sesión que firmó el fotógrafo Gorka Postigo, protagonizada por el propio Delfín junto a David y Rapus, otros dos modelos con los que trabajaba habitualmente entonces.

Ni a la hora de plantear una entrevista iba a resultar convencional David Delfín. Repasando nuestra conversación, hay declaraciones que provocan escalofríos. Al preguntarle si se veía ya asentado y con un reconocimiento, declaraba: “Cuando lleve cincuenta años en esto igual empiezo a creerme que he conseguido algo, pero de momento no”. Desgraciadamente, el cáncer nos lo arrebató antes de que llegara a ese punto.

Al echar la vista atrás y regresar a lo alto de aquel monte donde, envueltos en rústicas mantas –que él encontraba sugerentes– y muertos de frío ambos –yo más que él, todo sea dicho–, releo las cosas que me dijo y compruebo que se mantuvo muy fiel a sus principios, vitales y artísticos, hasta el final.

Allí confesaba que su obra era un fiel reflejo de su persona. “En ocasiones me resulta terrorífico pensarlo”, me dijo. “Porque todo lo que hago está tan conectado con una parte íntima mía que me parece superfuerte. Me resulta fascinante todo lo que resulta complicado de definir, y ahí incluyo la ambigüedad estética”. Que él mismo practicó desde su etapa como club kid junto a Dani Pannullo, recordemos.

David también desdramatizaba su trabajo y apostaba por quitarle trascendencia. “Nunca pienso en las prendas como obras de arte”, decía. “Pero sí busco despertar el imaginario de la gente; crear imágenes abiertas a lecturas e interpretaciones”. No llegó a sentirse plenamente realizado, y quizá ese era uno de sus mayores atractivos como creador, al menos para mí. “La inseguridad me resulta atractiva, incluso sexy”, me dijo.

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Shangay

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