Nada más vernos y abrazarnos, le comento a Mónica Naranjo el revuelo que se ha montado desde que dijo que se va a retirar un tiempo de la vida pública cuando termine su gira Greatest Hits, con la que va a celebrar sus 30 años de carrera. «Tengo que parar, ¡es que necesito componer!», me dice.
Es indiscutible el compromiso con su arte de Mónica Naranjo. También con Shangay, que la acompaña desde Palabra de mujer, mano a mano, algo que ella recuerda siempre que nos vemos. Ahora que celebra sus primeras tres décadas con un tour mundial, mantenemos una breve conversación para ver cómo se encuentra y cómo está viviendo este momento tan especial.
Se muestra muy zen, con las cosas tan claras como siempre y con ganas de cerrar este capítulo a lo grande, con los shows que ofrecerá en seis ciudades españolas entre octubre y diciembre. «La música sigue siendo mi gran pasión. Si no lo fuera no estaríamos aquí», dice. «Estas profesiones nómadas las tienes por pasión, no por gusto. Y más a partir de ciertos momentos de la vida. Hay que aprender a equilibrarla, ahora estoy en ese punto».
SHANGAY ⇒ ¿Cómo has hecho para equilibrar ese amor por tu trabajo y ser tú misma?
MÓNICA NARANJO ⇒ En la vida tienes que encontrar espacio para todo, es la única manera que entiendo yo para seguir con una profesión como esta… Está claro que el ritmo que llevaba hace unos años ya no se va a repetir. Me pasó una cosa hace tiempo: estaba celebrando las Navidades con la familia, todos reunidos de risas, y tenía a mis padres enfrente. En ese momento fui consciente de que tenían 70 años, se habían hecho mayores. Ahí me entró un vértigo tremendo; ya me había perdido muchas cosas, y no quería seguir haciéndolo.
«Mi continua obsesión es que los temas hay que actualizarlos para que el material no envejezca»
SHANGAY ⇒ Te recordamos en tus primeros shows en clubs LGTBIQ+ pequeños y ahora anuncias gira en grandes espacios. ¿Volverías a actuar en sitios pequeños?
MÓNICA NARANJO ⇒ Sí, es algo que me fascina. El primero que hice en España fue en el Arena [en Barcelona]… Es algo diferente. Cuando terminé la gira de Stage, tras el lanzamiento de Tarántula, me quedé mirando a mis compañeros y dije: «Voy a volver al conservatorio, porque quiero hacer teatros? Y en mi compañía dijeron: «Ya se ha vuelto loca otra vez la niña. El teatro no da dinero». Pero un teatro te da más tablas que un estadio.
SHANGAY ⇒ ¿Qué te dan los estadios como los que visitas en esta gira?
MÓNICA NARANJO ⇒ La oportunidad de compartir al máximo, masivamente.
SHANGAY ⇒ Eras muy de autorreivindicarte en tus inicios en España…
MÓNICA NARANJO ⇒ Porque era muy joven y había estado viviendo en México cuatro años. Venía armada, porque estaba muy sola.
SHANGAY ⇒ Recuerdo que me contaste cómo el tequila era uno de tus mejores amigos cuando viviste en México…
MÓNICA NARANJO ⇒ Hombre, es que después de un día intenso de promo me juntaba con mis compañeros, nos mirábamos y decíamos «para dormir y matar el bicho, ¿no?».
SHANGAY ⇒ ¿Te sigues tomando un tequila de vez en cuando?
MÓNICA NARANJO ⇒ Qué va, me he vuelto una mujer muy aburrida. Estoy viviendo el modelo más aburrido de Mónica Naranjo [risas]. Y es más bonito. Ya no soporto trasnochar, a las nueve y media ya estoy… No quiero ya tanto ruido en mi vida, me sobra. Lo que quiero es silencio para estar conmigo misma, que es algo que me encanta. Para disfrutar de mis momentos, de mis paseos, de mis niños… Al final, las prioridades cambian.
«Podría haber estado haciendo discos pop toda mi vida, pero sabía que sería un error»
SHANGAY ⇒ Tus fans llevaban años demandando una gira con los arreglos originales de tus clásicos… ¿Por qué ahora?
MÓNICA NARANJO ⇒ Eso no lo sabía. Yo pensaba descansar. Pero cuando me dijeron que se cumplían treinta años de carrera vi que no podía descansar, esto había que celebrarlo. Me dije: «¿Qué es lo único que no he llevado al escenario hasta ahora?». Los arreglos originales.
SHANGAY ⇒ ¿Estabas peleada con ellos?
MÓNICA NARANJO ⇒ No, no. Lo que pasa es que yo estoy siempre con la innovación. Si vamos a hacer una gira siempre quiero darle una vuelta de tuerca a los arreglos. Hay gente que me dice que para qué me como la cabeza, si al final la gente lo que quiere es eso [escuchar las canciones con sus arreglos originales]. Pero mi continua obsesión es que los temas hay que actualizarlos para que el material no envejezca.
SHANGAY ⇒ Eres de esas divas que no se lo ponen fácil a sus fans, no les das de primeras lo que ellos demandan y arriesgas con cada proyecto y cada gira. ¿Cómo lo vives?
MÓNICA NARANJO ⇒ Para mí es una manera de aprendizaje y evolución. Hay un ejemplo claro: Minage. Podría haber estado haciendo discos pop toda mi vida, pero sabía que sería un error. Dios me ha dotado de un talento con el que debo seguir haciéndolo cada vez mejor. No me contento con decir «como el disco ‘mengano’ fue un éxito y vendió una millonada, vamos a seguir así». Esa no soy yo. Ni vivo en eso. ¿Que ha sido un éxito? Celebrémoslo, y a por lo siguiente.
SHANGAY ⇒ Pero eres consciente de la obsesión generalizada de los artistas por los números, los streams…
MÓNICA NARANJO ⇒ No hay que hacerlo. Eso es un sinvivir, no disfrutas el proyecto. Si te metes en un estudio de grabación con esa presión, te va a quedar un churro. A un estudio hay que entrar aislado, en silencio, sin que nadie venga a comerte el tarro. Porque cuando aparece el éxito en la vida, toooodo el mundo opina, todo el mundo sabe y te dice lo que tienes que hacer y decir, qué está permitido y qué no… Pues no, señores.
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SHANGAY ⇒ Tus fans también han celebrado tu vuelta al pop puro y duro al cantar Venenosa con Nebulossa. Ellos nos dijeron que al estudio entrasteis, además, sin egos…
MÓNICA NARANJO ⇒ Qué temazo, qué bonito. Disfrutamos mucho esa grabación. Me fui a Ondara, porque esa es la esencia: ¿que tienen estudio allí? ¡Pues hay que irse a Ondara, no te lo pienses! Si allí es donde están haciendo toda la magia, vamos a ver si se nos pega un poco. Fue una semana muy especial.
SHANGAY ⇒ ¿Te podría inspirar esa canción a hacer algo parecido en el futuro?
MÓNICA NARANJO ⇒ Quién sabe. Yo siempre voy a favor de obra. Cuando compañeros me ofrecen aventuras como esta, o autores que me presentan canciones brutales, a favor.
SHANGAY ⇒ Como te ocurre con Gloria Trevi…
MÓNICA NARANJO ⇒ A favor de Gloria always [risas]. Gloria y yo tenemos esa hermandad, nos entendemos muy bien. Antes que compañeras somos muy amigas, y todo cambia. Cuando nos vemos no hablamos de música o del negocio, sino de nosotras, de nuestro día a día y de cómo estamos.
«La vida hay que pasarla de manera relajada, no esperando a que te digan algo para escupir, eso es muy feo»
SHANGAY ⇒ A propósito de Nebulossa, ¿te han llamado zorra muchas veces?
MÓNICA NARANJO ⇒ De broma sí. Mi amigo Flo, cuando digo alguna cosa así… me dice «qué zorrona eres» [risas].
SHANGAY ⇒ ¿Qué opinas de la vuelta que le han dado al término «zorra» Nebulossa?
MÓNICA NARANJO ⇒ Es maravilloso. ¿Sabes lo que cuesta hacer un texto? A mí me supone más dificultad crear un texto que una melodía. Recuerdo cuando estaba liada con Lubna, la última frase de Apocalíptica me vino a la cabeza a una hora de entrar en el estudio… Nosotros nos dedicamos a hacer cultura, y nos alejamos completamente de cualquier polarización social. Yo al menos.
SHANGAY ⇒ ¿Te has vuelto más o menos venenosa con los años?
MÓNICA NARANJO ⇒ Menos. ¿Lo fui alguna vez? Yo creo que no. La vida hay que pasarla de manera relajada, no esperando a que te digan algo para escupir, eso es muy feo. Vivir así te consume.
SHANGAY ⇒ Ahora que echas la vista atrás, ¿cuál consideras que ha sido tu proyecto más loco?
MÓNICA NARANJO ⇒ Tarántula. Pero bendita locura, y bendito Dios, porque pude parar siete años para componer un discazo como ese. Y digo habiéndolo hecho yo, que me cuesta siempre reconocer esas cosas… A una semana del lanzamiento, estaba en casa escuchando Europa en mi casa y pensaba «madre mía, siete minutos de canción, qué locura, se te ha ido la olla». Pues eso, bendita locura.
FOTOS: SALVA MUSTÉ
MAQUILLAJE Y PELO: MATEO PÉREZ
ASISTENTE: PAULA SANTORCUATO
VÍDEO: PABLO CARRASCO DE JUANAS