Samuel Mariño, sopranista: "¿Divas del pop o de la ópera? Prefiero a Lady Gaga que a Anna Netrebko"

El cantante venezolano, habitual de los escenarios de medio mundo, es uno de los Personajes de Bandera del 'Anuario de Shangay' por la visibilidad sube a escena en sus conciertos: "Es mi manera de hacer activismo".

El sopranista venezolano Samuel Mariño posa para 'Shangay' en la sede los Amigos de la ópera de A Coruña: Foto: Miguel Angel Fernández.
El sopranista venezolano Samuel Mariño posa para 'Shangay' en la sede los Amigos de la ópera de A Coruña: Foto: Miguel Angel Fernández.
Nacho Fresno

Nacho Fresno

Plumilla poliédrico -escondido tras una copa de dry martini- que intenta contar lo que ocurre en un mundo más absurdo que random.

5 enero, 2026
Se lee en 18 minutos

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No deja indiferente. El sopranista Samuel Mariño no deja indiferente a absolutamente a nadie. Ha hecho de su personalidad su mejor tarjeta de presentación y presume de ella, y de su activismo, en teatros de ópera y auditorios por todo el mundo. Por eso tenía que ser uno de los Personaje de Bandera de este 2025.

Y, además, es el color que tiñe de internacional la bandera del Anuario de  Shangay. Nacido en Venezuela, vive en Alemania –donde tiene su centro de operaciones– y canta por todo el mundo: “Sí, he cantado ya en los cinco continentes», nos dice tras darse cuenta de que también ha actuado en África. Lo entrevistamos el pasado noviembre, dos días antes de su concierto con los Amigos de la ópera de A Coruña, donde, una vez más, sorprendió y cautivó a un público que muchos tildan de conservador.

Hablamos con él de ópera, un mundo muy competitivo, sí. Pero también del activismo que hace sobre el escenario simplemente por mostrarse como es, y hacerlo sin tapujos. Más volcado en el mundo del concierto que en el de la ópera escenificada, sus recitales son verdaderos shows en los que la música barroca se funde con una estética, digamos, muy particular, completamente diferente a lo que se ve en los auditorios y teatros: vestidos, taconazos, lentejuelas…

Samuel Mariño dio un recital en la temporada de los Amigos de la ópera de A Coruña. Foto: Miguel Ángel Fernández.

Samuel Mariño dio un recital en la temporada de los Amigos de la ópera de A Coruña. Foto: Miguel Ángel Fernández.

SHANGAY ⇒ La ópera, ese mundo tan competitivo y tan fascinante a la vez…
SAMUEL MARIÑO ⇒ No sé si tan competitivo… Para mí todo el mundo es diferente, y eso es lo mejor. ¿Por qué es competitivo? No, yo no pienso que deba competir con nadie, porque todos somos diferentes; todos tenemos algo diferente que ofrecer.

SHANGAY ⇒ También es un refugio histórico para el mundo LGTBIQ+, en concreto para el mundo gay. Joyce DiDonato, una vez que le pregunté por el tema me dijo: «La ópera es un refugio siempre ha sido un espacio de libertad«. ¿Sigue siendo un espacio de acogida para un mundo que se sale de lo convencional?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Sí; sí que lo es. Pero me gustaría que lo fuera más. Me gustaría ver más ‘mundo gay’ en el escenario. Y me gustaría sentirme más identificado con las historias de la la ópera. Y yo creo que es posible, no es solamente una cuestión de crear nuevas óperas –que yo estoy muy de acuerdo con los nuevos títulos, con seguir componiendo– sino una manera de hacer una visión, una visión queer, una visión con la que me pueda identificar en el escenario.

«Me han rechazado por ser como soy; hasta me han despedido. En Ámsterdam, en una ópera sin escenificar, el director me dijo que no era lo suficientemente masculino»

SHANGAY ⇒ ¿Es también un refugio para una tesitura tan ‘especial’ como la de sopranista?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Por supuesto. Lo es porque la música barroca es un es un refugio para muchas personas –sobre todo para la gente de mi generación–, porque tiene tanto ritmo, tiene ese bajo, tantas emociones, es rápida… La música barroca es como una montaña rusa. Entonces para un sopranista, que canta esencialmente música barroca, sí; es un refugio.

SHANGAY ⇒ ¿Te has sentido rechazado alguna vez por ser como eres?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Sí, me he sentido rechazado por ser como soy. Pero eso sigue pasando en todas partes hoy en día, ¿no? Pero sí, en la ópera, me he sentido rechazado. Hasta me han despedido por ser como soy [risas]. Iba a hacer una ópera en el Concertgebouw, en Ámsterdam, empezamos los ensayos, y era una ópera sin puesta en escena. El director musical me dijo que no era lo suficientemente masculino para para el rol, y que no podía hacerla. Así que, bueno, sigue siendo un poco difícil. Un poco no, yo diría muy difícil, pero no me rendiré, creo. A veces me digo: «Ay, déjame hacerlo más adecuado para todo el mundo, menos polémico.» Pero va contra mi naturaleza, de verdad. Así que, así es como soy y ya.

«Toda mi vida me han dicho cómo tengo que ser, cómo comportarme… Siempre me han querido meter en una caja. Y para mí es muy difícil estar dentro de un cuadrado»

SHANGAY ⇒ Tenores, bajos, barítonos, contratenores… ¿Ha llegado la hora de los sopranistas al mundo de la ópera?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Sí, [risas] bueno, yo cuando empecé –hace ocho años, lo recuerdo porque con mi primer salario me compré mi perra, que viaja siempre conmigo– fui un boom; no había tantos sopranistas en ese momento. Estaban los contratenores, y fue como «ufff». Hoy en día hay un montón, y estoy contento por eso.

SHANGAY ⇒ Los contratenores, con los que por tu tesitura compartes muchos roles en los grandes de títulos la ópera, ¿te miran mal o te miran bien?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Algunos que me miran mal, y hay otros que me miran bien. Pero yo también hago lo mismo [carcajada].

SHANGAY ⇒ Has recorrido medio mundo… ¿Hay algún teatro especialmente importante para ti?
SAMUEL MARIÑO ⇒ He tenido la fortuna de haber cantado en todos los continentes. Pero no, no podría decir que haya un teatro especial para mí. Antes me gustaba mucho Australia, me gusta el país, y el teatro también, pero no sé: hay teatros buenos en todas partes. En España hay muchos, y muy buenos, con muy buena acústica y con muy buen público. Ahorita [le sale el acento venezolano] canté en Portugal, también muy buen teatro, y muy buen público.

«Cuando canto me siento libre y siento que puedo expresar mis emociones como son; sin filtros. Me quiero sentir libre en la manera en la que me visto y me expreso. Mis conciertos son activismo sobre la libertad»

SHANGAY ⇒ Te entrevistamos en A Coruña, donde das un recital para un público que muchos tildan de conservador y poco receptivo con nuevas experiencias…
SAMUEL MARIÑO ⇒ ¡He sido recibido como una princesa! Es muy admirable cómo las personas se pueden agrupar para llevar la ópera al escenario y, sobre todo, y esto es algo que se tiene que también tomar en cuenta, que invitan a personas como yo, diferentes, y personas jóvenes también. ¡Creen en los jóvenes! Hace dos semanas canté la Cuarta Sinfonía de Mahler en Londres –por primera vez cantaba Mahler– y era una orquesta de puro jóvenes. Y recordé lo que era trabajar con gente joven, gente que no ha perdido el placer de estar excitada por hacer un proyecto. Porque la mayoría de las personas con las que yo trabajo entran en este sistema de ensayos, de repetición, quizás rutinario, y pierden el placer de hacerlo.

SHANGAY ⇒ Estás volcado un poco en el universo de los conciertos y me da la sensación de que dejas un poco de lado la ópera escenificada. ¿Algún motivo especial?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Me gusta mucho la ópera escenificada, me gusta escuchar la opinión artística de del director de escena o musical. Pero lo que pasa hoy en día es que el cantante en la ópera escenificada, muy a menudo, es tratado como una marioneta. Tengo que seguir las instrucciones del director musical, del director escénico, del escenógrafo. Y no hay mucho espacio para el cantante como artista. Y al final, si sale mal, la crítica va a ser sobre ti. Entonces, la ópera escenificada, la tomo con mucha precaución, porque no quiero trabajar con un mal equipo. Además, una función de ópera también son cuatro o seis semanas de ensayos. Es un tiempo largo, y trabajar con un equipo que no te haga sentir como en casa es muy difícil.

Samuel Mariño dio un recital en la temporada de los Amigos de la ópera de A Coruña. Foto: Miguel Ángel Fernández.

Samuel Mariño es uno de los Personajes de Bandera del Anuario 2025 de Shangay. Foto: Miguel Ángel Fernández.

SHANGAY ⇒ Conviertes tus conciertos en una especie de show personal, incluso en ciclos tan prestigiosos y ‘serios’ como el Universo Barroco del CNDM, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. ¿Es un activismo queer o un activismo de una forma diferente de entender la música?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Yo intento hacer los espectáculos lo más parecido a como crecí, que fue en una familia en la que nadie era músico ni tocaba ningún instrumento. Crecí con los MTV viendo a Britney Spears, Madonna y Christina Aguilera besándose en los VMA. Esa es mi generación, sobre todo en Venezuela, con esa cultura estadounidense tan presente. Y yo me digo, ¿por qué en la ópera no podemos llevar también esa actualidad?, ¿por qué tiene que ser tan serio?, ¿por qué no intentamos complacer al público no solamente por el oído, con las composiciones, sino también en lo visual. No solamente hablo de vestirse o de ponerse maquillaje, sino del hecho de interpretar de una manera actual. Por supuesto que para mí los conciertos también son una manera de activismo, porque es un mensaje de libertad. Yo cuando canto me siento libre. Siento que puedo expresar mis emociones de verdad como son; o sea, sin filtros. No tengo que estar pensando qué es lo que tengo que decir. Canto en diferentes lenguas e, igualmente, mis emociones vienen como son. Así que cuando me siento libre, me quiero también sentir libre en la manera en la que me visto, en la manera en la que me expreso. Siempre es un problema de libertad, así que sí: mis conciertos absolutamente son activismo sobre la libertad, y también de decirle también al público no importa de dónde vengas, no importa tu color de piel, no importan tus orígenes, no importa lo que tú seas. Esa persona puede tener también un espacio en el escenario de la música clásica.

Un niño gay como yo en Venezuela… me enfrentaba a llamamos ‘chalequeo’, que es ‘bullying’. Siempre me ‘chalequeaban’ por mi voz, por cómo me expresaba, si movía un brazo de una manera o me peinaba de otra»

SHANGAY ⇒ ¿Has tenido algún tipo de de crítica centrada exclusivamente en eso, en tu estilo, tu activismo, tu forma de ser y de expresarte y no tanto en tu voz?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Por supuesto que he tenido críticas por cómo me visto o cómo me expreso simplemente porque, quizás, me expresé de una manera diferente. Yo no leo ninguna crítica desde que empecé mi carrera. Mi profesora de canto siempre me dijo que no leyera nada nada, porque el día que es buena, bien, pero el día que es mala… Entonces yo no leo nada. Solamente escucho a las personas de las que me interesa su opinión. Sobre todo hoy en día, que cualquiera es crítico y escribe algo en Internet, en periódicos. Y muchas veces no son personas ni siquiera educadas o formadas para ello. Pero sí, por supuesto que los críticos me juzgan primero por lo que ven, y luego por lo que escuchan.

SHANGAY ⇒ ¿Ni siquiera leíste la de Shangay cuando cantaste en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid, en el prestigioso ciclo de Universo Barroco del CNDM?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Probablemente no. ¡Pero sin ofensas! [carcajadas] Es que no, es que no… ¿sabes?, toda mi vida me han dicho cómo tengo que ser, cómo comportarme… Siempre me han querido meter en una caja, en un cuadrado. Y para mí es muy difícil estar dentro de un cuadrado. Entonces, las personas pueden escribir lo que quieran sobre mí pero, no sé, me cuesta mucho leer lo que los otros escriben, porque me da miedo sentirme herido, sentirme, o leerlo, de una manera diferente también, un tono diferente. Es como los mensajes de texto, a veces uno manda algo y entonces es como, «ah, lo leíste en este tono, pero era otro el tono en que lo quería decir…».

«Los críticos me juzgan primero por lo que ven, y luego por lo que escuchan»

SHANGAY ⇒ La vida de un niño gay, como tú, en tu Venezuela natal…
SAMUEL MARIÑO ⇒ Ser un niño gay en Venezuela… Bueno, Venezuela desde mi punto de vista –yo creo que es algo finalmente caribeño– es una cultura machista, donde manda el macho alfa, y todo ese tipo de cosas. Así que, por supuesto, ser un niño gay cuando yo crecí en Venezuela, me enfrentaba mucho a lo que nosotros llamamos ‘chalequeo’, que es bullying. Siempre me chalequeaban, me hacían bullying, no solo por mi voz, sino principalmente por la forma en que la que yo me expresaba, si movía un brazo de esta manera, si me quería peinar de esa otra. O cualquier cosa. Y lo peor es que cuando yo terminé el colegio, creí que había terminado todo, pero no. Todo eso me preparó para afrontar lo que hoy en día es mi presente.

SHANGAY ⇒ Y te refugiaste en la ópera…
SAMUEL MARIÑO ⇒ Debido a eso, encontré la ópera. Porque, bueno, sí, como te comentaba antes, yo vengo de toda esa cultura pop, y las canciones pop hablan mucho de la cotidianidad, de los problemas día en día, o de los problemas de amor. Pero hay un momento en tu vida en el que tus emociones son tan profundas, tu dolor, quizás… En mi caso, el dolor fue tan profundo que las canciones pop no eran suficiente; la música que yo escuchaba no me servía para poder refugiarme en esa ella y decir «a esta persona le pasa; a mí también me pasa». Y encontré la ópera; las emociones de la ópera son tan profundas…

La comunidad LGTBIQ+ hoy en su Venezuela natal

SHANGAY ⇒ ¿Cómo ves hoy la situación para la comunidad LGTBIQ+ en Venezuela?
SAMUEL MARIÑO ⇒ No lo sé. Mira, para mí hablar de mi país hoy en día… Si hasta ni siquiera sé realmente cuál es mi país. Pero si estamos hablando de Venezuela, no lo sé porque hace mucho tiempo que me fui, catorce años, casi la mitad de mi vida. Creo que para juzgar tendría que ir, verlo, y sentirlo allá. Pero bueno, creo que los derechos LGTBIQ+ son quizás hoy en día algo secundario allí. Pero vivo en Berlín y viajo mucho por Europa. Y yo creo que la batalla no está ganada tampoco en estos países. Todavía hay mucho que trabajar, hay muchas personas a las que educar y explicarles, también. Si me dices, ¿me siento libre en Venezuela? No. Pero, ¿me siento libre en Alemania? Tampoco. ¿Me siento libre en España? Pues tampoco. Entonces, como decimos en Venezuela, y dicen ustedes también en España, hay mucha tela que cortar todavía..

Samuel Mariño asegura que en el escenario se muestra tal y cómo es. Foto: Miguel Ángel Fernández.

Samuel Mariño asegura que en el escenario se muestra tal y cómo es. Foto: Miguel Ángel Fernández.

SHANGAY ⇒ ¿Sigue siendo siendo necesario el Orgullo?
SAMUEL MARIÑO ⇒ El Orgullo, por supuesto, sigue siendo necesario. Porque, como te digo, todavía no sé siquiera si en estos países en los que nosotros decimos que tenemos libertad… Bueno, sí, ¿cuál es la libertad?, ¿que no vamos a la cárcel? Quizás esa es la libertad, si quieren llamarlo libertad; pero todavía hay muchas personas que no son libres, que no se sienten libres. En España, por ejemplo, cuando abres las aplicaciones, hay muchas personas sin fotos. ¿Por qué?

«¿Rosalía lírica? Hay algunos colegas que dicen que no les gusta que se diga que canta ópera. Yo digo que siga cantando así»

SHANGAY ⇒ Igual es porque tienen pareja y están siendo infieles…
SAMUEL MARIÑO ⇒ No sé si es realmente es porque tienen pareja. Quizás algunos sí, pero yo creo que la mayoría es por ser discreto. Eso de ‘discreto’…, yo detesto esa palabra.

SHANGAY ⇒ ¿Tú tienes aplicaciones?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Estoy saliendo con alguien, vamos a ver cómo… Sí, sí tengo aplicaciones, pero vamos, estoy saliendo con alguien.

SHANGAY ⇒ Entonces, ¿tienes pareja?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Estoy saliendo con alguien, no sé si tengo pareja, pero estoy viendo a alguien.

SHANGAY ⇒ El Orgullo de Madrid es francamente espectacular. ¿Participarías cantando en algún escenario para hacer una especie de ‘Pavarotti & Friends’?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Bueno, yo he participado ya en Orgullos en Europa, sobre todo en Escandinavia. Hice una producción en la ópera de Copenhague, que fue creada específicamente para el Orgullo, luego canté en Oslo también en una ópera hecha solo para esos días.

SHANGAY ⇒ ¿Y te gustaría cantar en el escenario del Madrid? Podría ser muy divertido…
SAMUEL MARIÑO ⇒ Por supuesto, me gustaría cantar y me gustaría que las óperas, las casas de ópera, también se abrieran como hacen los escandinavos, que hicieran algo durante ese día. Porque en las marchas del Orgullo no hay mucha música clásica. Y digamos que sería genial que también pudiéramos involucrarnos como artistas a los que nos gusta la música clásica; estar representados también en ese día del Orgullo.

SHANGAY ⇒ Ya que nos dices que has crecido en la cultura pop… ¿Divas de la ópera versus divas del pop?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Me preguntaron hace poco que si prefería a Whitney Houston o a Maria Callas, y dije que a Maria Callas. Pero estos estos días he estado escuchando a Whitney Houston y me dije «es que es increíble». No digo que Callas no sea increíble, ¡por supuesto que es increíble! Pero si me preguntas por las divas de hoy, cuando hoy en día las divas son las del pop…. Definitivamente, lo siento, pero prefiero a Lady Gaga que a Anna Netrebko. [risas]

SHANGAY ⇒ ¿Te definirías tú como una diva de la ópera? 
SAMUEL MARIÑO ⇒ ¿Qué quieres decir con diva? Bueno, una vez me consideré diva porque el director de orquesta no quería hacer lo que yo quería. Si eso me hace diva, ¡pues sí! Pero, ay, yo soy –y eso es lo que justamente me gusta de ser venezolano, caribeño– muy abierto con el público, de verdad; soy como todo el mundo, en serio. Es que, quizás la ópera y la música clásica son como ese camino hacia lo divino. Siempre hablamos de algo divino como los dioses, algo tocamos a los dioses pero, al fin y al cabo, somos mortales. [risas]

SHANGAY ⇒ Si yo te digo Rosalía lírica, ¿tú qué qué me contestas?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Rosalía lírica, ¡sí! No sé si la gente lo sabe, pero Rosalía hizo el conservatorio, es una persona que sabe música. ¿Rosalía lírica? Mira, yo tengo colegas, contratenores, que recientemente en una entrevista dijeron que no les gusta que digamos que Rosalía está cantando ópera. A mí me parece que está bien, porque si eso nos hace más populares y vamos a traer más público hacia la ópera, pues está bien. ¡Que Rosalía continúe cantando así!

Samuel Mariño, bandera LGTBIQ+ del ‘Anuario de Shangay’

SHANGAY ⇒ Eres personaje de bandera del Anuario de Shangay. ¿Cómo resumirías tu año 2025 que ahora termina?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Lo resumiría como intenso. Por muchas cosas; mi vida personal fue intensa pero, también, fue un renacer. Renací muchas veces. Pero sí, sobre todo, fue intenso. Este año fui a Australia, China, Estados Unidos… Viajé mucho este año y sí, fue intenso.

SHANGAY ⇒ ¿Con qué te quedarías?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Con la intensidad. ¡Me encanta! Es que me gusta me gusta el drama. Este año también se grabó un documental sobre mí: todo un año con cámaras detrás todo el día, entonces hay mucho drama, es como Las Kardashian. De de este año 2025 me quedaría con todo el drama que pasó.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué crees que te hemos elegido para ser una de los personajes de la bandera?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Uy, no sé; y no no quiero parecer egocéntrico. Quizás porque en la música clásica, hoy en día, creo que todavía no hay muchas personas que hablen abiertamente sobre ser parte de la comunidad queer y todo eso. Hay muy pocos colegas que lo hablen abiertamente, y ellos van a decir que no es necesario. Pero sí, es necesario y pienso que es muy importante hacerlo.

SHANGAY ⇒ Pero sí que hay otros cantantes que hablan abiertamente del tema, que son militantes, activistas…
SAMUEL MARIÑO ⇒ No. Lo siento, pero no. Gente LGTBIQ+ pero que sea activista y que lo hable abiertamente… Colegas que hablen abiertamente, no sé; espero que los haya, quizás me equivoco, yo tampoco lo sé todo.

«La bandera LGTBIQ+ la pondría en la entrada de todos mis conciertos»

SHANGAY ⇒ ¿Cuál es el siguiente paso que debe dar la comunidad?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Es que es difícil esta respuesta. Tengo que pensarla… El siguiente paso que el colectivo debería dar es no dar las cosas por sentadas. Todavía, como como digo, hay muchas cosas que hacer, que trabajar. Hay muchas personas que incluir. El siguiente paso sería seguir incluyendo personas; seguir incluyendo letras.

SHANGAY ⇒ ¿Dónde colocarías esta bandera LGTBIQ+ de la que formas parte?
SAMUEL MARIÑO ⇒ La bandera de LGTBIQ+ la pondría conmigo, la usaría como vestuario, por supuesto. Yo no soy mucho de banderas. Pero sí, la bandera la pondría en mis conciertos, fuera en la entrada.

SHANGAY ⇒ ¿Qué le pides a 2026?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Seguir aprendiendo y, sobre todo, tiempo. Este año pasó demasiado rápido para mí. Así que le pido tiempo. ¡Dame tiempo, 2026! [risas] Dame tiempo para sentir, dame tiempo para pensar, dame tiempo para aprender, dame tiempo, sí, ¡dame tiempo!

SHANGAY ⇒ Pues ahora te voy a hacer una pregunta que, entre todos los personajes de bandera, solo puedes responder tú: ¿Qué nos dirías cantando a Shangay?
SAMUEL MARIÑO ⇒ Uyyyy, espera que esto es muy complicado: «Donde camines, el viento debería soplar… Y los árboles deberían hacerte sombra porque te mereces eso y mucho más» [del oratorio Sémele, de Händel. Lo puedes escuchar en el vídeo de esta entrevista].

Samuel Mariño es uno de los Personajes de Bandera del 'Anuario de Shangay'. Foto: Miguel Ángel Fernández.

Samuel Mariño es uno de los Personajes de Bandera del ‘Anuario de Shangay’. Foto: Miguel Ángel Fernández.

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