15/10/2018

Relatos gays de fin de semana: ‘Hay días que me levanto’

14 octubre, 2018
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Hay días que me levanto, me preparo el café y leo las noticias mientras espero a que la cafetera me saque del letargo. Luego, con la taza humeante en la mano, salgo al balcón y me enciendo un cigarrillo mientras el sol enciende el cielo de esta ciudad que se resiste a despertarse.

Hay días en los que, sentado en el balcón, miro el móvil, contesto algún mensaje, hago algunos likes y voy a la nevera en busca de un yogur, una fruta o un trozo de bizcocho que me llene este vacío que siento.

Hay días en los que saco cuidadosamente la ropa del armario, elijo los zapatos, destiendo unos slips del tendedero y lo ordeno todo sobre la cama como si de una boda se tratase.

Hay días en los que me afeito frente a un espejo que no me reconoce y me paso la cuchilla de afeitar cortándome la barba y los deseos. Luego me desnudo, me meto en la ducha, intento sin atino graduar la temperatura del agua y, demasiado fría o demasiado caliente, siento como cae sobre mi cabeza y mi cuerpo. Es entonces, en ese momento, cuando lloro y mis lágrimas se escapan por el sumidero mientras los botes de champú intentan transmitirme un frescor que yo no siento. Es entonces cuando te echo de menos.

Luego, cuando la ducha y las lágrimas acaban, descorro la cortina, alargo la mano para coger la toalla y me secó un pie en el borde de la bañera intentado que no quede humedad entre los dedos. Luego me seco el otro pie y después todo el cuerpo.

Me visto, me lavo los dientes, me peino y bajo en el ascensor sin mirarme en el espejo.

Hay días en los que me pierdo entre la gente que puebla esta ciudad y yo solo espero encontrarte algún día de nuevo.

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Shangay

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