22/07/2019

Hidrogenesse: “Ser raros no es un valor añadido para nosotros”

23 mayo, 2019

Como no se prodigan todo lo que deberían, hay que celebrar por todo lo alto que Hidrogenesse publiquen nuevo álbum, Joterías bobas. Han pasado cuatro años desde Roma, y en esta ocasión Carlos Ballesteros y Genís Segarra llegan tan reconocibles como siempre, pero a la vez distintos. Y más viajados.

Sus viajes a Sudamérica –con idilio reconocido con México– y su estancia en París –allí comenzaron a grabar el álbum, en casa de su amigo Jérémie Orsel– les impulsaron a trabajar de una manera distinta, y también el espíritu y la inspiración han sido diferentes. Así ha salido Joterías bobas, quizá el disco más colaborativo de su carrera, en el que los ménage à trois y à quatre predominan, con Single, Elsa de Alfonso o el propio Jérémie Orsel enriqueciendo la colección de canciones más positivas de Hidrogenesse. Cuyo título nació, por cierto, de un insulto homófobo que recibieron en la redes.

Quien llamó a sus canciones ‘joterías bobas’ (mariconadas tontas) no sabe el favor que les hizo, porque les sirvió en bandeja el nombre de su mejor disco. De esta nueva pasión colaborativa salió durante su reciente estancia en México el show cabaretero Salón Talismán, creado por Arturo Lugo. ¿Llegaremos a verlo aquí? “Existe la posibilidad de que suceda, pero el año que viene”. Bueno, como están acostumbrados a ir a su ritmo, tiene sentido que con este espectáculo suceda igual.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué creéis que os salido un disco tan optimista?
GENÍS SEGARRA ⇒ Porque estamos hartos de la negatividad y el drama…
CARLOS BALLESTEROS ⇒ Aunque estén presentes en algunas canciones como La carta exagerada o La cita, hemos introducido en ellas un tercer protagonista que viene a decirnos «oye, espabila, que no es para tanto».

SHANGAY ⇒ Que contéis con Single, por ejemplo, no sorprende, pero que hayáis colaborado con La Terremoto de Alcorcón en Llorreír, sí…
CARLOS ⇒ Es una canción que nos estaba costando mucho y se nos cruzó. Llegó ella, que nos propuso (frescamente, como es La Terremoto) que si alguna vez queríamos que hiciera unos coros, ahí estaba. Al cabo de un par de días, le dije a Genís que le propusiéramos que cantara en Llorreír. Y logró que su parte, que al principio era un añadido, se convirtiese en la parte central de la canción. Nos ayudó a editarla y encima se convirtió en la protagonista, que le da mucha chispa.
GENÍS ⇒ Con los demás invitados fue distinto, a ellos fuimos a buscarles. Y a Jérémie, Single o Elsa les utilizamos como si fueran un instrumento más.

SHANGAY ⇒ Este periodo de expansión que estáis viviendo, ¿surgió de manera espontánea?
CARLOS ⇒ Ha surgido de una manera lenta, hemos tardado mucho en ser más sociables. Éramos muy huraños [risas], y ahora lo seguimos siendo, pero de otra manera.
GENÍS ⇒ A mí La Terre me leyó la cartilla, y cuando grabamos me dijo «te tenía en mi lista negra desde que hablamos por primera vez, porque el día que nos conocimos fuiste súper seco conmigo…». No lo recuerdo, pero seguro que es verdad. Me daba miedo la gente, y hacía ese papel de persona antipática. De unos años para acá, hacemos el esfuerzo de aceptar invitaciones a fiestas y conciertos…
CARLOS ⇒ También ha ayudado haber trabajado con Single, con Lidia [Damunt], con Doble Pletina… Hemos cambiado el chip de manera muy lenta. Como es el grupo, somos lentos para todo.

SHANGAY ⇒ ¿Nunca os agobió esa lentitud que os caracteriza?
GENÍS ⇒ Sí tuve un momento de agobio. Veía que todo iba tan despacio que me preguntaba “¿qué nos deparará el futuro?”. De hecho, decidí buscarme un plan b, y me ofrecí como teclista a muchos grupos que me interesaban, de los que no voy a decir los nombres. No salió bien, porque ninguno me llamó. Se ve que no es lo que llama la atención de mí, que toque el teclado [risas]. Al final, nunca estamos parados, lo que pasa es que vamos a una velocidad distinta al resto.

SHANGAY ⇒ ¿Os gusta sentiros diferentes?
GENÍS ⇒ No es que nos guste, es que hemos tenido que aceptarlo.
CARLOS ⇒ Cuando hicimos Llorreír, por ejemplo, pensamos que le iba a hacer gracia a todo el mundo. Empezamos a enseñársela a amigos… y no decían nada. Lo analizamos con más perspectiva y nos dimos cuenta de que es rara, aunque nos costó.
GENÍS ⇒ Uno no piensa en ser raro, ni quiere serlo. Porque para nosotros ser raros no es un valor añadido. Pero reconocemos que lo somos, y ya está.

“Esta vez reivindicamos en plan mariquitas que se lo pasan todo por la peineta, no tipo drama queens”

SHANGAY ⇒ Qué bien os ha sentado toda la inspiración latina que se escucha en Joterías bobas
GENÍS ⇒ Lo que nos sentó muy bien fue salir fuera en 2015, y conocer México, Argentina, Chile, Uruguay y Perú. Cuando estamos por allá se nos ocurren miles de cosas.
CARLOS ⇒ Salimos de nuestra rutina y nos inspira mucho. Igual que los melones son más grandes allí, las ideas que se nos ocurren, también. También nos sentó bien comenzar el disco en París, fuera de casa. Tuvimos que ser prácticos y llegar con el trabajo adelantado; nada que ver con el trabajo en nuestro estudio en Barcelona. Igual desde que empezamos una canción hasta que la terminamos pasan tres años. El sistema ha sido muy distinto, y es lógico que el disco lo refleje.

SHANGAY ⇒ Qué casualidad que os acerquéis a ritmos como el chachachá casi a la vez que Madonna
CARLOS ⇒ Son olas. Como cuando en España, en Italia y en todas partes se hacían mambos; acuérdate de Xavier Cugat, por ejemplo. Pues ha llegado una nueva ola latina.
GENÍS ⇒ Pero como somos tan rancios, no podríamos hacer un reguetón, nos daría vergüenza.
CARLOS ⇒ Y eso que en este disco hemos incluido cosas que antes nos habrían dado vergüenza, sobre todo en las letras. Detalles que antes habríamos desechado por cursis, ligeros o naíf, esta vez no.
GENÍS ⇒ Igual es una reacción al exceso de drama, desgarro y depresión que vemos reflejados en mucha música a nuestro alrededor. Nos costaba encontrar cosas que nos parecieran bonitas. Porque las relaciones interpersonales no siempre son como Alien vs. Predator, a veces son agradables y lúdicas, y lo queríamos reivindicar.

SHANGAY ⇒ Lo reivindicáis en clave muy mariquita…
GENÍS ⇒ Sí, pero no en clave mariquita drama queen, sino de mariquita que se lo pasa todo por la peineta. Ahora todas esas reivindicaciones se hacen de manera mucho más natural. Hace veinte años, cuando empezamos, parecía que el gesto de ponerte tacones en el escenario provocaba que se te preguntara por qué lo hacías. Ahora nadie se fija en si llevo tacones, ni se pregunta por qué. En aquel momento teníamos más complejos, ideas interiorizadas sobre machismo y homofobia… No queríamos que se nos metiese en el cajón de ‘música gay’, aunque a la vez buscábamos que quedase claro que éramos gays que hacemos música; buscábamos cuestionar esos roles de que el machito hace rock y el mariquita tecno.
CARLOS ⇒ No nos queríamos esconder. Pretendíamos que se viesen los gestos que hacíamos al respecto, pero que no se nos juzgase solo por ellos. La gente joven tiene muchos más referentes y menos problemas en cuestiones relacionadas con sexualidad y género.

SHANGAY ⇒ De ahí que no dudaseis en titular el disco Joterías bobas
CARLOS ⇒ Hace diez años no lo habríamos hecho. Ahora que somos más pasotas y mayores, no lo hemos dudado. Nos hemos liberado de muchos prejuicios sobre nosotros mismos.
GENÍS ⇒ Hace años me sentaba mal que nos dijeran que éramos unos cachondos, me parecía que estaban negando todo nuestro trabajo y no reconocían que nos tomamos el humor muy en serio. Ahora no se me ocurre nada mejor que quien llegue a nuestros conciertos diga «vamos a ver a estos cachondos».

SHANGAY ⇒ ¿Por qué decidisteis hacer una versión del cuadro de André Derain Arlequín y Pierrot para la portada?
GENÍS ⇒ Fue idea de Carlos. Vino un día y me dijo «voy a comprar ropa blanca y papel blanco y lo voy a pintar todo». Y como siempre hemos sido de hacernos todo nosotros, me pareció muy bien.
CARLOS ⇒ La primera idea era hacer algo teatral para la portada, alquilar telones o hacernos fotos en un teatro. Pero resultaba muy complicado, y los escenarios resultaban demasiado grandes. Si lo podía hacer todo en nuestro comedor, ¿para qué? No me resultó nada estresante pasarme días pintando, al contrario, era feliz. Luego llegó Alicia [Aguilera], nos hizo la foto, la vimos y dijimos “pues ya está”.

“Nos hemos liberado de muchos prejuicios sobre nosotros mismos”

SHANGAY ⇒ ¿Por qué os gusta tanto disfrazaros?
CARLOS ⇒ La primera vez que lo hicimos fue la primera vez que tuvimos que subirnos a un escenario, cuando tuvimos que plantearnos cómo nos íbamos a presentar… Empezamos en los 90, en el momento álgido del grunge y el techno, y como reacción a eso, en nuestro primer concierto yo salí con el traje de boda de mi padre. Poco a poco fuimos mutando. Como cuando nos volvimos más hippies y nos vestíamos con trozos de tela.
GENÍS ⇒ Esa fue mi fase favorita. Llevábamos en la maleta, junto con los instrumentos, muchas telas, faldas y blusas gigantes. Horas antes de tocar decidíamos qué nos poníamos encima: esta falda en la cabeza, esa blusa atada a la cintura…
CARLOS ⇒ Eso era cuando aún teníamos pelo. Con pelo todo queda mejor [risas]. Cuando se nos cayó, empezamos a buscar otros recursos: maquillaje, complementos… Gana todo el mundo, porque es divertido para nosotros y también para el público.
GENÍS ⇒ Y engancha. Porque hay que ver la de cosas que podemos hacer con unos retales, unos imperdibles, unas lentejuelas cosidas con hilo, ¡qué menos!

SHANGAY ⇒ En una época en que tantos artistas confían ante todo en su estilista, se agradece que apostéis por vuestra manera de presentaros, y sin desear el lujo extremo…
CARLOS ⇒ Ojo, que nos da envidia cuando vemos los trajes tan bonitos o las máscaras que sacan determinados artistas. Pero nosotros lo tenemos que hacer a nuestra medida.
GENÍS ⇒ Lo que sucede es que esa fusión de música y moda que tiene tanta fuerza ahora, en vez de provocar un efecto de creatividad y fantasía, a veces da como resultado lo contrario. Porque como haya algo que esté de moda, todo el mundo viste de la misma manera, o usa exactamente los mismos complementos. Hay que salir de esa esclavitud.

SHANGAY ⇒ ¿Algún artista actual que os encante por el universo propio que se ha creado?
CARLOS ⇒ De entre los jóvenes, Putochinomaricón. La primera vez que le vimos debía ser, como mucho, su décimo directo, nos sorprendió el desparpajo y el control que tiene del escenario y del público.
GENÍS ⇒ Yo no tenía ese control en mis primeros conciertos, creo. A lo mejor por dentro estaba igual de inseguro que yo, pero lo disimulaba muy bien. Gracias a haber crecido con las redes, estos artistas de la generación actual tienen una conciencia de su imagen que nosotros nunca tuvimos. Porque, como mucho, nos mirábamos en el espejo.
CARLOS ⇒ ¡Y no nos mirábamos tanto! [risas] El hecho de estar constantemente comunicándote a través de una pantalla, y recibir feedback, te permite perfeccionar mucho la imagen que compartes. A lo mejor a nosotros nos costaba diez años decidir si algo nos quedaba bien; ellos lo tienen claro en una semana.

SHANGAY ⇒ Ahora que habéis cogido carrerilla, ¿creéis que el próximo disco no tardará cinco años en llegar?
GENÍS ⇒ Como este año parece que no vamos a tener vacaciones, justo me ha dicho Carlos que nos podemos poner a escribir canciones. Cuanto antes empecemos, mejor.
CARLOS ⇒ Pero nunca sabemos qué va a pasar. Porque también tenemos que ocuparnos del sello [Austrohúngaro], tenemos que preparar el próximo disco de Espanto…
GENÍS ⇒ …y perseguir a Chico y Chica para que se pongan las pilas. Una vez que sacamos este disco, tenemos que dedicarnos a eso, que tenemos el sello un poco abandonado. Es lo que toca.

EL ÁLBUM JOTERÍAS BOBAS SALE A LA VENTA EL VIERNES 24 DE MAYO EDITADO POR AUSTROHÚNGARO

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