06/04/2020

El Vaticano asegura (ahora) que las “uniones homosexuales son una expresión legítima y digna del ser humano”

20 diciembre, 2019
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Diciembre de 2019. Sí, como suena. Aún estamos con estas cosas. Después de muchas idas y vueltas, el Vaticano ahora parece dar un paso hacia el sentido común. Pero no sería de extrañar que dentro de unas semanas diera otros en sentido contrario. Pietro Bovati (secretario de la Pontificia Comisión Bíblica) es el impulsor de de un manual que, como adelanta la revista Vida Nueva, ha presentado ya en los medios vaticanos. En él se pide, ahora, la aceptación de “la homosexualidad y las uniones homosexuales como expresión legítima y digna del ser humano”.

El manual tiene por título ¿Qué es el hombre? Un itinerario de antropología bíblica. El propio Bovati ha declarado que “El Papa quería que este tema se tratara sobre la base de la Escritura, que es el fundamento y el alma de toda la reflexión cristiana”. En las más de trescientas páginas del escrito, se afirma entre otras cosas –siempre según Vida Nueva– que “la relación erótica homosexual no debe ser condenada”.

Es, sin duda, un paso importante por parte de la Iglesia que, insistimos, en 2019 sigue debatiendo sesudamente sobre cosas que están más que superadas por la sociedad y las legislaciones de casi todos los países civilizados. Según la citada publicación –de carácter religioso, pero con una línea editorial progresista–, se afirma que “una mentalidad arcaica e históricamente condicionada” debe dar paso a los datos de otras ciencias hacia “una nueva y más adecuada comprensión de la persona humana, que impone una reserva radical a la promoción exclusiva de la unión heterosexual en favor de una aceptación análoga de la homosexualidad y de las uniones homosexuales”.

Veremos cuánto tarda el mismo Vaticano en sacar otro sesudo análisis diciendo lo contrario. Recordemos que hasta el propio Papa Francisco ha pasado de decir ‘campechanamente’ a los periodistas el famoso “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?” o –utilizando ya un tono más cultivado, propio del lenguaje jesuítico en el que está formado– afirmar que “Dios te hizo así y te ama así” a asegurar a Jordi Évole –de nuevo de manera campechana–  que si un padre “ve cosas raras” en su hijo debería acudir a un especialista o que la homosexualidad era una moda… Mientras tanto, en España la Conferencia Episcopal ha hecho estos meses oídos sordos al obispado de Alcalá de Henares y a sus ‘terapias de curación’.

Hoy por hoy, lo único que está claro es que la Iglesia católica –que tiene en su nido los más escandalosos casos de pederastia, con cientos de sacerdotes en todo el mundo condenados por abusar de menores– está completamente obsesionada con la homosexualidad.

Tratados como este son, sin duda, enormemente importantes. Pero mucho más importante sería que abordaran este tema con la naturalidad con la que se trata en 2019, y no con ‘tratados de antropología’ que a casi nadie interesan. El lenguaje que la Iglesia utiliza para decir que no pasa nada por ser LGTBI suena a decimonónico, por no decir dieciochesco. Bienvenidos al siglo XXI. Feliz 2020.

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