24/09/2020

5 razones por los que el ‘Blond Ambition Tour’ de Madonna, en su 30 aniversario, sigue resultando icónico

14 abril, 2020

Hace treinta años, el curso de la música pop cambió para siempre. Madonna estrenó en Japón un 13 de abril de 1990 su Blond Ambition Tour, e hizo historia –pasaría por Madrid el 27 de julio de ese año–. Puso el listón altísimo para los conciertos pop, que ya nunca volvieron a ser iguales. La diva se convirtió en icono, y su ambición dio pie a una gira única e irrepetible, que para muches sigue siendo la mejor de la historia.

Fueron muchos los motivos que hicieron del Blond Ambition Tour un hecho artístico irrepetible, y cuya sombra se sigue viendo en muchos de los conciertos a los que acudimos hoy día –y a los que esperamos seguir yendo–. Madonna se encontraba en un momento artístico muy especial. Venía de publicar el excelente Like a Prayer, uno de sus mejores álbumes, y Vogue, incluida en la banda sonora de Dick Tracy, se había convertido en un hit global que había descubierto al público mainstream la cultura ballroom –como muy bien se refleja en la segunda temporada de Pose–.

También significó un momento de visibilidad para la comunidad LGTBI único. Madonna abanderó como pocas artistas en aquel momento la lucha contra la estigmatización de quienes luchaban contra el VIH/sida, y celebró la cultura gay, que tanta influencia tuvo en ella, de una manera muy especial en esa era. Treinta años después, el Blond Ambition Tour sigue siendo un momento clave en la historia del pop reciente.

Vamos a repasar los principales motivos que lo convirtieron en un tour icónico, además de en una experiencia que iba más allá de un concierto al uso. Porque aquel show se concibió como un espectáculo casi teatral, un musical nada habitual, sugerente, sexy y atrevido, articulado por las infalibles canciones de la reina del pop.

LA APUESTA POR UN ESPACIO SEGURO

En 1990 no era nada habitual pensar en un concierto pop masivo como un espacio seguro para los fans LGTBI de un/artista. Madonna quiso que el suyo lo fuese. Que se convirtiese en un oasis de libertad para que todo el mundo pudiese expresar su adoración por ella sin ningún tipo de miedo a ser discriminado por ello. De ahí que resultara tan especial que lo abriese con un Express Yourself tan homoerótico como revelador.

UNA EXPERIENCIA 'BIGGER THAN LIFE'

Madonna no se conformaría a partir de esa gira con interpretar su canciones. En el Blond Ambition Tour logró materializar su –sí, ambiciosa– visión con un espectáculo único, grandioso, una auténtica obra de arte en movimiento, con una teatralidad hasta entonces nunca vista –poco después llegaría el Performance Tour de Pet Shop Boys, otro referente en este sentido–.

Un concierto dividido en cinco secciones temáticas –desde entonces, un clásico en las giras de Madonna– que daban pie a cambios de escenarios, de atmósferas, de vestuario… Con la sensualidad –para muchos (de los que no iban a los conciertos), incómoda– a flor de piel. Y con ese icónico bustier diseñado por Jean Paul Gaultier que es, en sí mismo, una obra de arte eterna.

UNA ARTISTA EN LIBERTAD

Arrancó la década Madonna dejando claro “aquí estoy yo”. Los 80 habían sido tiempos de glorificar a cantantes monas al frente de bandas, o de grandes artistas femeninas –hablamos siempre del mainstream– cuyo talento era en cierto modo asfixiado y limitado por los grandes directivos de las discográficas que las habían fichado.

Madonna, con esta gira, dijo definitivamente “hasta aquí”. Y se permitió hasta la última extravagancia que consideraba necesaria para materializar su visión. Véase el documental En la cama con Madonna (Truth or Dare) que inmortalizó la experiencia, sin ir más lejos –de la que Pedro Almodóvar no guarda un gran recuerdo, tal y como confesó recientemente en un artículo en que recordó sus experiencias con la diva cuando visitó Madrid con esta gira–.

ARTE POP EN LOS TIEMPOS DEL SIDA

Eran momentos dramáticos, en los que la pandemia del sida, señalado como un “castigo divino” para los homosexuales por la población más retrógrada de Estados Unidos, dio pie a años verdaderamente trágicos para la comunidad LGTBI. Madonna, muy concienciada, perdió muchos amigos en aquel momento, y quiso hablar alto y claro del tema para darle visibilidad. De ahí que incluyera en el álbum Like a Prayer, un mensaje claro a favor de la prevención y el uso del preservativo.

También lo hizo cuando se propuso catapultar el voguing donde consideraba que merecía estar. Se rodeó de bailarines que provenían de la cultura ballroom para que la ayudaran. Tanto los bailarines del vídeo como los de gira, salvo uno, eran gais. Y ellos mismos, para su sorpresa, se convirtieron, gracias al Blond Ambition Tour, en iconos de visibilidad LGTBI. Lo cuentan en el documental Strike a Pose (2016), un complemento perfecto para bucear en todo lo que supuso esta era para Madonna y quienes la acompañaban en esta aventura.

'LA' MADONNA

A partir de Vogue y el Blond Ambition Tour, Madonna pasó a ser algo más que una estrella pop. Para sus fans –y específicamente, los de la comunidad LGTB– pasó a ser LA Madonna. Porque ya no era solo icono, en cierto modo se la veía como una madre, o madrina, del mundo pop que fascinaba al público LGTB. Y ella supo cómo encarnar a esa figura referencial: sexy, con confianza en sí misma, en ocasiones borde y desafiante, pero también maternal y cómplice.

Por este motivo, y tantos más, esta gira que cumple 30 años se convirtió en un auténtico referente que trasciende lo musical. ¿Para cuándo un lanzamiento conmemorativo en condiciones para disfrutarlo como se merece, por cierto?

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