28/11/2020

Ingrid García-Jonsson y Verónica Echegui, pareja musical y empoderada en ‘Explota Explota’

2 octubre, 2020

Es la comedia musical que necesitábamos para animarnos este otoño tan raro. Con los clásicos de Raffaella Carrà como banda sonora, Explota Explota cuenta una historia de empoderamiento femenino ambientada en los 70 con una pareja protagonista de lujo formada por Ingrid García-Jonsson y Verónica Echegui, con las que hablamos.

Su título da ya muchas pistas de por dónde va esta comedia romántico-musical. Y es que es parte de una de las canciones míticas de Rafaella Carrà, En el amor todo es empezar –que en la banda sonora interpreta Ana Guerra–. Hay mucho que cantar y contar en esta película, cuya principal pretensión no es otra que lograr que los espectadores salgan del cine con una gran sonrisa, algo muy necesario en estos tiempos que corren.

Nacho Álvarez se ha atrevido a rodar una primera película que es todo un homenaje al cine musical de décadas pasadas. Y ha ambientado Explota Explota en la España de los primeros 70, en la que aún existían los censores y se defendía esa mentalidad tradicional y represora que, como vemos en la película, sufrían sobre todo las mujeres y las personas LGTBI.

“El motor de cambio suelen ser las minorías, que luchan porque las cosas mejoren. El hombre heterosexual, como los que salen en la película, es un pelele de esta sociedad” (Ingrid García-Jonsson)

En ese momento histórico, María (Ingrid García-Jonsson) deja a su novio plantado en el altar en Roma y regresa a Madrid dispuesta a cumplir su sueño de ser bailarina. Varios golpes de suerte la ayudan a ir consiguiéndolo, apoyada siempre por su amiga Amparo (Verónica Echegui), una murciana que también es muy echá p’alante. María logra un puesto en el programa de variedades Las noches de Rosa, comandado por Rosa (Natalia Millán), y dirigido por Chimo (Fernando Tejero), siempre dispuesto a aprovechar su privilegiada posición para abusar de las chicas que llegan al programa con grandes sueños.

A la vez, María comienza una relación con Pablo (Fernando Guallar), al que conoce en el aeropuerto y que, casualmente, trabaja también en el canal de televisión. Entre enredos, bailes y risas, la historia se va desarrollando al ritmo de las canciones más conocidas de la Carrà, que son clave en la acción.

Ingrid García-Jonsson y Verónica Echegui, las dos grandes protagonistas de Explota Explota, forman un dúo cómico de altura. Y la compenetración que transmiten en pantalla es idéntica cuando se reúnen con Shangay para hablar de la película y de la experiencia. “Lo que queríamos lograr es que la gente saliera contenta del cine, y creo que eso lo hemos conseguido. Nos viene guay recuperar el ‘espíritu raffaellístico’ y celebrar la vida”, afirma Ingrid, mientras Verónica asiente.

Ingrid es María en la película, un auténtico torbellino que tiene claro que su vida y sus objetivos son lo primero. “No soy tan echá p’alante como mi personaje”, explica García-Jonsson. “Intento no pensar las cosas mucho y seguir mis instintos, pero luego siempre me entran las dudas. Me como más la cabeza que María… He sido muy cagona y he tenido mucho miedo de muchas cosas, de decir lo que soy y lo que quiero frente a lo que se espera de mí, y con el tiempo me voy dando cuenta de que no me sirve ser así. María es una bomba, va a por todas y no se plantea nada. Así que ha estado muy bien meterme por un tiempo en alguien que piensa y actúa así”.

La mejor amiga de María en la ficción es Amparo, murciana y también muy lanzada, aunque algo más tradicional –de primeras– que su inseparable compañera de andanzas. Y es que el hecho de que su acento murciano tenga tanta relevancia es un plus cómico. “A veces a Ingrid le salía su acento andaluz cuando me escuchaba a mí hablar con acento murciano”, y se echan a reír las dos. “Mantenerlo no era fácil. De hecho, cogí a Pili, una amiga de un amigo, que es murciana, para que me ayudara. Quedábamos, le actuaba mis frases y si veía en cualquier momento que el acento no colaba, me ayudaba. También quedé con Pepa Aniorte, que también es murciana, y me dijo expresiones que podía utilizar. ¡Qué expresiones! Es que esa manera de hablar, tan rica, debería tener más reconocimiento, porque es gloria bendita”.

“Me parece muy bien que en la película se refleje la problemática de las personas LGTBI en los 70” (Verónica Echegui)

Tanto Ingrid como Verónica tuvieron que enfrentarse a un reto importante por primera vez en cine: cantar y bailar. La primera se lo planteó como todo un desafío: “Ni canto ni bailo”, dice. Su primera experiencia fue en un musical amateur, y no terminó muy contenta. “Me dijeron que no lo hacía bien y que era muy lacia, así que lo dejé”, recuerda. “Cuando me ofrecieron la película, avisé, y me pusieron a un coreógrafo maravilloso (Toni Espinosa) que estuvo conmigo desde el minuto uno. También me pillé una profesora de canto. Curré mogollón, bailaba seis horas al día sin parar, incluso los domingos. Queda un poco feo que lo diga, pero estoy orgullosa de lo que he conseguido. Aquí lo importante era transmitir, y como mi personaje se atreve con todo, yo tenía que hacer lo mismo”.

Verónica Echegui también está contenta con el resultado. “Me imponía, porque no había cantado nunca, pero lo disfruté mucho. Y descubrí que la Carrà tiene un rango mayor de lo que pensamos de primeras. ¡Y qué capacidad pulmonar!”. Ay, Raffaella Carrà, tan presente en todo momento en este proyecto. Como cabía esperar, ambas se declaran fans (¿quién no lo es?). Ingrid asegura que le encanta desde siempre. “Su música puede que la hayamos escuchado tanto que nos haya llegado a saturar en algún momento, pero de lo que soy muy fan es de su espíritu. Las anécdotas que corren sobre ella, las arengas que les daba a sus compañeras en los 70 para que no dejaran que nadie les pasara por encima, todo lo que hizo por el movimiento LGTBIQ, lo inteligente que es… Encima tiene un tipazo, viste que te cagas… ¿Cómo no admirarla?”.

Verónica ha llegado a un punto en que asegura que se pondría un póster suyo en casa, algo que no hizo de adolescente. Y eso que sus canciones las he bailado siempre. “Me fascinó desde que empecé a verla de pequeña en ¡Hola, Raffaella!”. De entre los números musicales que protagonizan durante la película, Ingrid dice que se queda con el que tiene como banda sonora el clásico de la Carrà Adiós amigo. Y Verónica, con el de Lucas, precisamente el más marica de la película. “¿Es supermarica! Y me parece muy bien que en la película también se refleje esa problemática, la de las personas LGTBI, en los 70. Ahora son mucho más visibles las distintas orientaciones y preferencias sexuales, pero entonces no”.

Y es que Amparo, su personaje, tiene una ‘relación’ con un chico que no parece sentirse demasiado atraído por ella… “Me puse en el lugar del personaje, que interpreta Fran Morcillo, y pensaba ‘qué horror vivir así’. Él trabajó el personaje no desde el lugar de saberse gay, o querer engañar, sino desde si sería capaz de tener una relación con una mujer”. No eran momentos para mostrarse abiertamente gay, ni siquiera cuando dicho personaje trabaja en televisión, un medio aparentemente liberal. “Estoy convencida de que mucha gente aceptaba esa realidad sin problema”, reflexiona Echegui, “pero el sistema no”.

“Esta sociedad nos tiene muy encasillados, y salir de ahí es complicado” (Ingrid García-Jonsson)

Tampoco estaba el sistema muy por la labor de permitir a las mujeres expresarse con libertad en nuestro país en los años 70, y María, el personaje de Ingrid, lo vive en sus carnes. Lo bueno es que en la película de Nacho Álvarez son las mujeres las que llevan la voz cantante –a todos los niveles–, y los hombres no dejan de ser peleles con escasa iniciativa. “Como homenaje a Raffaella que es Explota Explota, era lo suyo”, dice García-Jonsson. “El motor de cambio suelen ser las personas más desfavorecidas, de minorías, que luchan porque las cosas mejoren. El hombre heterosexual, como los que salen en la película, es un pelele de esta sociedad. Gente que no se plantea nada, y que tira con lo que le dicen. Es un reflejo de la sociedad en que estamos”.

Asegura Ingrid García-Jonsson que, aunque no haga de Raffaella en la película, siente que su personaje está inspirado en ella, y en lo que debieron ser sus experiencias en los inicios. “Seguro que vivió situaciones complicadas, y quise informarme. También sobre su manera de moverse, de cantar…, y no ha sido fácil recrearla. Por suerte, en YouTube lo tienes todo, porque no quiero imaginarme cómo se tenía acceso a ese tipo de información antes”. Verónica continúa reflexionando sobre cómo quedan reflejados la mayoría de los personajes masculinos. “Es cierto que el retrato del hombre es bastante terrible, sí: entre que Chimo es un depredador sexual, el censor [Pedro Casablanc], el hijo del censor [el protagonista masculino, Fernando Guallar]… Está muy bien que el foco esté en la amistad entre nosotras dos”.

“La película tiene ese grado de locura porque el director ha estado abierto a todo lo que aportábamos” (Verónica Sánchez)

Coincidieron en la serie Apaches, aunque no llegaron a compartir tiempo ante la cámara, así que ambas agradecen esta oportunidad. Y la química que desprenden es señal de cómo han disfrutado la experiencia. “Verónica es una bestia de la naturaleza”, dice Ingrid. Verónica se queda sin palabras, aunque podría haber comenzado a soltar piropos también.

Sánchez asegura que si el tono cómico de ambas empasta tan bien, tiene que ver con la libertad que les dio el director a la hora de crear. “Nacho nos compró muchas locuras a los actores durante el rodaje, hay puntos que son cosecha nuestra. Y la película tiene ese grado de locura es porque ha estado abierto a todo lo que aportábamos”. Y también quiso mostrar esa sororidad que termina por ser lo que más las une a ambas en la ficción. “En vez de pelearse la una con la otra, logran que su amistad les haga más fuertes”, explica Ingrid. “Las dos queríamos lo mismo, y entendemos el trabajo de una manera similar; por eso conectamos desde el minuto uno”.

Explota Explota invita al espectador a celebrar lo importante que es liberarse y ser uno mismo. Y ambas coinciden en que ojalá ese mensaje estuviese desfasado y no hiciese falta recordarlo, pero sí. “Hay mucho camino por recorrer, y si echamos la vista atrás vemos que las cosas no han cambiado tanto. Esta sociedad nos tiene muy encasillados, y salir de ahí es complicado”, afirma Ingrid. Por eso disfrutó tanto Verónica cuando por fin la vio terminada. “Lo que queríamos lograr es que la gente saliera contenta del cine, y creo que eso lo hemos conseguido”, dice. “Queremos que suponga un chorro de alegría para todo el mundo. Porque da ganas de vivir y de conseguir lo que se sueña. Me recordó lo bueno que hay en el mundo y en las personas, y no viene nada mal tenerlo muy presente ahora”.

EXPLOTA EXPLOTA SE PROYECTA YA EN CINES

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Shangay

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