24/05/2019

Lluvia de estrellas en el Teatro Real

19 abril, 2019
Léetelo en 5 minutos

La temporada 2019/20 va a ser como la noche de San Lorenzo con su famosa lluvia de estrellas. Pero estas de la lírica y con la lluvia repartida en once meses. El Teatro Real afronta su XXI temporada con un cartel que combina nombres míticos y legendarios con las nuevas estrellas del canto.

Plácido Domingo es el rey. De eso no hay duda. Una leyenda mundial que ya ha desbancado al mismísimo Caruso. El tenor madrileño (hoy barítono, por cosas de la edad) ya ha sido definido como «el superman de la ópera». Una vez al año viene al Real, su casa, y en esta temporada lo hace nada más y nada menos que dando vida en cinco funciones a Germont en La Traviata, uno de los papeles estrella de su nueva tesitura.

En su afán por no hacer distinciones entre los primeros repartos y los segundos o terceros –insistiendo así en la tendencia actual de que no sean mejores o peores unos que otros–, Plácido no tendrá nunca como Violeta a Lisette Oropesa, una de las nuevas reinas de la ópera de Verdi. ¡Gran drama en el mundo de los fans! Tendrán que pillar dos (o más) entradas. Es lo que tiene ser fan con estos repartos del siglo XXI: hay que hacer encaje de bolillos.

Javier Camarena –que cantará L’elisir d’amore un solo día, e Il pirata cinco– será otro de los quebraderos de cabeza para todos esos starfuckers que corremos a las taquillas (hoy digitales) en busca de esa noche histórica. Joyce DiDonato (en un concierto), Ekaterina Bakanova (Traviata), Dmitri Ulyanov (Felipe II, en Don Carlo), Ainhoa Arteta (que vuelve al Real por la puerta grande como Elisabetta de Valois en Don Carlo), María Agresta (que se alterna con Arteta en el rol), Sabina Puértolas (L’elisir d’amore), el maravilloso –y guapísimo– Erwin Schrott (Elisir), Yolanda Auyanet (ll Pirata), Celso Albelo (Il Pirata), Ermonela Jaho (Iris), Anna Netrebko y Yusif Eyvazov (que cantarán su amor en un concierto), Borja Quiza (que tras su soberbio, rotundo e insuperable Barberillo en La Zarzuela tiene por delante un carrerón de los de llegar muy alto, salta a este Elisir plagado de estrellas y canta con Camarena en la que puede ser la gran noche del año en el Real), Felipe Bou (Il pirata), Ángeles Blancas (Lear), Juan Jesús Rodríguez (Don Carlo), Ismael Jordi (Traviata), Sonya Yoncheva y Yolanda Auyanet (se alternan en Il Pirata), Philippe Jaroussky (un concierto de joyas del barroco) o Franco Fagioli (Achille in Sciro, de Corselli)… La lista es interminable. Y una auténtica pesadilla para cuadrar agendas y repartos.

Foto de Il Pirata, dirigido por Emilio Sagi, en su estreno el año pasado en Milán. El montaje es coproducción del Real con La Scala y llega a Madrid en noviembre.

A todos estos nombres se suman los de las estrellas del foso y la escena como Bolton, Luisotti, Murray, Young, Heras-Casado, Carsen, Sagi, Bieito, McVicar, Decker… Y los siempre estupendos cuerpos estables del teatro, la Orquesta Sinfónica de Madrid y el Coro Titular del Teatro Real –dirigido por el maestro Maspero–, que ha sido ya bautizado por la crítica como uno de los mejores de Europa.

La temporada arranca el 18 de septiembre con el Don Carlo verdiano, en una producción  alquilada a la ópera de Frankfurt dirigida Nicola Luisotti en el foso y con regia de McVicar. No se entiende por qué no se rescata la legendaria e imponente producción propia de Hugo de Ana, que demostraría que en estos veintiún años ha habido cosas muy bien hechas en el coliseo. Hay montajes históricos que no se han vuelto a ver. Lo mismo ocurre con Traviata, teniendo la preciosa apuesta escénica decó de Pizzi en los almacenes… Viene, sin embargo, la magnífica –y archiconocida– producción de McVicar que catapultó al olimpo operístico –hace casi dos décadas en Salzburgo– a Netrebko y a Villazón. Está claro que al Real no le gusta tirar de fondo de armario: teniendo como tiene algunos ‘balenciagas’ de esos por que no pasa el tiempo, recurre demasiadas veces a algunos ‘zaras’ mucho peor cortados y cosidos. Habrá que esperar a ver cómo funcionan estos montajes para juzgarlos. Aun siendo buenos, es una pena.

El telón operístico se bajará a finales de junio con el estreno en el Real de La pasajera, de Mieczyslaw Weinberg, ópera en dos actos estrenada en el Festival de Bregenz de 2010 tras un estreno semiescenificado en Moscú en 2006. Será una nueva producción del Real con la (casi) siempre interesante English National Opera de Londres.

Entre esos dos títulos tan representativos de periodos tan diferentes están L’elisir d’amore, de Donizetti en octubre y noviembre; Il pirata, de Bellini, noviembre y diciembre en la bellísima producción que Sagi estrenó el pasado año para La Scala en coproducción con el Real; Mozart llega con La flauta mágica de la Ópera Comica de Berlín, que arrasó hace unos años en escenario y vuelve en febrero; Into The Little Hill, de George Benjamin, se verá en febrero en los Teatros del Canal; La Tetralogía wagneriana de Robert Carsen continúa con Die Walküre en febrero; la ópera electrónica Three Tales, de Steve Reich, en marzo con un reparto íntegramente formado por miembros del Coro del Real; el barroco regresa con Aschille in Sciro, de Francesco Corselli, en marzo, y nada más y nada menos que con Fagioli; Lear, de Aribert Reimann, en abril; La Traviata, de Verdi, en mayo (con una ‘segunda vuelta’ en julio para bajar definitivamente el telón y aliviar los calores); y el estreno en el Real de Iris, de Mascagni, en mayo.

Una temporada completa, que abarca más de cuatrocientos años de ópera, y en donde prima, como suele ser marca de la casa desde la llegada de Matabosch, la excelencia de las voces, sin dejar de lado la escena. Es decir, que por fin parece que el sentido común y muchas voces españolas han llegado para quedarse tras aquellos años que es mejor olvidar…

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Shangay

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