20/09/2020

Íñigo Aguas: “Que el lector se ponga cachondo con ‘Los cuerpos de la habitación roja’ es el mejor piropo”

7 febrero, 2020

Llega a la redacción de Shangay directo de la facultad, porque estudia cuarto de Publicidad y Relaciones Públicas. ¿El motivo de la visita de Íñigo Aguas? Promocionar su primera novela –el año pasado ya publicó un poemario, Lo prometido es duda–. Su debut en la ficción se titula Los cuerpos de la habitación roja, y se promociona como la primera novela juvenil erótica y gay publicada en España.

El desparpajo y la naturalidad que muestra en el cara a cara son los mismos con que ha escrito su novela, extrañamente explícita en cuanto a contenido sexual –gay–, dado el lector potencial –por edad– al que se dirige. Con clara vocación de ‘best seller’, Los cuerpos de la habitación roja es de esas obras que se devoran, porque cuenta con un argumento sencillo y adictivo, aunque con suficientes ramificaciones como para una segunda parte, Los cuerpos de las últimas veces, que se publicará en junio para cerrar el proyecto.

Esta no es la típica historia de chico conoce chico –que también–, introduce cuestiones como la aceptación de la identidad sexual propia, la homofobia interiorizada o la manera en que un grupo de jóvenes universitarios se enfrenta a la sexualidad en los tiempos de las redes sociales y las apps. Carne de serie, porque enseguida te vienen a la memoria elementos en común con Élite o Euphoria. Incluso podría tener un título paralelo, 50 sombras del empotrador Álex. Hay mucho de lo que hablar con Íñigo, con imagen más propia de modelo –influencer ya es– que de autor en el sentido tradicional del término. Fuera clichés entonces, hay que aproximarse a su obra y a él sin prejuicios ni etiquetas, que es lo que pide Aguas, cuyo sueño sería… trabajar en una editorial.

SHANGAY ⇒ ¿Has escrito el libro que a ti te habría gustado leer siendo adolescente?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Sí. Por eso me gustaría tanto que se convirtiese en lectura recomendada en los institutos. Creo que es una novela para todo tipo de público, porque habla de miedo y amor, que son sentimientos universales.

SHANGAY ⇒ ¿Cuánto hay de ti en este relato?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Poco. Como en mi libro de poesía conté tanto sobre mí, esta vez me apetecía contar otra historia con personajes ficticios, aunque el miedo que yo pude sentir en su momento, como el del protagonista –que se resiste a aceptar su homosexualidad y compartir ese hecho sin temor– está ahí. Los que nos hemos sentido diferentes en algún momento de nuestra vida nos podemos identificar con lo que cuento, con ese miedo que reflejo.

“Los que nos hemos sentido diferentes en algún momento de nuestra vida nos podemos identificar con lo que cuento”

SHANGAY ⇒ ¿Cómo superaste tú ese miedo?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Enfrentándome a él. Aunque nunca lo superas del todo, te das cuenta mirando a tu alrededor. En cualquier momento, alguien que no está bien de la cabeza puede intentar joderte la vida… Y es muy triste que tengas que sentirte atemorizado por lo que sientes por otra persona. Es algo que me frustra tanto que en ocasiones he terminado llorando en mi habitación. Seguir escuchando eso de “a mí no me importa que seas gay” no lo soporto, porque nosotros nunca hemos dicho “a mí no me importa que seas heterosexual”.

SHANGAY ⇒ También planteas la cuestión de la homofobia interiorizada, vivida por el protagonista, Eric, incapaz de aceptarse y abrirse a los demás con libertad, una realidad que tristemente sigue siendo actualidad, incluso en gente de tu generación…
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Encima con la etapa que estamos viviendo… ¿De verdad vamos a retroceder ahora? Por eso creo que la novela ha llegado en un buen momento. Quiero pensar que rompe barreras, y te hace ponerte en la piel de los personajes. ¿Por qué no se puede conectar con la historia de dos chicos, seas o no homosexual? Pensamos que ciertas cosas están superadas, pero todavía no hemos visto, por ejemplo, una película Disney protagonizada por dos príncipes…

SHANGAY ⇒ Dices que tu novela llega en un buen momento, pero te recuerdo que es también cuando se debate el pin parental
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Me da mucha pena esa cuestión. Parece que algunas personas tienen un miedo irracional a que se nos eduque en el respeto. ¿Te imaginas que mis padres me dijeran ahora que les hubiera gustado que en primaria no hubiese estudiado Historia o Matemáticas? No entiendo que haya padres que no quieran que nos enseñen desde pequeños valores, y a respetar.

“Como consumidor de novelas eróticas, cuando planteaban historias entre hombres me parecía que les faltaba ir un poco más allá”

SHANGAY ⇒ ¿Qué te parece ver que el claim promocional de Los cuerpos de la habitación roja sea que es “la primera novela erótica y gay para el público juvenil”?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Estoy encantado. Y pienso que qué rabia que no haya habido antes aquí una novela parecida, y más para ese público, el que empieza a tener relaciones sexuales. Yo soy consumidor de novelas eróticas, heterosexuales, y cuando plantean historias entre hombres me parece que les falta ir un poco más allá [risas]. Por eso escribí esta, con total libertad, sin saber si se iba a quedar toda la vida guardada en mi casa o si conseguiría que se publicara.

SHANGAY ⇒ ¿Te resultó excitante escribir las escenas sexuales o fue más bien un reto duro?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Fue lo más difícil, porque necesitaba que fueran todas diferentes. Quería usar un lenguaje muy explícito pero sin que terminara sonando a cachondeo. No quería que términos como “polla” o “paja” te pudieran sacar de la historia, que no se perdiese la tensión sexual que quería reflejar.

SHANGAY ⇒ ¿Dónde buscaste referentes a la hora de inspirarte?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Elísabet Benavent, Sylvia Day y Megan Maxwell son mis referentes. A raíz del boom de 50 sombras de Grey fue cuando empecé a consumir literatura erótica. Aunque te confesaré que ese libro no lo pude terminar, no era para mí, pero gracias a él descubrí el género.

SHANGAY ⇒ De hecho, tu novela podría haberse titulado 50 sombras del empotrador Alex
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Y eso que ese libro no lo tenía como referencia… Pero sí me fijé en otras novelas eróticas en las que está presente la figura de un hombre que domina la situación y plantea un juego así, con un empotrador como protagonista.

“Si alguien dice que mi novela es para pajilleros, no me molesta, porque hacerse una paja es maravilloso”

SHANGAY ⇒ ¿Qué te parece que se pueda ver tu libro como una novela para pajilleros?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ No me molesta, porque hacerse una paja es maravilloso. Frente a las escenas eróticas no quiero que el lector llore, prefiero que se pongan cachondos, es el mejor piropo posible.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué has querido contar la historia en dos partes?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Iba a ser una historia autoconclusiva, pero al terminar la novela, mi editora me propuso que escribiera una continuación. Así me daba la oportunidad de que se viera una mayor evolución en los personajes. La primera parte es más sexual, en la segunda llevo a los personajes al límite.

SHANGAY ⇒ Se cuestiona mucho el hecho de que, a día de hoy, influencers y personas fotogénicas con muchos seguidores lo tengan más fácil para publicar libros… Tú entras dentro del prototipo, ¿qué tienes que decir al respecto?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Cuando envié la novela a Planeta ellos ni me habían visto ni sabían que ya había publicado un poemario; tenían el libro, pero no conocían mi cara… Entiendo que exista ese prejuicio, pero no siento que vaya conmigo. No entiendo por qué uno no puede utilizar aspectos positivos de sí mismo sin que se le tache de creído. Por ejemplo, cuando estaba en el instituto estaba muy acomplejado con mi cuerpo, porque era muy delgado, lo pasaba fatal si me tenía que quitar la camiseta en público.

Ahora me la quito perfectamente sin problema, y si soy capaz de decir “qué bueno estoy” para mí es muy positivo, porque significa que he superado un complejo que me marcó, y mis amigos lo entienden. Quienes no me conozcan, lógicamente, dirán “este tío es un chulo de mierda”. Pues a mí me parece positivo que prioricemos las cosas positivas de cada uno, y que no nos sintamos atacados, ni con ganas de atacar, cuando vemos que alguien dice cosas buenas de sí mismo.

“Lo ideal sería no tener que salir del armario; mi hermana nunca tuvo que decir que es heterosexual”

SHANGAY ⇒ Etiquetas como las de ‘autor gay’ o ‘autor de literatura LGTB’, ¿las aceptas bien? ¿Crees que siguen siendo necesarias?
ÍÑIGO AGUAS ⇒ Si esas etiquetas sirven para que se me lea, genial; porque lo importante no soy yo, es el libro. Me gustaría que no tuviéramos la necesidad de etiquetarnos, ni de tener que dar explicaciones sobre nuestros gustos. Lo ideal sería no tener que salir del armario; mi hermana nunca tuvo que decir que es heterosexual… Pero sé que es pronto para prescindir de etiquetas. Siempre que creemos que hemos avanzado mucho aparece alguien que quiere que demos un paso atrás, y lo que tenemos que hacer es dar otro paso adelante. Eso significa para mí esta novela.

LA NOVELA LOS CUERPOS DE LA HABITACIÓN ROJA DE ÍÑIGO AGUAS ESTÁ PUBLICADA POR CROSSBOOKS/PLANETA.

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