20/09/2019

#Shangay25: hablando de #personas

26 diciembre, 2018
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Aniversarios. Realmente, son una tontería que no significa nada, pero como las Navidades o los cumpleaños, se celebran a bombo y platillo. Si uno lo piensa bien, tampoco hay nada excepcional en ellos, pero sí que es importante poder celebrar. A las #personas nos gusta mucho poder celebrar.

Y más aún cuando el motivo es tan bueno como este. Shangay ha cumplido sus primeros 25 años de vida. Poco, o nada, queda por decir sobre este aniversario redondo, que supone un cuarto de siglo.

Dicho así impresiona más: ¡un cuarto de siglo! Aunque lo realmente importante es ver cómo ha cambiado nuestro país en este tiempo. Ha sido una verdadera revolución, pues nos hemos puesto en la primera línea mundial en lo que ha derechos LGTBI se refiere.

España se ha convertido en todo un referente. ¡Qué bien suena! Parece increíble. Como increíble es ver que muchas de aquellas personas opuestas y contrarias a estos cambios hoy lo han asumido.

Lo viven con la naturalidad de lo que es –y perdón por la redundancia– natural. El Shangay 25 aniversario abre y cierra con dos banderas LGTBI. Una está hecha por seis personas que han hecho bandera en estos años: Fernando Grande-Marlaska, Bibiana Fernández, Alejandro Amenábar, Boris Izaguirre, Paloma del Río y Kike Sarasola.

Lo cierra una segunda formada otras seis personas que la están haciendo, o la harán: Los Javis –son dos, pero es un equipo al que contamos como si fueran uno–, Mapi León, Sara Buenavida, King Jedet, Guillem Montoro y Elvira Sastre. Me gusta insistir en lo de ‘personas’, sin más. No gays, lesbianas, trans o cualquier otra etiqueta –necesaria por otro lado– para clasificar. Al margen de que, seamos lo que seamos, somos personas. Las personas tenemos, entre otras mil cosas, sentimientos. Tenemos miedos, inquietudes, ambiciones, aspiraciones… Pero, sobre todo, sentimientos. Y nos duele cuando se nos ataca.

Estamos en unos años en los que en la vida se etiqueta siempre con una almohadilla [#] delante. Los medios de comunicación, que no somos otra cosa que reflejo de lo que pasa en la vida, hemos sucumbido a ello. Es normal. Y no es malo. Cada época tiene su estética, pero no por cambiar de estética hay que hacerlo de ética.

No debemos olvidar nunca aquello de nulla aesthetica sine ethica; nulla ethica sine aesthetica. Cambiamos de estética, pero no debemos olvidarnos de ‘lo otro’, de lo importante. No debemos olvidar que detrás de todos aquellos que etiquetamos hay una persona.

Shangay ha cuidado siempre a la persona que hay detrás del entrevistado. Seguro que alguna vez hemos metido un poco la pata. Normal, son muchos años, y muchas entrevistas. Pero esa es la ética de nuestra estética: detrás de cada personaje, al margen de la etiqueta que le identifique, y por la que luche, hay una persona. Con muchas se puede no compartir criterio, pero siempre que haya respeto a las cosas más fundamentales. No hace falta aclarar que si ese ‘respeto’ no existiera, nunca hubiera estado en estas páginas. Veinticinco años de buen periodismo y buen hacer lo certifican.

Desgraciadamente, en España, aún hay #personas que tienen que seguir viviendo en el miedo. Pero esto tiene que terminar por mucho que haya quienes intenten lo contrario. Mientras tanto, feliz Navidad para todas las #personasdebien.

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Shangay

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