05/12/2019

Rosalía: “Es inevitable que se me considere una diva gay”

3 noviembre, 2018

El repentino éxito global que está viviendo Rosalía –ya una diva gay con todas las de la ley– no la ha cambiado lo más mínimo. Hace año y medio, cuando nos encontramos para hablar de su debut, Los Ángeles, ya despuntaba, y mucho, pero todavía llevaba su carrera con un ritmo más pausado. A raíz del boom de Malamente, todo se precipitó.

El álbum El mal querer supone su consagración definitiva, como probó en el multitudinario show con que lo presentó en la plaza de Colón de Madrid el pasado miércoles 31 de octubre, horas después de estrenar su nuevo vídeo, Di mi nombre. Rosalía es ya una artista de evidente proyección mundial, y su agenda es la propia de cualquier superestrella de las que todxs conocemos.

Pues en el cara a cara sigue igual de espontánea y de cercana. Con uñazas espectaculares, como siempre, y en esta ocasión, con dos resplandecientes anillacos que nos enseña coqueta. “Pedazo de sellos, ¿eh, cari? Pues ninguno es de verdad”, y se echa a reír. “¡Pero brillan que da gusto!”. Lo que le gusta un brilli brilli, sí. Y dado el impacto real de su recién publicado El mal querer, ya empezarán a llegar los buenos, si los prefiere.

SHANGAY ⇒ Tras escuchar por primera vez el álbum entero, pensé que era una especie de Bodas de sangre meets Björk (cuando colaboró con Mark Bell y Raimundo Amador, sobre todo)…
ROSALÍA ⇒ ¿No me digas? Lorca, por supuesto, es una influencia en cualquier flamenco. Y Björk es una artista de referencia, experimental, increíble… Y productora ejecutiva de su trabajo, y eso me inspira como figura de mujer con poder. Pero te diría que no son dos de las referencias más fuertes del disco: en él hay mucho de La niña de los peines, Camarón, El negro del puerto, Tomás Luis de Victoria, de canto gregoriano, de electrónica experimental e incluso de Kanye West o James Blake. ¡De todo!

SHANGAY ⇒ ¿Ha sido fácil combinar todas esas referencias, o te sale sin más?
ROSALÍA ⇒ Ha sido complejo, porque estás todo el rato llevándote al límite, buscando entre mil caminos creativos al mejor, conceptualizando, ejecutando…, no es un proceso agradecido. Han sido prácticamente dos años; El mal querer es mi trabajo final de carrera. Cuando se mezclan los géneros entre sí no ocurre como con los ingredientes en la cocina; se trata de experimentar con el sonido, las estructuras, las instrumentaciones, los arreglos… Si dejas que se vean esas influencias sin prejuicios acabas por tener un resultado equis.

SHANGAY ⇒ ¿Y cómo lleva una que su trabajo final de carrera sea el disco pop más esperado del año en nuestro país?
ROSALÍA ⇒ [Deja escapar una risita] Con mucha ilusión. Me siento muy agradecida por poder hacer la música que me gusta, de la que me siento orgullosa, exactamente como quiero, y que conecte con la gente. Eso es muy importante, que no sea solo un ejercicio interesante para mí, sino que los demás también lo disfruten. Siempre tengo en mente compartir.

«Los temas sencillitos como que no me van, en ese sentido me siento muy flamenca»

SHANGAY ⇒ En los últimos seis meses todo se ha vuelto muy loco para ti y has dado el salto global…
ROSALÍA ⇒ Estaba segura de que los primeros singles que salieron [Malamente y Pienso en tu mirá], más allá del idioma, podían conectar con gente fuera de aquí y de la gente que habla español. Te lo juro, lo sentía en mi corazón. Cuando sucede más de lo que habías imaginado, es una sorpresa. Que esté pasando algo tan fuerte, que artistas que yo admiro me devuelvan ese cariño y respalden mi propuesta… Me siento muy feliz de poder ir a UK, por ejemplo, y que se me reciba con el mismo cariño que aquí.

SHANGAY ⇒ Tu primer disco dedicado a la muerte, este, al mal querer… ¿Eres muy drama queen?
ROSALÍA ⇒ [Risas]. Un poco. Los temas sencillitos como que no me van… El flamenco tiene mucho de emociones radicales: la muerte, la celebración (a lo grande), el amor (pasional), la lealtad (llevada al extremo)… En ese sentido me siento muy flamenca.

SHANGAY ⇒ En tus dos primeros discos, tus principales aliados han sido hombres, primero Raül Refree y ahora El Guincho. ¿Hay una razón detrás o simplemente ha surgido así?ROSALÍA ⇒ Me encantaría colaborar con otras productoras, y estar en el estudio con más mujeres; lo echo de menos, en realidad. Pero a día de hoy no me he cruzado con esas personas. Mi ilusión es que cada vez seamos más las mujeres productoras, compositoras y las que desempeñan todo tipo de tareas en el estudio que por tradición siempre han hecho hombres. Es muy necesario no solo que el número crezca, también que el crédito que se les dé sea mayor.

SHANGAY ⇒ ¿Estás orgullosa de que a ti sí se te dé ese crédito?
ROSALÍA ⇒ Siento que aún hay una lucha grande en torno a eso. Me siento agradecida de que se visibilice que mi trabajo no solo es el de intérprete: que soy músico, compongo, produzco… Claro que lo hago en colaboración con más gente, pero es que eso hace que tu proyecto llegue más lejos. Pero no puede ser que nos eclipsen siempre los hombres, por eso hay que seguir trabajando. ¿Cuánta gente sabe que Björk es productora ejecutiva de sus trabajos o que Lauryn Hill es producer de sus discos? ¿Cuándo se visibiliza a las compositoras que están detrás de los hits de los mayores artistas pop?

SHANGAY ⇒ Empiezas a sufrir el ‘síndrome Antonio Banderas’, se te empiezan a colar palabras en inglés cuando hablas…
ROSALÍA ⇒ [Risas] ¡Es que me tengo que acostumbrar! También estoy haciendo mucha música fuera de España y me lo noto, que tengo que dominar cada vez más el lenguaje, necesito más libertad con las palabras en el estudio, o cuando doy entrevistas. Hacerlas en inglés es un reto, y cada vez se me va quedando más spanglish, jijiji.

SHANGAY ⇒ ¿Qué sensación tuviste al meterte en el estudio con Pharrell Williams? ¿Y cuándo publicarás lo que grabasteis juntos?
ROSALÍA ⇒ Fue muy emocionante y mágico, porque Pharrell pa’ mí es lo más grande. Me ha hecho mucha ilusión componer a su lado, ver cómo produce…., igual que ver producir a El Guincho es inspirador. Siempre aprendes al lado de alguien como Pharrell, viendo el nivel de entrega y de apasionamiento cuando compone o crea beats. Es como un niño, trabaja con la ilusión y la energía del primer día, y a la vez tiene una experiencia de mil años. Hicimos un par de canciones. Una la estoy cantando en directo, De madrugá, pero hay que terminar la producción, y no sé si será conjuntamente con Pharrell. Poco a poco iré enseñando cositas…

«Ahora todo el mundo necesita de mi, soy el motor, y eso requiere de mucha energía»

SHANGAY ⇒ En Bagdad utilizas parte de Cry Me a River, que a Justin Timberlake inspiró en su momento la ruptura con Britney Spears. ¿Hay un mensaje personal en tu canción a alguien?
ROSALÍA ⇒ [Explota a reír] ¡Qué maldad! ¡Qué malicia! [Se recompone] Te entiendo. A ver… No. Es un sampleo de una canción icónica que me encanta. Es una melodía que forma parte de mi imaginario. Crecí con las canciones de Beyoncé o Justin Timberlake, y quería hacer un homenaje a esas canciones de los dosmiles que me han marcado. Claro, tiene la letra que tiene… Pero realmente lo que me interesaba era la melodía, que creía que encajaba bien en Bagdad, vimos muy claro utilizar ese sampleo [y se vuelve a reír].

SHANGAY ⇒ Has contado con Rossy de Palma, gran chica Almodóvar, en Preso
ROSALÍA ⇒ Rossy es para mí una voz, una mujer y una presencia icónicas; está en mi cabeza y me inspira desde pequeña. Me gusta mucho que esté presente en un disco en el que hay tanta fuerza femenina. Como ya tenía confianza con ella, le pregunté si le apetecería recitar algo, o simplemente hablar. Creó el texto en colaboración con Ferrán Echegaray, íntimo amigo mío, que me ha ayudado a desarrollar a nivel conceptual y dramatúrgico tanto este proyecto como el espectáculo en directo. Cuando la oyes recitar te das cuenta de la fuerza que tiene, de su experiencia; es como un alma vieja, me encanta cómo suena su voz ahí.

SHANGAY ⇒ ¿Y cómo llevas tú haberte convertido ya en chica Almodóvar y debutar como actriz con él?
ROSALÍA ⇒ A Pedro le tengo mucho cariño. Hace años que nos venimos conociendo y me ha hecho mucha ilusión que quisiera que apareciese en una de sus películas [la inminente Dolor y gloria]. A mí me ha marcado tanto el cine de Pedro…, es mi director favorito, mi artista español preferido. Siempre me he sentido tan conectada con sus películas que pensaba: “Ojalá algún día tenga sentido para él utilizar alguna de mis canciones en una, ojalá, ojalá”. Es un sueño hecho realidad. La experiencia fue muy buena, rodar con Penélope…, aluciné con la energía de esta mujer. Estuve como flotando todo el tiempo, rodar mi primera escena en cine así era algo que no me creía.

SHANGAY ⇒ Ahora les hablas de tú a tú a artistas como Penélope Cruz o Almodóvar, te haces fotos con Khalid o Rita Ora… ¿Lo vives más como fan o como artista que dice ‘aquí estoy yo’?
ROSALÍA ⇒ Mi trabajo tiene una parte muy buena y otra muy mala. La mala es que casi no tienes vida personal, no tienes tiempo casi para dedicarle a los tuyos. Eso me pesa cada vez más, no es fácil de gestionar. Todo el mundo necesita de ti, eres el motor, y eso requiere de mucha energía. La parte buena es que vives momentos muy intensos y bonitos; conoces a mucha gente que admiras, de las que puedes aprender mucho cuando estás a su lado, y eso es gratificante.

SHANGAY ⇒ ¿Y cuando ves que te siguen en Instagram artistas como Lana del Rey?
ROSALÍA ⇒ ¡Pasó el otro día, no me lo podía creer! ¡Se lo dije corriendo a mi hermana, soy superfán! Menos mal que ya la seguía a ella… Me encanta, tiene una identidad muy fuerte, es un icono.

«Estar en contacto permanente con chicos que se sienten cómodos con su lado femenino influye en mi manera de vivir la feminidad y el poderío»

SHANGAY ⇒ Te has convertido en tiempo récord en icono gay; te unes a esa exclusiva lista de artistas que no necesitan de apellido para ser reverenciadas: Madonna, Cher, Mariah… ¿Cómo llevas eso? ¿Y cuál es tu diva gay preferida?
ROSALÍA ⇒ Mi diva favorita es, sin duda, Beyoncé. Seguida por Madonna. En mi entorno y en mi equipo hay muchos, muchos creativos que son gays, y la mayoría de mis amigos chicos también son. Es algo que forma parte de mi vida. Pienso que, a lo mejor, es inevitable que se me considere diva gay, porque estoy en contacto permanentemente con chicos que se sienten cómodos con su lado femenino, y con los que conecto. Todo eso también influye en mi manera de vivir la feminidad y el poderío.

SHANGAY ⇒ A Mayte Martín, a la que admiras mucho, le pregunté por ti hace unos meses y dijo: “Estoy a favor de lo auténtico, de artistas cuya obra no es parte de una estrategia dirigida. Prefiero hablar de aquello que me interesa antes que de aquello que no”. No puedes gustar a todo el mundo, evidentemente…
ROSALÍA ⇒ [Visiblemente afectada] Oh, vaya… Es que en el momento en el que mercantilizas tu arte estás haciendo de él un producto, sí, pero es que yo no voy a dejar al azar la fórmula con la que sirvo mi música. Para mí es muy importante cuidar todos los detalles de mi propuesta, que parte de lo musical, claro, pero que va más allá. No voy a dejar de cuidar mi puesta en escena, el arte de mis visuales, las fotos que acompañan el disco, los tiempos con los que voy sacando mi música… Debe ser algo que surja de manera orgánica pero realizado a conciencia. Hace apenas dos meses que he firmado por primera vez como artista con una compañía discográfica, y de momento no ha cambiado nada. Solo veo que mi equipo es cada vez más grande, que me acompaña en mi visión y que cree en mí. Realmente hago la música que quiero, sin ninguna concesión; me da pena que alguien pueda pensar que es algo dirigido.

EL ÁLBUM EL MAL QUERER ESTÁ EDITADO POR SONY MUSIC

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