17/10/2019

MTV VMA 2018 en Bilbao: así vivimos la gala desde dentro

6 noviembre, 2018

Dos veces al año, MTV regresa a sus orígenes y vuelve a ser relevante por la manera en que apoya la música pop. Tras los VMA estadounidenses, MTV ha vuelto a dar a ser foco de atención mundial con sus European Music Awards, popularmente conocidos como los EMA, celebrados en Bilbao.

De la retransmisión televisiva poco queda ya por comentar a estas alturas, es evidente que fue un show impecable, porque supone una sucesión de videoclips grabados en directo con un lujo de medios que solo está al alcance de MTV. También resulta indiscutible que la gran ganadora de la noche fue Camila Cabello –cuestionable, pero inapelable–, que la gran homenajeada fue Janet Jackson –más que merecido, y muy bien defendido–, que la artista más ocupada, y mejor aprovechada, fue Nicki Minaj –que actuó sola, en compañía de otros (Little Mix y Jason Derulo junto a David Guetta) y recogió un premio–, y que la vencedora moral fue Rosalía, que supo aprovechar, una vez más, un escaparate global impagable.

¿Cómo vivimos la noche de los MTV EMA en el BEC (Bilbao Exhibition Centre)? Pues con ajetreo, del bueno. No cubrimos la alfombra roja, pero nos dedicamos a escudriñar la zona VIP con detalle. ¿Cómo se vive la hora antes a la gala allí? Pues haciendo relaciones públicas, mucho selfi y pidiendo muchas bebidas –que son gratis–. Resultaba curioso, porque en esa zona VIP de repente te retrotraías a los ‘00. Sobredosis de rubias explosivas muy operadas, mucho caballero embutido en traje de onda yuppy, más démodé que retro, mucho champán y cócteles de color rosa para todos… El DJ ocupado del warm up, pinchando housete propio de Kapital. Desde luego, esos prolegómenos no estaban pensados precisamente para ser vividos ni escudriñados por millennials.

Fotos: Victoria Fenoll

El rumor permanente era que iba a aparecer por sorpresa Ariana Grande, que horas antes había lanzado, sin aviso, el single thank u, next. Lo evidente es que la drag Jodie Harsh, que después pincharía en la exclusiva fiesta denominada Private View, era la única que se dejaba ver y fotografiar en la ya mencionada zona VIP –la ultraVIP la teníamos en la grada de enfrente, con todas las estrellas que participaban en la gala–. Pues ya sabemos que de Ariana no hubo ni rastro. Igual que enseguida vimos lo profético que resultaba que fuese Camila Cabello quien abriese la retransmisión con Havana, lo más premiado de la noche.

Nicki Minaj

Hay que destacar lo bien que se lo montó Nicki Minaj, rutilante y con una destacada, amortizadísima, presencia durante los EMA. No se vio mucha química en el escenario con Little Mix, la verdad, junto a las que interpretó su –lucido– tema conjunto Woman Like Me –quizá por ello después publicó un enternecedor tuit dedicado a la girl band británica, porque no parece querer beefs con más artistas–. Que fuese considerada mejor artista de hip-hop tenía todo el sentido; desde luego, pocas han dado guerra como ella este año –aunque sí hayan publicado mejores discos, el show lo ha ofrecido ella todo el rato–.

Se anunció a la ‘señorita’ Rosalía, en plena promoción de su álbum El mal querer, y se desató la locura en el BEC. Muy merecida, porque estuvo más que a la altura. Hablamos con Sweet California durante una de las pausas publicitarias, y estaban encantadas: “Tenía que haber una artista como Rosalía aquí hoy”, nos comentaban. «Por mucho que Camila Cabello sea latina, no es lo mismo”. Totalmente de acuerdo. Con referentes como el look de Christina Aguilera en Dirtty y la coreografía de Rhythm Nation de Janet Jackson, Rosalía probó, con solvencia y emoción, que merece estar donde está ahora mismo. Y Bilbao se vino abajo con su actuación, una de las más potentes de la noche, indiscutiblemente.

Otra de las actuaciones destacables fue la de Halsey, aunque, enjaulada y empapada, no lo puso fácil para que el respetable la disfrutase del todo en el recinto. Apenas se la veía pero, eso sí, fue una de las que mejor supieron transmitir auténtica emoción con su actuación, de esas que ponen la piel de gallina. Y llamó mucho la atención Alessia Cara, porque fue de las pocas que actuó con banda en directo, y lo cierto es que resultaba de lo más extraño escuchar música que no fuese enlatada en los EMA. Bien por ella, porque destacó precisamente por la simplicidad de su propuesta.

Janet Jackson

Momentos antes de las 22h se anunciaba la inminente presencia sobre el escenario de Janet Jackson para interpretar Made For Now y recuperar algunos de sus clásicos. Aunque yo no sea objetivo cuando se trata de Janet, puedo asegurar que se respiraba una anticipación antes de que saltara al escenario que no se vivió en otro momento de la gala. Y Janet no defraudó con su energía, su manera de bailar y su pirotecnia clase A. Cuando recibió su premio Global Icon un rato después, lo cierto es que no se vivió con tanta intensidad su discurso, una defensa férrea del empoderamiento femenino y el apoyo fraternal bajo la mirada de Dios. Fue un momento 100% concebido para la televisión, y seguro que en ella sí llegó de manera más clara y directa.

Dua Lipa y Camila Cabello posan –sin sus respectivos premios–

Sin mucho más que destacar de la gala, llegó la hora del afterparty. ¿Cómo fue? Pues también tuvo grandes momentos. No resultó fácil ver de cerca a estrellas que habían participado en el show. Servidor vio pasar de refilón a Little Mix por entre el resto de mortales y poco más. En la zona reservada para todos ellos resultaba imposible distinguirlos. En lo musical, triunfaron el r’n’b y el hip-hop. Fueron los géneros por los que apostaron los primeros DJs invitados de la noche.

Jodie Harsh estuvo prudente y correcta, aunque llamó más la atención su peluca que su habilidad para mezclar. Cuando realmente la fiesta se convirtió en fiestón fue al apoderarse de la cabina Shortee Blitz, impecable, mezclando clásicos de ayer (como Tambourine de Eve) y de hoy (Nice For What de Drake), acompañado por bailarines dirigidos por Dani Pannullo repartidos por la sala –incluso en medio de una barra– y un público entregado, cuando ya tenía el estómago lleno y unas cuantas copas encima.

Jodie Harsh en acción en el afterparty

Cuando llegaron Optimo, casi a las dos de la mañana, comenzó la desbandada. Que era domingo por la noche, al fin y al cabo. Eso sí, donde el espíritu permanecía en lo más alto era en la minidiscoteca secreta junto a los baños, que muchos descubrían –descubríamos– por casualidad. Clásicos disco, house de los 90 y un público entregado para poner broche final por todo alto a unos EMA que han dado mucho juego. Y sí, mucha música. Gracias por ello, MTV.

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Shangay

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