25/04/2019

¿Se nos caerá ‘La venda’ del eurodrama este año?

22 enero, 2019
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Pues la respuesta no está muy clara. Si tenemos en cuenta que desde el “ieieo” de Edurne en 2015 los puestos veintitantos nos persiguen como si de una tradición se tratase, y que España no es muy querida por ese puesto en el Big Five, no sé yo si ni la mismísima Madonna y su Like a Virgin podría salvarnos del fracaso. Pero es Eurovisión, amigos: fiesta nacional para los que somos eurofans.

Este año volvemos a repetir la fórmula ‘OTvisión’. Volvemos a probar la hazaña de fidelizar al público con una persona, durante meses, para que su cara nos acabe resultando tan familiar que el valor musical quede, en algunas ocasiones, en segundo plano. No digo que este año sea el caso, solo que lo que funcionó con Rosa de España en 2002 (o con Beth en 2003), con Amaia y Alfred y Tu canción no lo hizo. Ellos nos encantaban, y su pegadiza melodía también nos enamoró a muchos. Pero hay que tener miras más amplias y pensar que en Europa no están ‘contaminados’ por ese cariño que hace ‘el roce’ de tres meses de programa. Alguno leerá esto y dirá “claro, es que tenía que haber ido Lo malo… Y tampoco es eso; pasad página, por favor.

Pero vayamos al tema en cuestión: La venda. Encontramos a Miki, su cantante, como el sexto en la clasificación de Operación Triunfo 2018. Su sonrisa y su dulzura le crean un aura que cautiva al público; además, parece un chico más bien campechano, cosa que nos gusta mucho en España. Veremos en Europa.

Tan campechano, tan campechano, que su canción para representarnos en el Festival de festivales no puede parecerse más a las charangas de los pueblos. Esas que recorren la geografía española animando a un público con ganas de fiesta. Sí, puede jugar a nuestro favor, sin duda. ¿Hay mejor propuesta que una fiesta española en el escenario de Tel Aviv que invada los salones de las casas europeas?

No cabe la menor duda de que es un tema que en España no hemos practicado mucho en Eurovisión. Ahora sí podemos decir que llevamos algo más o menos innovador. ¡Por fin!

Por otro lado –y sin obviar la polémica que siempre acompaña a los Objetivo Eurovision de la cadena pública–, volvemos a dejar atrás una canción que parecía la clara ganadora de la gala; la evidente sucesora de Lo malo. Algo que podría quitar tantas espinitas en España. Hablamos de Muérdeme, de María, muy conocida ya por el ‘drama mariconez’.

A diferencia de la propuesta que llevó Miki, la cantante madrileña defendió un tema fresco, y más propio del Eurovisión actual, con un ritmo pegadizo y una letra cuyo contenido puede dejarse de lado, ya que, recordemos, cantamos en español, por lo que solo lo vamos a entender aquí. El estilo de María es propio del ahora tan mediático C. Tangana, y eso podría habernos favorecido, aunque sus pocas ganas de ir a Tel Aviv jugaron, creo, en su contra.

Miki, por su lado, sí que cuenta con una letra que convendría que se entendiese; pues tiene un mensaje. Su puesta en escena dejó mucho que desear, a diferencia de la candidatura antes mencionada: cinco jóvenes con cinco instrumentos desconectados y una camiseta, cada uno, con el título de la canción. Pues eso, charanga de pueblo,sí, pero muy mejorable. A diferencia de Netta, la anterior ganadora del Festival, nuestra puesta en escena no parece que vaya a tener ni brilli brilli, ni fuego, ni una voz prodigiosa.

Pero seamos positivos: podemos animar al espectador, que es quien vota. Ahora sí, Miki, te pedimos, por favor, que el escenario se caiga de los aplausos de un público trasladado a una fiesta española, porque es la baza que jugamos…

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Shangay

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